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Dr. Belarminio Ramírez Morillo
Director General

Calle Pasteur No.102 (2da. Planta)
Esq. Casimiro de Moya, Gazcue,
Distrito Nacional, Rep. Dominicana

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viernes, 25 de septiembre de 2009

La reestructuración de los partidos se convierte en procesos autodestructivos de sus dirigentes

Santo Domingo.- El politólogo Belarminio Ramírez Morillo manifestó que la reestructuración de los partidos políticos se ha convertido en procesos autodestructivos de sus dirigentes.
Expresó que los partidos políticos sirven de canales para construir liderazgos y después se convierten en maquinarias autodestructivas de sus propios líderes.
Adujo que las precampañas y los procesos de renovación de las directivas partidarias debieran estar enfocadas a la presentación de programas de trabajo y a un debate de esencia ideológica y conceptual, que conduzca a los contendientes a la identificación y promoción de una visión de cambio.
Dijo que los partidos políticos dominicanos requieren con carácter de urgencia de un nuevo enfoque, en procura de articular un plan de acción que guarde relación directa con las demandas y deseos de los ciudadanos.
El profesor universitario expreso que el laborantismo político se está reduciendo a una lucha interna sin cuartel entre los dirigentes de las organizaciones en procura de alcanzar candidaturas y puestos de dirección partidaria.
Adujo que los partidos están renunciando a la misión principal de su creación, que es ser canales entre los ciudadanos y el desempeño del poder público. “Con carácter de urgencia hay que darle un nuevo giro a la política dominicana, en procura de que los partidos logren mayor sintonía con los ciudadanos en la labor permanente de la consecución del cambio político, social y económico.” Subrayo el autor del libro Claves para el Liderazgo Eficaz.
El abogado y escritor dijo que los dirigentes políticos de todos los partidos sin excepción, dedican más del ochenta por ciento de sus esfuerzos a la lucha interna en procura de ascender, hasta el punto de que hoy, los adversarios más enconados de los políticos no son los dirigentes de otras organizaciones, son sus propios compañeros.
El politólogo dijo que de no cambiar esta conducta política, la partidocracia dominicana se encamina hacia un precipicio.
Emplazo’ al liderazgo político, y de manera directa, a las burocracias partidarias, a que hagan los esfuerzos de lugar en procura de que estas organizaciones se conviertan en instrumentos representativos de los ciudadanos en la meta de construir un mejor futuro.
Califico’ como un espectáculo deprimente, poco elegante e irrespetuoso a los ciudadanos, el hecho de que los medios de comunicación estén siendo permanentemente ocupados por políticos que lo único que hacen bien es descalificar a sus correligionarios.
Expreso’ que la labor política partidaria se está deteriorando a niveles preocupantes, ya que las mayorías de los dirigentes actúan movidos única y exclusivamente por el interés particular, y no se percibe en su comportamiento un compromiso con los valores de la democracia y con las demandas de la sociedad.
Dijo que el estadio de la democracia en que vivimos, requiere que los políticos de manera permanente legitimen sus actuaciones sincronizando con las demandas y deseos de los ciudadanos. Precisó que a lo interno de los partidos se debe trabajar duro en procura de forjar un liderazgo con esa vocación.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Tribunal Constitucional fortalece Estado Social de Derechos

Taino Digital

El abogado y politólogo, Belarminio Ramírez Morillo manifestó que la creación y puesta en práctica de un Tribunal Constitucional fortalece el Estado de derechos y contribuye a una administración de justicia más ágil y eficaz.

El profesor de derecho constitucional adujo que la sociedad dominicana amerita de una constitución progresista, de una normativa que se ajuste al presente y al mismo tiempo sienta las bases del futuro, creando las instituciones necesarias para lograr una mayor institucionalidad del Estado.

Expresó que la justicia constitucional es algo muy importante en un momento histórico en que se está produciendo un tránsito del Estado de Derechos a la Democracia Social o Estado Social de Derechos.

El escritor y político subrayo’ que la jurisdicción constitucional como un órgano independiente de los tres poderes clásicos del Estado, hace que la justicia sea más dinámica y ágil, y al mismo tiempo, garantiza el funcionamiento de un sistema de contrapesos que mantiene dentro de sus cauces a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Dijo que el funcionamiento de un Tribunal Constitucional independiente se convierte en salvaguarda de la democracia, debido a que es un muro de contención para los desafueros cotidianos del desempeño del poder público.

El autor del libro Derecho Constitucional: Guía para la Enseñanza y el Aprendizaje, dijo que quienes argumentan que una jurisdicción constitucional independiente del Poder Judicial generara’ caos, están desinformando a la opinión pública, puesto que las vías de acceso a este órgano de justicia no se producen de manera individual o personal, sino a través de órganos políticos, como son los partidos, y de órganos judiciales como son los jueces.

El profesor de derecho constitucional preciso’ que cuando el recurrente es un órgano político, la vía es el control abstracto. Por control abstracto hay que entender aquel control cuyo único objeto es comprobar si la ley es constitucional o no, “haciendo abstracción” de la aplicación de la misma a un caso concreto.

Adujo que los jueces son una vía de control concreto para acceder al Tribunal Constitucional, ya que estos cuando tengan que conocer un caso donde este’ en duda la constitucionalidad de la norma sobre la que se va a juzgar el hecho, este simplemente pide la opinión del Tribunal Constitucional, y es éste ultimo es quien dictamina si la normativa es constitucional o no en ese caso especifico.

Manifestó que un Tribunal Constitucional independiente de los poderes clásicos del Estado, por un lado, coloca a la Constitución como norma fundamental del Estado en el sitial que debe estar; y por otro lado, contribuye significativamente a que los derechos fundamentales de los ciudadanos sean derechos posibles y alcanzables.

El abogado y politólogo precisó que la reforma integral que se realiza a la Carta Magna quedaría tronca si no se crea una jurisdicción constitucional independiente de los poderes clásicos del Estado.

Dijo que el pesimismo que tienen algunos sobre la creación de la jurisdicción constitucional, también lo tuvieron personalidades encumbradas en el tren judicial en 1994, cuando fue creado el Consejo Nacional de la Magistratura.