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Dr. Belarminio Ramírez Morillo
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La enciclopedia del periodismo dominicano


domingo, 25 de enero de 2009

Juan Pablo Duarte: Arquitecto y prócer de la independencia dominicana

Por Belarminio Ramìrez Morillo

Especial para Taino Digital

Político y humanista. Padre de la Patria Dominicana. Nació en la ciudad de Santo Domingo, el 26 de enero de 1813. Sus padres: Juan José Duarte -oriundo de España- y doña Manuela Diez Jiménez, criolla natural de la ciudad de El Seibo.

Juan Pablo Duarte nació y creció en una época de expansión de las ideas progresistas y liberales, en que las colonias españolas del continente latinoamericano comenzaron a luchar por sus independencias. A lo largo y lo ancho del continente latinoamericano soplaban vientos de libertad provenientes de los efectos generados en Europa por la Revolución Francesa de 1789 que provoco la caída de las monarquías feudales.

Cuando Duarte tenia nueve años de edad, la colonia española de la parte Este de la isla de Santo Domingo (hoy República Dominicana) fue ocupada por tropas haitianas comandadas por el general Boyer, entonces presidente de Haití.

Boyer tomó el control de la parte española, abolió la esclavitud y unificó la isla bajo un solo gobierno.

Durante la época de la ocupación, el presidente Boyer tomó una serie de medidas que contribuyeron al desarrollo de una pequeña burguesía urbana, en la que germinó un fuerte sentimiento independentista, y a la que pertenecía Juan José Duarte –padre de Juan Pablo Duarte-, quien era propietario de un establecimiento ferretero y de artículos marinos, situado en la margen occidental del río Ozama, en la zona conocida con el nombre de La Atarazana. La familia Duarte Diez era una de las pocas privilegiadas que podía educar a sus hijos.

A los cuatro años de edad, Duarte comenzó a recibir las primeras lecciones de estudios. Estas le fueron impartidas por su madre, dona Manuela Diez Jiménez, y por la señorita Montilla, quienes le alfabetizaron.

A temprana edad, Duarte mostró interés por los estudios. A los seis años (1819) asistía a una escuelita doméstica del señor Manuel Aybar. Desde 1819 hasta 1829, fecha en viajó al exterior acompañado del señor Pablo Pujols, comerciante ligado a su familia, nada se conoce de su vida. Estuvo en Nueva York, Londres, El Havre, Paris, Bayona y Barcelona, lugar donde supuestamente realizaría sus estudios. Es poco lo que se conoce de la estancia de Duarte en España, no se conoce de titulo profesional alguno adquirido por él en Barcelona. Esto demuestra que Duarte era un genio natural. En esos países asimiló las ideas liberales que le sirvieron de soporte para sentar las bases de un proyecto de nación, de un sueño que mas tarde se convirtió en el nacimiento de la República Dominicana.

Duarte retornó de España en 1931, comenzó a trabajar en el negocio de su padre y se integró de forma activa a la vida social de entonces. Era un joven trabajador, soñador y sociable. A pesar de su temprana edad, gozaba de mucho prestigio social. Era solicitado como testigo de matrimonios, apadrinaba bautizos y asistía a reuniones de carácter cultural, ambiente que le permitió percibir la existencia de un sentimiento patriótico que rechazaba la presencia haitiana en la parte española.

Era un joven de una cultura muy avanzada. Sin haberlo estudiado en ninguna escuela, tenía conocimientos y traducía documentos de varios idiomas: francés, ingles, latín y alemán. Poseía aire poético y espíritu filosófico. Fue la expresión genuina del movimiento emancipador que culminó con la fundación de la República Dominicana.

Su inteligencia le permitió interpretar el sentimiento colectivo de independencia que deseaban las mayorías. Inició una discreta labor proselitista, en la que comenzó a crear conciencia de la necesidad imperiosa de separación de Haití. Pronto se dio cuenta de que sus inquietudes eran compartidas por muchos, y su mensaje era aceptado por los sectores de la población que estaban siendo afectados por la crisis política y económica en que había caído el gobierno de Boyer.

En 1838 fundó la organización secreta La Trinitaria, entidad que fue realmente un partido político, y que tenía como misión: La separación de Haití y la fundación de un Estado independiente con el nombre de República Dominicana. Al momento de tomar juramento a los trinitarios dijo: la República establecerá su correspondiente escudo de armas. Mientras tanto seremos reconocidos los trinitarios, con las palabras sacramentales: Dios, Patria y Libertad.

Duarte fue el ideólogo y fundador de La Trinitaria. En ese proyecto político plasmó las ideas y principios que sirvieron de soporte a la República Dominicana. Su pensamiento político es el alma de la nación. El siguiente pensamiento es la mejor prueba de que su espíritu fue el espíritu republicano: Dios ha de concederme bastante fortaleza para no descender a la tumba sin dejar a mi Patria libre, independiente y soberana.

En la lucha por la independencia demostró que era un gran estratega político. Hizo una alianza con los adversarios de Boyer, con el propósito de lograr la caída de ese régimen, y aprovechar la crisis en Haití para proclamar de la independencia de la República Dominicana.

Ante el hecho de que La Trinitaria era un movimiento cuyos integrantes eran miembros de una pequeña burguesía comercial, utilizó una estrategia orientada a unificar a todos los sectores en la lucha por la independencia. Duarte viajó a El Seibo, donde se reunió con los hermanos Pedro y Ramón Santana, con el propósito de incorporarles al movimiento independentista. A pesar de que en los años de la ocupación se había desarrollado una pequeña burguesía urbana, las grandes riquezas seguían en manos de una burguesía rural. Aunque la burguesía rural no estaba muy animada con la idea de Duarte de crear una república independiente, fueron neutralizados por el sentimiento unitario del ideólogo de La Trinitaria.

El gobierno haitiano se enteró del proselitismo de La Trinitaria, y de forma inteligente para preservar a sus compañeros de ideales, Duarte disolvió el movimiento y fundó otro denominado: “La Filantrópica”.

En el proyecto de constitución de ese movimiento dejó establecida su visión sobre la república que anhelaba. Planteó que la bandera dominicana puede cobijar a todas las razas, que no excluye ni da predominio a ninguna. Era portador de un pensamiento que trasciende las fronteras del tiempo y el espacio. Era un promotor de ideas patrióticas, liberales, anticolonialistas y progresistas. Por eso, sus ideas no han perdido vigencia, y siguen siendo el fundamento de la nación dominicana.

El inicio de la revolución contra Boyer en el año 1843, devino en una crisis de tal magnitud que obligó a Duarte a ausentarse del territorio nacional, y sus compañeros Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, llevaron a cabo las gestiones finales del movimiento independentista y redactaron el Manifiesto del 16 de enero de 1844, en el cual quedaron plasmados los principios republicanos y liberales que Duarte predicó durante años. En este Manifiesto quedó expresada la firme voluntad de crear un Estado soberano.

El 14 de marzo de 1844, Duarte regreso a su patria, y se incorporó a la Junta Central Gubernativa que dirigía la República, y que ante su ausencia, había sido controlada por sectores conservadores que carecían de fe en la viabilidad de la República. En medio de ese escenario confuso, dijo: Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria. Esto dio inicio a un proceso de luchas internas que culminó con la expulsión del territorio nacional de los patriotas fundadores del República. A la salida de las tropas haitianas que ocupaban la parte este de la Isla, los sectores conservadores denominados como los hateros

-ganaderos, cortadores de madera y grandes productores agropecuarios- tomaron el control de la naciente República y organizaron un Estado que respondía a sus intereses.

Duarte fue designado por la Junta Central Gubernativa como General de Brigada y destinado a Azua junto a Pedro Santana, quien había sido designado por la misma Junta como Jefe del naciente ejército Libertador. De inmediato, como era de esperarse, surgieron las diferencias entre Santana y Duarte. Estos eran dos personas totalmente distintas. Juntarlo en el mismo territorio y en el mismo ejército, ambos como Generales, fue una jugada maquiavélica de Tomás Bobadilla, para permanecer en al frente de la Junta Central Gubernativa.

Matías Ramón Mella, quien era el jefe político y militar de la región del Cibao Central, en una decisión precipitada y emotiva proclamó a Duarte Presidente de la República. La crisis en la naciente República llegó a su más alto nivel. Se rompió el equilibrio y la armonía que aparentemente imperaba en la Junta Central Gubernativa. Se produjo un golpe de Estado en la Capital, y Francisco del Rosario Sánchez tomó Juramento como Presidente de la República. El gobierno de Sánchez y la Junta que lo proclamó fueron desconocidos por Pedro Santana, quien regresó desde Azua y se apoderó de la ciudad de Santo Domingo y del gobierno.

Los republicanos fueron llevados a prisión y se levantaron voces que pedían fusilamiento. Seis meses después de proclamada la República; Duarte, Sánchez y Mella fueron declarados por Pedro Santana y otros Miembros de la Junta Gubernativa como traidores a la República que ellos habían fundado, y fueron expulsados de por vida del territorio nacional.

Por un lado, Duarte estaba feliz por haber logrado el sueño que le había costado tantos desvelos, y que era la fundación de la República Dominicana; y por otro lado, sufría por la traición y maltrato de que había sido objeto junto a las suyos, teniendo que dejar el naciente Estado en manos de personas que no abrigaban fe y esperanza en la República independiente.

Cada palabra de Duarte estaba dotada de un significado profundo, como reacción al maltrato de que estaba siendo objeto, externó: Los enemigos de la Patria, por consiguiente nuestros, están todos muy acordes con estas ideas; destruir la Nacionalidad aunque para ello sea preciso aniquilar a la Nación entera.

Duarte era un propulsor de la paz y de la armonía entre los dominicanos. Consciente de que su presencia en territorio dominicano podría acarrear luchas internas y movimientos conspirativos en contra de los conservadores en el poder, optó por permanecer en el exilio hasta 1864, fecha en que regresó enfermo y solitario. Aceptó el exilio no por miedo a la guerra, por que de sentir miedo no hubiera sido ideólogo y organizador del movimiento cívico que condujo a la salida de las fuerzas ocupantes. Prefirió el exilio para evitar una guerra entre hermanos que impidiera la consolidación de la naciente República que tantos esfuerzos y sacrificios les había costado.

Duarte fue una persona con grandes virtudes: Era un patriota idealista con profunda sensibilidad social, un demócrata a carta cabal, un hombre que sacrificó su vida y lo dio todo por la causa nacional, un político incorruptible, sin ambición personal y coherente con sus principios republicanos. La República Dominicana es creación de Juan Pablo Duarte.

Consumada la obra republicana, no solicitó el pago de su trabajo de alto riesgo, ni tampoco la devolución de la fortuna aportada. Pudo haber sido presidente de la Republica y hacer provecho de su prestigio y su gloria, pero su misión no fue gobernar sino libertar: La Nación dominicana es libre e independiente y no es ni puede ser jamás parte integrante de ninguna otra Potencia, ni el patrimonio de familia ni persona alguna propia ni mucho menos extraña.

El patricio Juan Pablo Duarte falleció en la ciudad de Caracas del hermano país de Venezuela, el 15 de julio de 1876.



Preguntas



¿Quién fue Juan Pablo Duarte?

¿Cuáles factores contribuyeron al nacimiento de sus ideas liberales?

¿Cuál fue su papel en la formación de La Trinitaria?

Ante su ausencia en el momento de la desocupación de las tropas haitianas, ¿a quiénes les correspondió redactar el Manifiesto del 16 de enero de 1844?

¿Cuál fue la esencia del Manifiesto del 16 de enero de 1844?

¿Por qué después de lograr el sueño de la Independencia de la Republica, Duarte prefirió el exilio?

¿Cuál fue su misión?

¿Cuáles fueron las virtudes de Juan Pablo Duarte?

Escriba tres pensamientos de Duarte

¿Quièn està asesorando al Presidente?

Un gobernante que hace seis meses logró una reelección de forma apabullante con más del 10% de los votos sobre su contendor más cercano.

Un gobernante que hasta ahora ha sido capaz orientar al país con éxitos y manejar la crisis económica más aguda conocida por la historia de la humanidad desde la gran depresión económica de 1929.

Un gobernante que ha brillado en los cónclaves internacionales celebrados en el año que finaliza en que los gobernantes de la Región y del mundo se han reunido para discutir sobre la crisis económica y explorar posibles soluciones.

Un gobernante que por la lucidez de su pensamiento y su mente preclara se ha ido convirtiendo en uno de los paradigmas del continente.

Un gobernante que se colocó por encima de los partidos políticos y se convirtió en el principal líder de la Nación.

Ese gobernante es Leonel Fernández Reyna, el mismo personaje que se ha visto compelido a despedir el año 2008 pidiéndole disculpa a la población por la forma inadecuada como manejaron unos indultos.

Ver al presidente tratando de justificar una sin razón, un sin sentido, es algo que llora ante la presencia de Dios.

¿Qué forma más cruel y despiadada de echarle una pasta de jabón al sancocho?

El Presidente Fernández debe tener bien claro que si algo ha contribuido a que hasta el momento hallamos salido ilesos de la catástrofe financiera mundial se debe a la confianza y credibilidad con que cuenta su persona.

El Presidente Fernández sabe muy bien que la crisis económica que sacude al mundo tiene su génesis en una crisis de confianza. Esta se debe fundamentalmente a que los líderes están dejando de influir en los ciudadanos.

Por tanto, no tiene sentido ni fundamento que se ponga en juego la reputación del Presidente Leonel Fernández por hacer un gesto humanitario en beneficio de una persona o familia en particular.

Hay una serie de cosas que el Presidente no debe hacer, aunque se lo pida el Papa Benedicto XVI.

Es penoso también, el comportamiento asumido por los Miembros de la Cámara de Cuentas, personas que hasta hace poco eran catalogadas como honorables con buen desempeño público y buena hoja de servicio, y sin embargo han cometido un crimen premeditado en contra del patrimonio público que le quita la autoridad moral para desempeñar sus funciones.

Que quede bien claro, que el daño cometido por los Miembros de Cámara de Cuentas no es solo en contra de la institución y de la sociedad, el daño más grande se lo han causado al Presidente Leonel Fernández, al gobernante humilde y sensato quien pensó que en la terna presentada al Senado de la República había recomendado lo mejor, pero para desgracia de su imagen y los sanos y sagrados intereses de la Nación, no ha sido así.

El Presidente Fernández no debió despedir el año de este modo. Sería bueno saber quienes han sido lo que han empujado al gobernante a cometer estos errores.

Por el momento, el daño a la reputación del Presidente está hecho, pero no hay dudas de que él sabrá levantarse como el ave fénix y enmendar los errores.

Todo esto ha dejado una lección, y es que de aquí en adelante el Presidente Leonel Fernández debe ser más cauto y comedido al tomar medidas que comprometan su imagen, credibilidad y reputación.

La investigación del mercado político

Las necesidades, las motivaciones y la oferta electoral constituyen las piezas claves del marketing político y la publicidad electoral. En tal sentido, la energía potencial que representa la necesidad -señala Maurizio D’ambra- puede activarse bien por un estímulo externo o bien por uno interno. Una vez que la energía de la necesidad ha sido estimulada, aumenta el estado de tensión para conseguir el objeto del deseo. Pongamos un ejemplo sencillo: el estímulo del hambre. El deseo de alimentarse puede surgir por la visión de los alimentos -estímulo externo-, o bien, por el simple pensamiento en el alimento mismo -estímulo interno-. Todo ello crea un estado emocional, un aumento de tensión que impulsa y orienta hacia el alimento o hacia estrategias para procurárselo.

Un recurso similar es el utilizado por los asesores en marketing político o los encargados del diseño de la campaña publicitaria de un candidato. Por lo regular, siempre el mensaje empieza enfocando los problemas generales de la nación: pobreza, salud, medio ambiente, educación, justicia, entre otros; al mismo tiempo que se presentan imágenes demostrativas de esos males cuando se trata de mensajes televisivos. Ahí entra en escena un estímulo externo que se traduce de inmediato en estímulo interno, conduciendo al condicionamiento psicológico de que la solución de esos males sólo es posible si vota por el candidato X. Por esa razón, el primer paso en la planificación de mercadológica de una campaña electoral consiste en determinar las necesidades del electorado.

Una vez determinadas las necesidades del electorado mediante los sondeos, se procede entonces a construir el producto que responda a esas necesidades. La función del publicista en este proceso es estimular al electorado para que vote por el producto -candidato- ofertado. Tal y como señala Ernst Cassirer , cuando la gente siente un deseo colectivo con toda su fuerza e intensidad, puede ser persuadida fácilmente de que sólo necesita al hombre indicado para satisfacerlo.

Un plan de marketing político consta de tres niveles estratégicos, que son: a) definir la estrategia política; b) definir la estrategia comunicacional; y c) definir la estrategia publicitaria. Cada uno de estos tres niveles estratégicos consta de su propio campo de acción. De la estrategia política depende el diseño de la propuesta política; de la estrategia de comunicación depende la elaboración del discurso político; y de la estrategia publicitaria depende la construcción de la imagen política.

La investigación del mercado político es una técnica mediante el cual, a éste, o sea al mercado, se le solicita una información sobre las opiniones que tiene en relación con temas específicos, y las informaciones obtenidas servirán para el diseño del candidato. En definitiva, con el estudio del mercado se pretende conocer el perfil psicológico del electorado, a fin de incorporarlo al programa de gobierno del partido y del candidato.

El marketing político surge como una necesidad primaria en el orden de la organización de la convivencia en las sociedades desarrolladas, o dicho de otra forma, que la elección de los que han de dirigir la sociedad no puede ya reposar en simples reacciones primarias o espontáneas, sino en una actividad reflexiva como corresponde al grado de desarrollo cultural y político del cuerpo electoral.

Por las razones expuestas anteriormente, van perdiendo significado en las campañas electorales las formas de publicidad que no responden a una programación racional y meditada. Se necesita por el contrario realizar una labor de persuasión ante el electorado con amplia y estudiada motivación. Las distintas manifestaciones publicitarias serán entonces una consecuencia o instrumento del marketing.

En definitiva, el marketing electoral persigue una decisión en la campaña de promoción política, pero realizada con un rigor científico y técnico. El procedimiento es muy parecido en la forma al que se sigue para dar a conocer al público un servicio o un producto comercial; de ahí la denominación que, con más o menos fortuna, viene siendo utilizada. Así concebida la promoción política, las actuaciones no controladas han de resultar necesariamente inéditas y antieconómicas, máxime cuando el adversario puede utilizar todas las técnicas de penetración, persuasión e imagen.

En su esencia, el marketing es un conjunto de técnicas que permiten crear y lanzar un producto cuya naturaleza, característica, distribución y comunicación responden a un mercado conocido. Con el empleo de las técnicas de marketing se conoce la clientela de un producto: los deseos, actitudes, temores y motivaciones. Mediante el estudio del electorado se pueden conocer las aspiraciones de los diversos sectores de la población, la importancia relativa de los problemas en cada segmento electoral, la evolución de las actitudes y los medios de comunicación que llegan a los diversos segmentos que integran el mercado electoral.

La investigación del mercado político permite al partido o candidato conocer las aspiraciones que tienen los distintos segmentos del mercado de votantes, para posteriormente articular un programa electoral que responda directamente a esos deseos. De ahí que sea vital, para orquestar una campaña exitosa que el candidato conozca al electorado, y sobre todo, las actitudes de cada grupo social.

Es importante que el candidato y el equipo que realiza las acciones de marketing político tengan presente que el mercado político es totalmente dinámico y está sujeto a continuas y permanentes variaciones como consecuencia de la infinidad de estímulos. La investigación del mercado político puede ser definida como el análisis metódico de los distintos segmentos o grupos sociales que lo integran, así como de los diversos factores que puedan modificarlo psíquica, física, económica y sociológicamente en el espacio y en el tiempo.

Politólogo dice Duarte cada día está más ausente en el sueño de los jóvenes dominicanos

Santo Domingo.- El politólogo Belarminio Ramírez Morillo dijo que el arquitecto y padre de la Patria Dominicana cada día está más ausente en el sueño de los jóvenes dominicanos.

El profesor universitario dijo que en el mundo en que vivimos los jóvenes no se sienten atraídos por el estudio de la vida y obra de los Padres de la Patria.

“Es lamentable que esto esté sucediendo, pero es una gran verdad que los Padres de la Patria no son los paradigmas, los ídolos a seguir, ni los modelos a imitar por la inmensa mayoría de los jóvenes de nuestro país.” Subrayó el político y escritor.

Expresó que a pesar de haber transcurrido 165 años de la independencia de la República, el pensamiento del patricio Juan Pablo Duarte sigue aún siendo una utopía.

El abogado y escritor manifestó que los jóvenes no son culpables del comportamiento que asumen, ya que estos son víctimas del nuevo orden en que vivimos, el cuál está conduciendo a que los pueblos pierdan su identidad.

Instó a los jóvenes dominicanos a que pongan los pies sobre la tierra, y entiendan que esta República en que vivimos ha costado mucha sangre y sacrificio, y es su deber tributarle el reconocimiento necesario a todos los próceres y mártires que nos legaron la Patria en que vivimos.

martes, 6 de enero de 2009

Partidos políticos atrapados entre liderazgo colegiado y centralizador

En la República Dominicana han existido líderes que se perpetuaron por varias décadas en la cima de la popularidad.

Están los casos de Joaquín Balaguer, fundador y líder del Partido Reformista, quien fue candidato en todas las elecciones presidenciales celebradas desde 1966 hasta el 2000, exceptuando la contienda electoral del 1996, en que la Constitución prohibía de manera expresa su repostulación. El profesor Juan Bosch, fundador y líder de los partidos Revolucionario Dominicano (PRD) y de la Liberación Dominicana (PLD), fue candidato a todas las elecciones presidenciales celebradas entre 1962 y 1994. El caso de José Francisco Peña Gómez amerita un enfoque distinto, puesto que este era catalogado el líder máximo del PRD, pero sin embargo, no fue hasta 1990 cuando pudo ser candidato por ese partido, y su candidatura dividió a la organización en dos bandos.

Hasta 1994, cuando los tres caudillos ilustrados concurrieron de manera conjunta por última vez a unas elecciones, la imagen de los partidos se confundía con la imagen de los líderes, o sea que en la percepción de los ciudadanos los partidos tenían dueños.

Ese hecho contribuyó a que la República Dominicana tuviera por décadas uno de los sistemas de partidos más sólidos y legitimados del continente. Al final de los años 90 era normal encontrarse con personas de 50 y más años de edad decir que durante toda su vida habían votado por un solo candidato.

A partir de 1996 comenzó ha producirse una diferenciación entre la imagen de los partidos y la imagen de los candidatos, debido a que por diversas razones los partidos comenzaron a postular a personas que no eran sus principales líderes.

Algunos analistas consideraron que a partir de ese entonces los partidos entraron en crisis, pero no fue así, simplemente se adentraron en un proceso de transición hacia liderazgos colegiados que algunas organizaciones como PRD y PLD lograron materializar con éxitos, en el sentido que pudieron alcanzar el poder. Aunque, ahora parece que prefieren volver a liderazgos centralizadores.

Esa tendencia está marcada en el hecho de las mayorías a lo interno de esas organizaciones consideran que los partidos marchan mejor cuando el presidente de la entidad es a la vez el candidato presidencial de la misma. En el PLD la estrategia fue efectiva debido a los atributos que adornan a la persona que ocupa ambas funciones. En el PRD habría que esperar los resultados en caso de que Miguel Vargas Maldonado sea escogido presidente del partido y candidato al mismo tiempo.

En el 1996 el empresario Jacinto Peynado fue candidato presidencial del Partido Reformista Social Cristiano por una eventualidad histórica que impidió la repostulación de Joaquín Balaguer. En ese entonces, el PRD tenía consolidado el liderazgo de Peña Gómez, y eso contribuyó a que esa organización política se colocara en la cima de la popularidad por varias elecciones consecutivas. El Partido de la Liberación Dominicana postuló al doctor Leonel Fernández Reyna, un joven abogado y profesor universitario, que salió a la arena política en las elecciones de 1994 cuando fue compañero de boleta del profesor Juan Bosch.

En las elecciones del 2000, el Partido Reformista Social Cristiano presentó como candidato a su líder histórico y fundador, el doctor Joaquín Balaguer, quien en ese entonces tenía 94 años de edad. El líder del Partido Revolucionario Dominicano, doctor José Francisco Peña Gómez falleció en 1998, y ese partido postuló al Ing. Hipólito Mejía, quien había sido candidato vicepresidencial en el 1990.

Un caso muy interesante se suscitó en el Partido de la Liberación Dominicana que estaba en el poder en el 2000, pero no podía presentar como candidato al presidente Leonel Fernández, por que la Constitución prohibía la reelección consecutiva. La candidatura del PLD se disputó entre el entonces Vicepresidente Jaime David Fernández Mirabal y el Secretario de Estado de la Presidencia Danilo Medina, ganando éste último por un estrecho margen.

En la actualidad, en el PRD se libra una lucha entre Hipólito Mejía y Miguel Vargas Maldonado para la definición de un liderazgo. Mientras que el PLD, el doctor Leonel Fernández se consumó como líder de la organización con el menor esfuerzo posible. Leonel acaba de cumplir 55 años de edad, 5 años menos que lo que tenía Joaquín Balaguer en 1966.

Que quede bien claro, que si por alguna razón el Presidente Fernández no fuera el candidato del PLD en futuras elecciones presidenciales, es imposible que otro candidato de ese partido logre ganar, si no es tomado de las manos del gobernante.

La crisis financiera iniciada en el 2002 con la quiebra de varios bancos comerciales, cambió el mapa político dominicano. El PRD logró una victoria apabullante en las elecciones congresuales y municipales de ese año. Parecía que ese triunfo era un preaviso de lo que sucedería en el 2004, pero no fue así.

La crisis económica del 2002 trazó la salida del PRD del poder, y en menos de 90 días, el doctor Leonel Fernández se levantó como el ave fénix y fue identificado por la inmensa mayoría de los electores como el político idóneo para tomar las riendas de la nación en el 2004.

La coyuntura que se presentó para el 2004 facilitó la definición de un liderazgo a lo interno del partido morado, pero después de un segundo período de gobierno, Leonel Fernández por su desempeño al frente del Estado, se ha consolidado como principal líder de la nación.

El ciudadano dominicano tiene una naturaleza que lo hace distinto del ciudadano norteamericano. Los dominicanos viven en permanente comparación del presente con el pasado, mientras el norteamericano vive el presente buscando el porvenir.

Esa forma de pensar le da mayor perpetuidad en el tiempo al liderazgo dominicano que al liderazgo norteamericano, pero al mismo tiempo, abre la posibilidad del retorno. Si los norteamericanos pensaran como los dominicanos, el presidente electo de ese país no fuera Barack Obama, fuera Bill Clinton. La posibilidad de un retorno como el que tuvo Balaguer en 1986 es algo que no está concebido ni siquiera en el sueño de los electores de los Estados Unidos de Norteamérica.

El dominicano se apega a sus líderes como la resina al árbol, mientras el estadounidense se apega a sus instituciones. Son dos conductas distintas que hacen que los partidos políticos y la política misma tengan dinámicas diferentes en ambas naciones. Los dominicanos reeligieron a Leonel Fernández como presidente en Mayo, y los norteamericanos escogieron a Barack Obama como presidente en Noviembre del mismo año 2008.

En los Estados Unidos el debate nacional gira en torno a la crisis económica y las alternativas de solución. Mientras en la política vernácula dominicana la discusión se está centrando en si se reforma o no la constitución de la República.

La inmensa mayoría de los dominicanos entiende que es necesaria la reforma constitucional, pero en círculos políticos existe el miedo de que esta abra una ventana que permita la candidatura de Hipólito Mejía y la repostulación de Leonel Fernández en el 2012.

Los dominicanos estamos perdidos en la identificación de los propósitos y en la consecución de las metas. Nuestra pobreza no es de recursos, es de visión, es de perspectiva de futuro.

La clase política dirigente debe entender que tenemos una cultura política, una psiquis social que no se cambia con leyes y constituciones. Por tanto, las luchas por candidaturas partidarias no deben ser un obstáculo para realizar las reformas estructurales que requiere el Estado, en procura de seguir avanzando por el sendero del progreso y la modernidad.

lunes, 5 de enero de 2009

Similitudes y diferencias entre marketing político y comercial

El marketing político ha sido definido por algunos estudiosos de la materia como una mera aplicación de la teoría y las técnicas de investigación del marketing comercial a la política.

Los sustentadores de esta definición, tratan de minimizar la importancia del marketing político como área específica del conocimiento. Pretenden articular el concepto, de que el candidato puede ser vendido como si fuera una pasta dental o un detergente. Esa es una definición muy simple e incompleta, puesto que entre la mercadotecnia electoral y comercial existen muchos elementos en común, pero también existen marcadas diferencias.

Dentro de las similitudes entre marketing comercial y político, podemos señalar las siguientes:

A) En la mercadotecnia comercial hay empresas que se encuentran en permanente competencia para captar más clientes que consuman sus productos o servicios. Mientras que en la mercadotecnia electoral los partidos se encuentran en permanente competencia con el interés de dominar el mercado electoral.

B) Tanto los consumidores como los votantes disponen de varias alternativas para tomar decisiones finales.

C) En ambas se utilizan los mismos canales o medios de comunicación y persuasión. Comunican los mensajes elaborados a través de los medios masivos de comunicación y acciones de publicidad, convirtiéndolos en imágenes con el propósito de presentar sus ofertas, productos o candidatos en forma mas atractivas.

D) La naturaleza competitiva de la mercadotecnia comercial y electoral es similar en cuanto a las políticas y las estrategias. Los mercadólogos comerciales y políticos enfrentan los mismos problemas y se trazan las mismas metas. Ambos tratan de alcanzar sus objetivos actuando con las mismas restricciones de recursos, tiempo, dinero y personal especializado. Tanto los mercadólogos comerciales como políticos persiguen dotar a sus respectivas campanas de una visión estratégica.

E) Los partidos, al igual que las empresas, no son homogéneos. Cada empresa trata de diferenciar su producto del de la competencia, y cada partido trata de diferenciar sus programas y candidatos.

F) Los objetivos principales del mercadólogo electoral y comercial no consisten únicamente en ganarle a la competencia, sino en sobrevivir creando una buena imagen. En ambas esferas el éxito de los mercadólogos depende del porcentaje de participación en el mercado.

G) Tanto los votantes como los consumidores viven en un medio de influencia constante -familiares, amigos, influencia económica, colegas, entre otras-. Mercadólogos políticos y comerciales estudian y sistematizan la información acerca de las condiciones del mercado en el que actúan –posicionamiento de los competidores, expectativas de los consumidores o electores, medios disponibles, y otros-.

H) Los mercadólogos tanto comerciales como electorales deben elegir medios de comunicación que les permitan alcanzar una máxima cobertura.

I) Entre otras, existe la similitud en cuanto a la selección del tiempo para enviar mensajes.

J) Utilizan las mismas herramientas para la selección y planificación de mensajes –estudios de mercado y encuestas de opinión pública-.

Dentro de las diferencias marcadas o básicas entre mercadotecnia electoral y comercial, podemos señalar las siguientes:

A) El mercado electoral por lo regular apoya a un limitado número de partidos o candidatos. El mercado comercial se apoya en un mayor número de empresas.

B) El mercado electoral es temporal, en vista de que opera en tiempos de campaña y elecciones. El mercado comercial es continuo.

C) Mientras el objetivo principal de los partidos es ganar elecciones, promover una ideología política o implementar un programa desde el gobierno, el de las empresas comerciales es ganar cierta utilidad.

D) Los partidos dependen, básicamente de empleados voluntarios, mientras las empresas se apoyan en trabajadores asalariados.

E) La estrategia de persuasión para vender un producto es distinta a la estrategia de persuasión para conseguir votos.

F) Existen múltiples diferencias entre el plan de comunicación de un producto y el plan de comunicación de un candidato o programa político. El rol que juegan los medios de comunicación en el proceso de venta de productos y candidatos es distinto, ya que por lo regular, los productos comerciales no se comentan en las noticias y no confrontan el escrutinio periodístico al que están sometidos los políticos y sus estrategas.

G) La diferencia fundamental entre marketing político y comercial radica en la naturaleza de la competición y de la elección. El marketing político le toma técnicas prestadas al marketing comercial. La elección democrática para elegir autoridades públicas y la elección para compra de un producto son decisiones diferentes por muchas razones. Una de ellas es que los productos que compramos, si no nos satisfacen, no tenemos que conservarlos por dos, cuatro, cinco o seis años. Distinto a lo que sucede con los gobernantes, a quienes elegimos por un período, y debemos esperar que culmine su mandato para poder elegir a otros, si no estamos de acuerdo con su gestión. Otra distinción importante, es que los productos comerciales no nos representan, no tienen que tomar decisiones por nosotros, por tanto su elección no es un hecho tan relevante como la elección de una autoridad pública con calidad de representación.

H) En el mundo comercial la lógica de mercado tiene como objetivo principal la satisfacción de una necesidad, sea esta real o creada. Se trata de una necesidad de consumo y como tal tiene un valor simbólico vinculado a los gustos y preferencias. En la esfera política, por el contrario, la lógica de mercado tiene como objetivo la elección de una alternativa. Menéndez Roces y Alonzo Rivas aducen que esta alternativa presenta una significación simbólica mas profunda, referida al sistema de valores de los electores. A diferencia del consumidor que selecciona bienes y servicios, el votante tiende a hacerlo en virtud del grado de adecuación de la propuesta política a sus ideas e ideales. Por eso, vender un candidato no equivale a vender un electrodoméstico.

Existe un elemento discrepante entre el mercadeo electoral y comercial, puesto que la comunicación política tiene que ver con algo más que con productos y artículos para el mercado, que son vendidos a través de la propaganda comercial. La venta de un artículo en el mercado comercial es un proceso que se lleva a cabo mediante una planificación lineal, que por lo regular no está sujeta a imprevistos o factores externos. En todo momento puede definirse un objetivo comercial y, a partir de éste se desarrolla una estrategia de comunicación. Por el contrario, en la venta del producto político se tiene que contar con una serie de factores externos, y en su comunicación política se encuentran permanentemente confrontados con situaciones cambiantes. En las contiendas políticas surgen nuevos acontecimientos de la noche a la mañana que te obligan a modificar la forma de presentación y venta del producto.