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El politólogo Belarminio Ramírez Morillo dijo que el pacto firmado por el Presidente Leonel Fernández y el ex candidato presidencial del PRD, Ing. Miguel Vargas Maldonado, implica un triunfo aplastante para el PRD y una derrota vergonzosa para el PLD.
El profesor universitario manifestó que con el acuerdo el PRD ha sido reivindicado en términos históricos y limpiará su imagen ante el desafuero que significó la reforma constitucional del 2002; mientras el PLD ha demostrado frente a la Nación que ha sido incapaz de ponerse internamente de acuerdo, que ha sido incapaz de unificar su mayoría congresual para realizar una reforma constitucional que podría ser su principal legado y aporte a la sociedad de cara al porvenir.
El abogado y político dijo que con el hecho, el PLD pierde su principal argumento diferenciador del PRD frente a futuros procesos electorales. “Han desperdiciado la oportunidad de oro que les dio la historia y el respaldo mayoritario que les dio la ciudadanía en las urnas para que dejaran huellas imborrables en la historia.”
Expresó que el PRD ha dado muestra una vez más de su habilidad y capacidad para hacer oposición. Precisó que los perredeistas primero desvirtuaron y desnaturalizaron la reforma constitucional, montando una campaña propagandística con el respaldo de comunicadores supuestamente imparciales, de que la reforma constitucional no era necesaria, y que la misma no era más que un mamotreto para Leonel Fernández validar su reelección; y sin embargo ahora, asumen los temas fundamentales de la reforma, regocijados por que han logrado inhabilitar a su adversario más poderoso de cara al proceso electoral venidero.
El politólogo y experto electoral dijo que “aunque Leonel Fernández no fuera ha presentarse como candidato en el 2012, los peledeistas si tienen algo de inteligencia y aspiran a seguir en el poder, debieron buscar un entendimiento a lo interno del partido, pero jamás inhabilitarlo, puesto que ningún equipo interesado en competir con éxito y ganar un partido inhabilita a su principal lanzador estelar antes de que se presente el momento del combate. Lo que hacen es mantenerlo en la banca, mandando el mensaje de que pueden utilizarlo y recurrir a él si las circunstancias así lo ameritan.”
El escritor y político manifestó que el Presidente Leonel Fernández hizo lo correcto, puesto que bajo ninguna circunstancia éste debe permitir que aborte el proceso de la reforma constitucional, puesto que una tragedia de esa naturaleza tendría un costo invaluable para la democracia y el sistema de partidos.
El politólogo y estudioso del marketing político adujo que esa razón fue la que movió al presidente Fernández a firmar el pacto con Miguel Vargas. Percibe que con este hecho histórico, Leonel Fernández no pierde nada, y solo gana, puesto que ha hecho un ejercicio de concertación, de grandeza, se ha comportado a la altura del estadista, anteponiendo los intereses nacionales a los personales.
Belarminio Ramírez subraya que quien pierde mucho, quizás sin darse cuenta, es el PLD, ya que el acuerdo podría surtir consecuencias electorales en el futuro inmediato que podrían costarle al PLD la pérdida del poder, y de resultar así, se soltarían en la organización los mil demonios, ya que los militantes y ciudadanos serán implacables contra los culpables de la derrota.
Dijo que en la cima del PLD hay dirigentes que sin darse cuenta “podrían estar cavando su propia sepultura.”
El profesor universitario expresó que en el proceso histórico dominicano ningún partido había tenido tanta incidencia en la administración del Estado como la tiene el PLD en los actuales momentos. “Ningún gobernante había gobernado dándole tanta participación y tanta integración de los partidarios en las funciones del poder, como lo ha hecho Leonel Fernández. Por tanto, parece descabellado y poco inteligente, que lo pongan todo en juego, cerrándole el paso a su propio líder, al personaje que lo ha llevado en tres ocasiones al poder.”
El politólogo y abogado dijo que en la República Dominicana, algunas veces los políticos se cansan de estar en el poder. Adujo que el PRD lo hizo en el pasado, y ahora parece que le corresponde el turno a los peledeistas.
El politólogo Belarminio Ramírez Morillo fue entrevistado por Mayra García en el programa Diario del 4 que se transmite por CERTV.
martes, 19 de mayo de 2009
El plan de marketing político
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El marketing se sirve de la palabra, la imagen y el sonido, que ponen al servicio de lo más profundo, que es lo más superficial: La estética, la personalización, el carisma, la banalidad de los mensajes políticos, y el cambio de la complejidad por la valla, el póster y el slogan que optimice y recoja en un enunciado feliz la quintaesencia de la oferta política que se pone en el mercado.
Los mercadólogos sustentan la tesis de que para convencer no es suficiente con la elección de buenos argumentos y su utilización en el momento adecuado. Más que eso, es necesario presentarlos bien, así como empaquetarlos, o sea, organizar eficazmente el mensaje, a fin de que su recepción sea la mejor de las posibles. El procedimiento utilizado para alcanzar tal objetivo, es el siguiente: “Despertar la atención, desarrollar el interés, para que se manifieste el deseo -o la identificación de la simpatía-, y permita pasar a la acción”.
El correcto uso de las técnicas de marketing permite proporcionar al candidato los instrumentos para convencer a los electores sobre la justicia, la bondad y el bienestar que representa su causa. Ciertamente, el carisma somete lo profano a lo sagrado. La legitimidad tradicional da a la cultura todos los caracteres de lo sagrado. El modelo racional-legal sitúa en una norma legal, o en una serie de preceptos legales, el modelo a que debe ajustarse el comportamiento de la política y de los políticos.
En la sociedad capturada por la técnica y el arte del marketing político no regirá ya la división del mundo en dos ámbitos como sustentaba Max Weber. Cómo dice Javier del Rey Morató solo existirá la apariencia, en una estrategia que pretenderá transferir la evidencia de las creencias sobre los candidatos o partidos que aspiran a mantener o aumentar su cuota de participación en el mercado electoral.
En la sociedad del marketing político el mundo es unidimensional, y no hay más ámbito ni otro referente que el poder. No hay apelación a un ámbito distinto al del ejercicio del poder, al que se le pidan criterios de legitimación para las acciones del poder, porque ya no se divide al mundo en dos ámbitos.
En definitiva, en la sociedad del marketing, el poder se reduce al hecho del poder, y la dominación a un problema pragmático: el de su conquista o mantenimiento, por la manipulación de la opinión. En ese sentido, la sociedad del marketing, extensión del modelo racional-legal, incorpora la novedad del mercado, como criterio de legitimidad, y pone en el primer plano de la atención el rol de los persuasores ocultos, rol que no por invisible deja de tener su importancia: es la instancia que interpreta las fluctuaciones del mercado de la opinión y del voto, y que elabora sus productos con razonables expectativas de triunfo en la lucha competitiva para conquistar es mercado, para mantenerse en él o para aumentar su cuota de participación en el mismo.
La percepción de la opinión pública en términos de mercado permite hablar de una sociedad de marketing que es la sociedad basada en el tipo de legitimidad racional-legal, bajo la influencia de los medios de comunicación social. La prensa de masas, la radio y la televisión crearon las condiciones para esa legitimación actual del mercado, cuyos insumos de demanda y de apoyos sigue atentamente el poder, para diseñar, con esa información, los productos y los productos simbólicos adecuados a cada circunstancia. Los medios de comunicación social son la instancia en la que se produce y se reproduce esa sociedad del marketing, que consigue, entre otras cosas, esta otra producción: La de un sujeto receptor que consumirá la política diseñada por él.
El plan de marketing político es el proceso mediante el cual un partido o un candidato determina sus objetivos y oportunidades de captación de votos, asignando los recursos económicos y humanos en función de dichos objetivos, y a la vez, estableciendo el sistema adecuado de control de dicho plan.
Cuando se tiene el objetivo de ganar unas elecciones del tipo que sea: Presidenciales, congresuales o municipales; se deben realizar una serie de acciones internas y externas al partido que permitan conocer las circunstancias que inciden en el mercado político y, como consecuencia, adecuar la estrategia del partido a dichas circunstancias, realizando actividades específicas a cada segmento del mercado: Investigaciones, publicidad, actos públicos, entre otras. Como sugiere Barranco Saiz esas actividades deben formar un todo integrado y coherente y estar planificadas de forma sistemática que permitan medir los efectos de las mismas.
El plan de marketing político permite reflexionar y profundizar de una manera sistemática sobre el presente y el futuro, tanto del partido como del propio mercado político, proporcionando, al mismo tiempo, a los dirigentes del partido los elementos necesarios para definir, de una forma más precisa, los objetivos y metas a conseguir en los períodos de tiempos establecidos. Una buena planificación de la campaña aumenta el sentido de participación de la militancia y se logra una mayor aceptación de las tareas o responsabilidades entre las personas involucradas en el equipo de marketing de dicho partido.
Es importante tener presente que el análisis de las actuaciones de los partidos opositores, permite estar preparado para reaccionar de una forma eficaz ante cualquier cambio repentino del electorado o ante acciones imprevistas de los partidos y candidatos contendores.
La elaboración de un plan de marketing de un partido o candidato requiere de un procedimiento sistematizado que integre seis etapas: Análisis, previsión, objetivos, estrategia, tácticas y control. El análisis consiste en el estudio de la situación actual del partido o candidato respecto a los demás dentro del mercado político. En esta fase se plantea la siguiente interrogante: ¿Donde estamos y por qué estamos ahí?
La previsión consiste en una extrapolación, o más bien, un salto en el tiempo hacia el futuro para adivinar en dónde estaremos de continuar las circunstancias actuales pasado un período de tiempo establecido. En esta fase la interrogante a formularse es: De continuar así, ¿donde estaremos en el futuro?
La determinación de objetivos consiste en marcar o señalar el fin a donde queremos llegar, las metas a conseguir, y para ello, nos formulamos la siguiente pregunta: ¿A donde queremos llegar en el futuro?
Después que sabemos quiénes somos, donde estamos y a donde queremos ir, entonces procedemos a determinar la estrategia que implementaremos para llegar a ese punto, o sea: ¿Cuál será el mejor camino a tomar para alcanzar el objetivo deseado?
Una vez determinada la estrategia, es necesario especificar las tareas o acciones de marketing que garanticen lograr dichos objetivos con éxito, o sea definir la táctica de la acción política, la cual se resume en las preguntas siguientes: ¿Que acciones concretas de marketing debemos realizar? ¿Quien o quienes deben llevarla a cabo? ¿Cuando y en qué momento se iniciarán y finalizarán? ¿Cuáles recursos económicos y humanos deberán asignarse?
Una vez planteadas esas interrogantes, se procede al establecimiento de un adecuado sistema de control del plan de marketing previamente establecido, con el objetivo de que las desviaciones o diferencias entre lo previsto y lo realizado no sean muy excesivas. En la fase o etapa de control, quienes diseñan un plan de marketing, necesariamente se formulan la siguiente interrogante: ¿Que medidas debemos fijar para detectar si el plan de marketing político se desarrolla de acuerdo con las previsiones establecidas?
En todo plan de marketing político la estrategia a adoptar por el candidato y el partido político depende directa y necesariamente de las características generales, y de la estructura del mercado electoral. De estas características es, indudablemente, el espectro político y el grado de rivalidad entre candidatos y partidos, en la disputa de unas franjas de votos, lo que va a determinar el resultado electoral.
En el diseño de un plan de marketing político se emplean estrategias y tácticas. En sentido genérico, “la estrategia es la programación a largo plazo de la utilización de instrumentos políticos y militares en la conducción de los conflictos internacionales, en tanto que la táctica es la aplicación directa y mudable, de acuerdo con las circunstancias de los instrumentos identificados. Desde el punto de vista meramente militar, la táctica es el arte de emplear las armas en el combate para lograr un mejor rendimiento”.
Desde el punto de vista mercadológico, la estrategia es la programación de las acciones a ejecutar, a fin de conseguir el respaldo mayoritario del electorado. La táctica es la forma como se aplican las acciones o estrategias programadas para lograr el objetivo deseado.
El marketing se sirve de la palabra, la imagen y el sonido, que ponen al servicio de lo más profundo, que es lo más superficial: La estética, la personalización, el carisma, la banalidad de los mensajes políticos, y el cambio de la complejidad por la valla, el póster y el slogan que optimice y recoja en un enunciado feliz la quintaesencia de la oferta política que se pone en el mercado.
Los mercadólogos sustentan la tesis de que para convencer no es suficiente con la elección de buenos argumentos y su utilización en el momento adecuado. Más que eso, es necesario presentarlos bien, así como empaquetarlos, o sea, organizar eficazmente el mensaje, a fin de que su recepción sea la mejor de las posibles. El procedimiento utilizado para alcanzar tal objetivo, es el siguiente: “Despertar la atención, desarrollar el interés, para que se manifieste el deseo -o la identificación de la simpatía-, y permita pasar a la acción”.
El correcto uso de las técnicas de marketing permite proporcionar al candidato los instrumentos para convencer a los electores sobre la justicia, la bondad y el bienestar que representa su causa. Ciertamente, el carisma somete lo profano a lo sagrado. La legitimidad tradicional da a la cultura todos los caracteres de lo sagrado. El modelo racional-legal sitúa en una norma legal, o en una serie de preceptos legales, el modelo a que debe ajustarse el comportamiento de la política y de los políticos.
En la sociedad capturada por la técnica y el arte del marketing político no regirá ya la división del mundo en dos ámbitos como sustentaba Max Weber. Cómo dice Javier del Rey Morató solo existirá la apariencia, en una estrategia que pretenderá transferir la evidencia de las creencias sobre los candidatos o partidos que aspiran a mantener o aumentar su cuota de participación en el mercado electoral.
En la sociedad del marketing político el mundo es unidimensional, y no hay más ámbito ni otro referente que el poder. No hay apelación a un ámbito distinto al del ejercicio del poder, al que se le pidan criterios de legitimación para las acciones del poder, porque ya no se divide al mundo en dos ámbitos.
En definitiva, en la sociedad del marketing, el poder se reduce al hecho del poder, y la dominación a un problema pragmático: el de su conquista o mantenimiento, por la manipulación de la opinión. En ese sentido, la sociedad del marketing, extensión del modelo racional-legal, incorpora la novedad del mercado, como criterio de legitimidad, y pone en el primer plano de la atención el rol de los persuasores ocultos, rol que no por invisible deja de tener su importancia: es la instancia que interpreta las fluctuaciones del mercado de la opinión y del voto, y que elabora sus productos con razonables expectativas de triunfo en la lucha competitiva para conquistar es mercado, para mantenerse en él o para aumentar su cuota de participación en el mismo.
La percepción de la opinión pública en términos de mercado permite hablar de una sociedad de marketing que es la sociedad basada en el tipo de legitimidad racional-legal, bajo la influencia de los medios de comunicación social. La prensa de masas, la radio y la televisión crearon las condiciones para esa legitimación actual del mercado, cuyos insumos de demanda y de apoyos sigue atentamente el poder, para diseñar, con esa información, los productos y los productos simbólicos adecuados a cada circunstancia. Los medios de comunicación social son la instancia en la que se produce y se reproduce esa sociedad del marketing, que consigue, entre otras cosas, esta otra producción: La de un sujeto receptor que consumirá la política diseñada por él.
El plan de marketing político es el proceso mediante el cual un partido o un candidato determina sus objetivos y oportunidades de captación de votos, asignando los recursos económicos y humanos en función de dichos objetivos, y a la vez, estableciendo el sistema adecuado de control de dicho plan.
Cuando se tiene el objetivo de ganar unas elecciones del tipo que sea: Presidenciales, congresuales o municipales; se deben realizar una serie de acciones internas y externas al partido que permitan conocer las circunstancias que inciden en el mercado político y, como consecuencia, adecuar la estrategia del partido a dichas circunstancias, realizando actividades específicas a cada segmento del mercado: Investigaciones, publicidad, actos públicos, entre otras. Como sugiere Barranco Saiz esas actividades deben formar un todo integrado y coherente y estar planificadas de forma sistemática que permitan medir los efectos de las mismas.
El plan de marketing político permite reflexionar y profundizar de una manera sistemática sobre el presente y el futuro, tanto del partido como del propio mercado político, proporcionando, al mismo tiempo, a los dirigentes del partido los elementos necesarios para definir, de una forma más precisa, los objetivos y metas a conseguir en los períodos de tiempos establecidos. Una buena planificación de la campaña aumenta el sentido de participación de la militancia y se logra una mayor aceptación de las tareas o responsabilidades entre las personas involucradas en el equipo de marketing de dicho partido.
Es importante tener presente que el análisis de las actuaciones de los partidos opositores, permite estar preparado para reaccionar de una forma eficaz ante cualquier cambio repentino del electorado o ante acciones imprevistas de los partidos y candidatos contendores.
La elaboración de un plan de marketing de un partido o candidato requiere de un procedimiento sistematizado que integre seis etapas: Análisis, previsión, objetivos, estrategia, tácticas y control. El análisis consiste en el estudio de la situación actual del partido o candidato respecto a los demás dentro del mercado político. En esta fase se plantea la siguiente interrogante: ¿Donde estamos y por qué estamos ahí?
La previsión consiste en una extrapolación, o más bien, un salto en el tiempo hacia el futuro para adivinar en dónde estaremos de continuar las circunstancias actuales pasado un período de tiempo establecido. En esta fase la interrogante a formularse es: De continuar así, ¿donde estaremos en el futuro?
La determinación de objetivos consiste en marcar o señalar el fin a donde queremos llegar, las metas a conseguir, y para ello, nos formulamos la siguiente pregunta: ¿A donde queremos llegar en el futuro?
Después que sabemos quiénes somos, donde estamos y a donde queremos ir, entonces procedemos a determinar la estrategia que implementaremos para llegar a ese punto, o sea: ¿Cuál será el mejor camino a tomar para alcanzar el objetivo deseado?
Una vez determinada la estrategia, es necesario especificar las tareas o acciones de marketing que garanticen lograr dichos objetivos con éxito, o sea definir la táctica de la acción política, la cual se resume en las preguntas siguientes: ¿Que acciones concretas de marketing debemos realizar? ¿Quien o quienes deben llevarla a cabo? ¿Cuando y en qué momento se iniciarán y finalizarán? ¿Cuáles recursos económicos y humanos deberán asignarse?
Una vez planteadas esas interrogantes, se procede al establecimiento de un adecuado sistema de control del plan de marketing previamente establecido, con el objetivo de que las desviaciones o diferencias entre lo previsto y lo realizado no sean muy excesivas. En la fase o etapa de control, quienes diseñan un plan de marketing, necesariamente se formulan la siguiente interrogante: ¿Que medidas debemos fijar para detectar si el plan de marketing político se desarrolla de acuerdo con las previsiones establecidas?
En todo plan de marketing político la estrategia a adoptar por el candidato y el partido político depende directa y necesariamente de las características generales, y de la estructura del mercado electoral. De estas características es, indudablemente, el espectro político y el grado de rivalidad entre candidatos y partidos, en la disputa de unas franjas de votos, lo que va a determinar el resultado electoral.
En el diseño de un plan de marketing político se emplean estrategias y tácticas. En sentido genérico, “la estrategia es la programación a largo plazo de la utilización de instrumentos políticos y militares en la conducción de los conflictos internacionales, en tanto que la táctica es la aplicación directa y mudable, de acuerdo con las circunstancias de los instrumentos identificados. Desde el punto de vista meramente militar, la táctica es el arte de emplear las armas en el combate para lograr un mejor rendimiento”.
Desde el punto de vista mercadológico, la estrategia es la programación de las acciones a ejecutar, a fin de conseguir el respaldo mayoritario del electorado. La táctica es la forma como se aplican las acciones o estrategias programadas para lograr el objetivo deseado.
Inmediatismo electoral desnaturaliza reforma constitucional
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Santo Domingo.- El politólogo Belarminio Ramírez Morillo manifestó que el inmediatismo electoral ha desnaturalizado el proceso de reforma constitucional que lleva a cabo la Asamblea Revisora.
El profesor de derecho constitucional dijo que el daño al proceso de reformas que fue concebido para fortalecer la institucionalidad del Estado Democrático, ya está hecho, puesto que las mayorías de los políticos dominicanos solo actúan en función del inmediatismo o coyuntura electoral.
A su juicio, las mayorías de los políticos nuestros sólo piensan en ¿qué hacer para llegar al poder? O ¿qué hacer para retener el poder?
Entiende que la política dominicana requiere de un nuevo estilo, de una nueva mentalidad, de un nuevo enfoque. Subrayó que “es hora de que los partidos vuelvan a las reglas de la democracia.”
El abogado y político dijo que desde un principio el Partido Revolucionario Dominicano asumió como estrategia desvirtuar la reforma constitucional, hacer que la misma colapsara porque entendían que no le convenía en términos electorales inmediatos.
Expresó que los perredeistas después que lograron pactar con Leonel Fernández la no reelección consecutiva, ahora tratarán de incorporarse con entusiasmo al proceso de la reforma a la Carta Magna.
Belarminio Ramírez dijo que el contenido del Proyecto de Reforma Constitucional presentado por el Presidente Fernández al Congreso Nacional en su mayoría responde a temas del PRD, puesto que son los dirigentes de ese partido quienes les han dado a la política un criterio más propositivo de reformas y cambios.
Manifestó que los perredeistas llegaron tan lejos que renunciaron a sus temas por no admitir que compartían la visión de cambios propuestos por el Presidente Fernández.
Adujo que la partidocracia dominicana pierde una buena oportunidad para fortalecerse, mejorar su imagen y recobrar credibilidad frente a los ciudadanos. “Todo parece indicar que el sistema de partidos se dirige a una pendiente, y debemos hacer algo para rescatarlo.”
Subrayó que el pacto arribado entre el Presidente Leonel Fernández y el líder del PRD, ingeniero Miguel Vargas Maldonado, aunque necesario para que la reforma constitucional no cayera en un limbo, deja una mala percepción en los ciudadanos.
Santo Domingo.- El politólogo Belarminio Ramírez Morillo manifestó que el inmediatismo electoral ha desnaturalizado el proceso de reforma constitucional que lleva a cabo la Asamblea Revisora.
El profesor de derecho constitucional dijo que el daño al proceso de reformas que fue concebido para fortalecer la institucionalidad del Estado Democrático, ya está hecho, puesto que las mayorías de los políticos dominicanos solo actúan en función del inmediatismo o coyuntura electoral.
A su juicio, las mayorías de los políticos nuestros sólo piensan en ¿qué hacer para llegar al poder? O ¿qué hacer para retener el poder?
Entiende que la política dominicana requiere de un nuevo estilo, de una nueva mentalidad, de un nuevo enfoque. Subrayó que “es hora de que los partidos vuelvan a las reglas de la democracia.”
El abogado y político dijo que desde un principio el Partido Revolucionario Dominicano asumió como estrategia desvirtuar la reforma constitucional, hacer que la misma colapsara porque entendían que no le convenía en términos electorales inmediatos.
Expresó que los perredeistas después que lograron pactar con Leonel Fernández la no reelección consecutiva, ahora tratarán de incorporarse con entusiasmo al proceso de la reforma a la Carta Magna.
Belarminio Ramírez dijo que el contenido del Proyecto de Reforma Constitucional presentado por el Presidente Fernández al Congreso Nacional en su mayoría responde a temas del PRD, puesto que son los dirigentes de ese partido quienes les han dado a la política un criterio más propositivo de reformas y cambios.
Manifestó que los perredeistas llegaron tan lejos que renunciaron a sus temas por no admitir que compartían la visión de cambios propuestos por el Presidente Fernández.
Adujo que la partidocracia dominicana pierde una buena oportunidad para fortalecerse, mejorar su imagen y recobrar credibilidad frente a los ciudadanos. “Todo parece indicar que el sistema de partidos se dirige a una pendiente, y debemos hacer algo para rescatarlo.”
Subrayó que el pacto arribado entre el Presidente Leonel Fernández y el líder del PRD, ingeniero Miguel Vargas Maldonado, aunque necesario para que la reforma constitucional no cayera en un limbo, deja una mala percepción en los ciudadanos.
jueves, 7 de mayo de 2009
Orfanda ideológica se refleja en debate reforma constitucional
Santo Domingo.- El politólogo Belarminio Ramírez Morillo manifestó que la orfandad ideológica en que se encuentran los partidos políticos se está reflejando en los debates sobre la reforma a la Carta Magna.
Expresó que en la actualidad son pocos los políticos dominicanos que creen en algo o se consideran comprometidos con principios, valores, creencias y causas. Dijo que esa es la razón por la que al momento de debatir temas neurálgicos optan por escabullirse para evitar chocar con sectores o personalidades que puedan restarle votos en futuras contiendas electorales.
El profesor universitario subrayó que en el debate sobre la reforma constitucional ha quedado claro que los partidos están huérfanos de ideologías, ya que entre los legisladores de un mismo bloque salen ha relucir las ideas más disímiles y contradictorias.
Expresó que los partidos deben utilizar el momento constituyente para fortalecerse. A su juicio hay una serie de temas que deben ser debatidos ampliamente en los bloques para que las organizaciones se presenten a la Asamblea Revisora con posiciones coherentes y consensuadas, lo que dejaría a los partidos bien parados frente a la opinión pública.
El escritor y político dijo que hay una serie de legisladores que con tal de buscar protagonismo personal están haciéndole daño a las organizaciones políticas que pertenecen.
El estudioso del marketing político y las campañas electorales dijo que las facilidades que brindan los medios de comunicación de llevar las escenas históricas a la interioridad de cada hogar, hay que saber utilizarlas.
Expresó que el debate sobre la reforma constitucional está reflejando inmadurez de la clase política. Precisó que hay temas en que el voto de los asambleístas ha estado condicionado más por el miedo a alguien, que por la defensa de una causa.
Dijo que muchos políticos no entienden el verdadero sentido y poder de los medios de comunicación, y se vuelven locos desde que tienen una cámara en frente.
Adujo que el PLD, si los asambleístas de esa organización no cambian el estilo, podría terminar siendo la organización política más afectada en término de imagen al momento de que concluya la reforma constitucional.
El politólogo y abogado dijo que el partido morado desaprovecha la oportunidad históricamente irrepetible de mandarle un mensaje a la Nación de que es el partido institucionalizado y disciplinado que garantiza la perpetuidad del Estado Democrático.
Adujo que la búsqueda de protagonismo de algunos congresistas del PLD amenaza con que esa entidad convierta un triunfo en una derrota. “La mayoría congresual de que dispone el PLD responde a un triunfo obtenido en las elecciones del 2006, que si no lo aprovechan para hacer la reforma que demanda el momento, puede convertirse en una derrota. Además, algunos congresistas del PLD en su afán de hablar, no se dan cuenta que cometen el error de afectar la imagen de su partido, como si ignoraran que esa es su principal fortaleza.” Subrayó.
Belarminio Ramírez dijo que en las elecciones congresuales del 2006 en que fueron electos los actuales legisladores del PLD, en la mayoría de los casos, el voto de los ciudadanos estuvo más atraído por la imagen del partido, que por la hoja de servicios de las mayorías de sus candidatos.
Expresó que en la actualidad son pocos los políticos dominicanos que creen en algo o se consideran comprometidos con principios, valores, creencias y causas. Dijo que esa es la razón por la que al momento de debatir temas neurálgicos optan por escabullirse para evitar chocar con sectores o personalidades que puedan restarle votos en futuras contiendas electorales.
El profesor universitario subrayó que en el debate sobre la reforma constitucional ha quedado claro que los partidos están huérfanos de ideologías, ya que entre los legisladores de un mismo bloque salen ha relucir las ideas más disímiles y contradictorias.
Expresó que los partidos deben utilizar el momento constituyente para fortalecerse. A su juicio hay una serie de temas que deben ser debatidos ampliamente en los bloques para que las organizaciones se presenten a la Asamblea Revisora con posiciones coherentes y consensuadas, lo que dejaría a los partidos bien parados frente a la opinión pública.
El escritor y político dijo que hay una serie de legisladores que con tal de buscar protagonismo personal están haciéndole daño a las organizaciones políticas que pertenecen.
El estudioso del marketing político y las campañas electorales dijo que las facilidades que brindan los medios de comunicación de llevar las escenas históricas a la interioridad de cada hogar, hay que saber utilizarlas.
Expresó que el debate sobre la reforma constitucional está reflejando inmadurez de la clase política. Precisó que hay temas en que el voto de los asambleístas ha estado condicionado más por el miedo a alguien, que por la defensa de una causa.
Dijo que muchos políticos no entienden el verdadero sentido y poder de los medios de comunicación, y se vuelven locos desde que tienen una cámara en frente.
Adujo que el PLD, si los asambleístas de esa organización no cambian el estilo, podría terminar siendo la organización política más afectada en término de imagen al momento de que concluya la reforma constitucional.
El politólogo y abogado dijo que el partido morado desaprovecha la oportunidad históricamente irrepetible de mandarle un mensaje a la Nación de que es el partido institucionalizado y disciplinado que garantiza la perpetuidad del Estado Democrático.
Adujo que la búsqueda de protagonismo de algunos congresistas del PLD amenaza con que esa entidad convierta un triunfo en una derrota. “La mayoría congresual de que dispone el PLD responde a un triunfo obtenido en las elecciones del 2006, que si no lo aprovechan para hacer la reforma que demanda el momento, puede convertirse en una derrota. Además, algunos congresistas del PLD en su afán de hablar, no se dan cuenta que cometen el error de afectar la imagen de su partido, como si ignoraran que esa es su principal fortaleza.” Subrayó.
Belarminio Ramírez dijo que en las elecciones congresuales del 2006 en que fueron electos los actuales legisladores del PLD, en la mayoría de los casos, el voto de los ciudadanos estuvo más atraído por la imagen del partido, que por la hoja de servicios de las mayorías de sus candidatos.
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