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Santo Domingo.- El politólogo Belarminio Ramírez Morillo manifestó que el inmediatismo electoral ha desnaturalizado el proceso de reforma constitucional que lleva a cabo la Asamblea Revisora.
El profesor de derecho constitucional dijo que el daño al proceso de reformas que fue concebido para fortalecer la institucionalidad del Estado Democrático, ya está hecho, puesto que las mayorías de los políticos dominicanos solo actúan en función del inmediatismo o coyuntura electoral.
A su juicio, las mayorías de los políticos nuestros sólo piensan en ¿qué hacer para llegar al poder? O ¿qué hacer para retener el poder?
Entiende que la política dominicana requiere de un nuevo estilo, de una nueva mentalidad, de un nuevo enfoque. Subrayó que “es hora de que los partidos vuelvan a las reglas de la democracia.”
El abogado y político dijo que desde un principio el Partido Revolucionario Dominicano asumió como estrategia desvirtuar la reforma constitucional, hacer que la misma colapsara porque entendían que no le convenía en términos electorales inmediatos.
Expresó que los perredeistas después que lograron pactar con Leonel Fernández la no reelección consecutiva, ahora tratarán de incorporarse con entusiasmo al proceso de la reforma a la Carta Magna.
Belarminio Ramírez dijo que el contenido del Proyecto de Reforma Constitucional presentado por el Presidente Fernández al Congreso Nacional en su mayoría responde a temas del PRD, puesto que son los dirigentes de ese partido quienes les han dado a la política un criterio más propositivo de reformas y cambios.
Manifestó que los perredeistas llegaron tan lejos que renunciaron a sus temas por no admitir que compartían la visión de cambios propuestos por el Presidente Fernández.
Adujo que la partidocracia dominicana pierde una buena oportunidad para fortalecerse, mejorar su imagen y recobrar credibilidad frente a los ciudadanos. “Todo parece indicar que el sistema de partidos se dirige a una pendiente, y debemos hacer algo para rescatarlo.”
Subrayó que el pacto arribado entre el Presidente Leonel Fernández y el líder del PRD, ingeniero Miguel Vargas Maldonado, aunque necesario para que la reforma constitucional no cayera en un limbo, deja una mala percepción en los ciudadanos.
martes, 19 de mayo de 2009
jueves, 7 de mayo de 2009
Orfanda ideológica se refleja en debate reforma constitucional
Santo Domingo.- El politólogo Belarminio Ramírez Morillo manifestó que la orfandad ideológica en que se encuentran los partidos políticos se está reflejando en los debates sobre la reforma a la Carta Magna.
Expresó que en la actualidad son pocos los políticos dominicanos que creen en algo o se consideran comprometidos con principios, valores, creencias y causas. Dijo que esa es la razón por la que al momento de debatir temas neurálgicos optan por escabullirse para evitar chocar con sectores o personalidades que puedan restarle votos en futuras contiendas electorales.
El profesor universitario subrayó que en el debate sobre la reforma constitucional ha quedado claro que los partidos están huérfanos de ideologías, ya que entre los legisladores de un mismo bloque salen ha relucir las ideas más disímiles y contradictorias.
Expresó que los partidos deben utilizar el momento constituyente para fortalecerse. A su juicio hay una serie de temas que deben ser debatidos ampliamente en los bloques para que las organizaciones se presenten a la Asamblea Revisora con posiciones coherentes y consensuadas, lo que dejaría a los partidos bien parados frente a la opinión pública.
El escritor y político dijo que hay una serie de legisladores que con tal de buscar protagonismo personal están haciéndole daño a las organizaciones políticas que pertenecen.
El estudioso del marketing político y las campañas electorales dijo que las facilidades que brindan los medios de comunicación de llevar las escenas históricas a la interioridad de cada hogar, hay que saber utilizarlas.
Expresó que el debate sobre la reforma constitucional está reflejando inmadurez de la clase política. Precisó que hay temas en que el voto de los asambleístas ha estado condicionado más por el miedo a alguien, que por la defensa de una causa.
Dijo que muchos políticos no entienden el verdadero sentido y poder de los medios de comunicación, y se vuelven locos desde que tienen una cámara en frente.
Adujo que el PLD, si los asambleístas de esa organización no cambian el estilo, podría terminar siendo la organización política más afectada en término de imagen al momento de que concluya la reforma constitucional.
El politólogo y abogado dijo que el partido morado desaprovecha la oportunidad históricamente irrepetible de mandarle un mensaje a la Nación de que es el partido institucionalizado y disciplinado que garantiza la perpetuidad del Estado Democrático.
Adujo que la búsqueda de protagonismo de algunos congresistas del PLD amenaza con que esa entidad convierta un triunfo en una derrota. “La mayoría congresual de que dispone el PLD responde a un triunfo obtenido en las elecciones del 2006, que si no lo aprovechan para hacer la reforma que demanda el momento, puede convertirse en una derrota. Además, algunos congresistas del PLD en su afán de hablar, no se dan cuenta que cometen el error de afectar la imagen de su partido, como si ignoraran que esa es su principal fortaleza.” Subrayó.
Belarminio Ramírez dijo que en las elecciones congresuales del 2006 en que fueron electos los actuales legisladores del PLD, en la mayoría de los casos, el voto de los ciudadanos estuvo más atraído por la imagen del partido, que por la hoja de servicios de las mayorías de sus candidatos.
Expresó que en la actualidad son pocos los políticos dominicanos que creen en algo o se consideran comprometidos con principios, valores, creencias y causas. Dijo que esa es la razón por la que al momento de debatir temas neurálgicos optan por escabullirse para evitar chocar con sectores o personalidades que puedan restarle votos en futuras contiendas electorales.
El profesor universitario subrayó que en el debate sobre la reforma constitucional ha quedado claro que los partidos están huérfanos de ideologías, ya que entre los legisladores de un mismo bloque salen ha relucir las ideas más disímiles y contradictorias.
Expresó que los partidos deben utilizar el momento constituyente para fortalecerse. A su juicio hay una serie de temas que deben ser debatidos ampliamente en los bloques para que las organizaciones se presenten a la Asamblea Revisora con posiciones coherentes y consensuadas, lo que dejaría a los partidos bien parados frente a la opinión pública.
El escritor y político dijo que hay una serie de legisladores que con tal de buscar protagonismo personal están haciéndole daño a las organizaciones políticas que pertenecen.
El estudioso del marketing político y las campañas electorales dijo que las facilidades que brindan los medios de comunicación de llevar las escenas históricas a la interioridad de cada hogar, hay que saber utilizarlas.
Expresó que el debate sobre la reforma constitucional está reflejando inmadurez de la clase política. Precisó que hay temas en que el voto de los asambleístas ha estado condicionado más por el miedo a alguien, que por la defensa de una causa.
Dijo que muchos políticos no entienden el verdadero sentido y poder de los medios de comunicación, y se vuelven locos desde que tienen una cámara en frente.
Adujo que el PLD, si los asambleístas de esa organización no cambian el estilo, podría terminar siendo la organización política más afectada en término de imagen al momento de que concluya la reforma constitucional.
El politólogo y abogado dijo que el partido morado desaprovecha la oportunidad históricamente irrepetible de mandarle un mensaje a la Nación de que es el partido institucionalizado y disciplinado que garantiza la perpetuidad del Estado Democrático.
Adujo que la búsqueda de protagonismo de algunos congresistas del PLD amenaza con que esa entidad convierta un triunfo en una derrota. “La mayoría congresual de que dispone el PLD responde a un triunfo obtenido en las elecciones del 2006, que si no lo aprovechan para hacer la reforma que demanda el momento, puede convertirse en una derrota. Además, algunos congresistas del PLD en su afán de hablar, no se dan cuenta que cometen el error de afectar la imagen de su partido, como si ignoraran que esa es su principal fortaleza.” Subrayó.
Belarminio Ramírez dijo que en las elecciones congresuales del 2006 en que fueron electos los actuales legisladores del PLD, en la mayoría de los casos, el voto de los ciudadanos estuvo más atraído por la imagen del partido, que por la hoja de servicios de las mayorías de sus candidatos.
martes, 28 de abril de 2009
Exhorta asambleistas no caigan en sofismos y utopias en reforma constitucional
Santo Domingo.- El politólogo Belarminio Ramírez Morillo exhortó a los miembros de la Asamblea Revisoras de la Constitución a que no repitan errores del pasado, cayendo en utopías y sofismos al momento de definir los derechos fundamentales de los ciudadanos en la Carta Magna.
El profesor de derecho constitucional dijo que convertir los derechos fundamentales de los ciudadanos en derechos posibles y alcanzables debe ser el principal reto para el liderazgo político dominicano en el futuro inmediato.
Dijo que el momento es oportuno para producir una Constitución que tenga sintonía con la realidad que viven los dominicanos y la Nación. Adujo que tenemos una Constitución derivada que a 165 años del nacimiento de la República todavía su contenido dista mucho de la realidad que vive el país.
El abogado y político expresó que la distancia entre el contenido de la Constitución y el desenvolvimiento cotidiano del Estado Dominicano se ha ido reduciendo con el tiempo, pero aún hay muchos aspectos inaplicables y muchos derechos inalcanzables.
Expresó que la Constitución será más respetada en la medida en que su contenido guarde relación con la realidad. “No tiene sentido consagrar en la Constitución una serie de derechos de cuyo goce están marginados y excluidos las mayorías de los ciudadanos.”
Manifestó que el debate mediático suscitado en torno a la reforma constitucional dejará resultados positivos en el sentido de que los ciudadanos día a día se están empapando más sobre el contenido de la Carta Magna.
El profesor de derecho constitucional dijo que convertir los derechos fundamentales de los ciudadanos en derechos posibles y alcanzables debe ser el principal reto para el liderazgo político dominicano en el futuro inmediato.
Dijo que el momento es oportuno para producir una Constitución que tenga sintonía con la realidad que viven los dominicanos y la Nación. Adujo que tenemos una Constitución derivada que a 165 años del nacimiento de la República todavía su contenido dista mucho de la realidad que vive el país.
El abogado y político expresó que la distancia entre el contenido de la Constitución y el desenvolvimiento cotidiano del Estado Dominicano se ha ido reduciendo con el tiempo, pero aún hay muchos aspectos inaplicables y muchos derechos inalcanzables.
Expresó que la Constitución será más respetada en la medida en que su contenido guarde relación con la realidad. “No tiene sentido consagrar en la Constitución una serie de derechos de cuyo goce están marginados y excluidos las mayorías de los ciudadanos.”
Manifestó que el debate mediático suscitado en torno a la reforma constitucional dejará resultados positivos en el sentido de que los ciudadanos día a día se están empapando más sobre el contenido de la Carta Magna.
viernes, 24 de abril de 2009
Barack Obama es una imagen
Un político es una imagen. La historia política de la humanidad está llena de políticos buenos con mala imagen y de políticos malos con buena imagen.
En el caso de Barack Obama tenemos a un político bueno con una imagen buena. Ahí estuvo su fortaleza, su riqueza, su carta de triunfo en la campaña electoral, y ahí estriba su fortaleza para naufragar en medio de esta aguda crisis y conseguir el respaldo y la solidaridad que necesita su gestión.
Gracias a esa buena imagen, sin ser rico, a Obama le sobró dinero para hacer la campaña electoral más costosa de todos los tiempos, una campaña financiada por el pueblo de los Estados Unidos.
Los electores percibieron a Obama como un tipo sincero. Su triunfo no fue fruto de la demagogia. Fue el candidato que presentó el diagnóstico más objetivo y real de la crisis que sacude a la sociedad norteamericana.
Demostró que de todos los candidatos en contienda, él era el que mejor conocía el enfermo. Por eso, de forma mayoritaria el electorado lo escogió como la cura. Ahora debemos esperar en qué proporción la medicina sanará a una economía que padece una enfermedad grave.
En Obama tenemos a un político inteligente y audaz que no sabe darse por vencido. Es de aquellos que cuando quieren algo no aceptan un no.
Barack Obama es un presidente que tiene bien identificado sus propósitos. Sabe lo que quiere, y tiene bien clara y definida las rutas que debe transitar para alcanzar la meta.
Está preparado para gobernar. Tiene una visión con sentido de misión.
Con estilo claro y sencillo expone las reformas que se deben realizar para que los Estados Unidos vuelva a ser una Nación más competitiva, con un futuro más promisorio y un nuevo pacto social.
En el caso de Barack Obama tenemos a un político bueno con una imagen buena. Ahí estuvo su fortaleza, su riqueza, su carta de triunfo en la campaña electoral, y ahí estriba su fortaleza para naufragar en medio de esta aguda crisis y conseguir el respaldo y la solidaridad que necesita su gestión.
Gracias a esa buena imagen, sin ser rico, a Obama le sobró dinero para hacer la campaña electoral más costosa de todos los tiempos, una campaña financiada por el pueblo de los Estados Unidos.
Los electores percibieron a Obama como un tipo sincero. Su triunfo no fue fruto de la demagogia. Fue el candidato que presentó el diagnóstico más objetivo y real de la crisis que sacude a la sociedad norteamericana.
Demostró que de todos los candidatos en contienda, él era el que mejor conocía el enfermo. Por eso, de forma mayoritaria el electorado lo escogió como la cura. Ahora debemos esperar en qué proporción la medicina sanará a una economía que padece una enfermedad grave.
En Obama tenemos a un político inteligente y audaz que no sabe darse por vencido. Es de aquellos que cuando quieren algo no aceptan un no.
Barack Obama es un presidente que tiene bien identificado sus propósitos. Sabe lo que quiere, y tiene bien clara y definida las rutas que debe transitar para alcanzar la meta.
Está preparado para gobernar. Tiene una visión con sentido de misión.
Con estilo claro y sencillo expone las reformas que se deben realizar para que los Estados Unidos vuelva a ser una Nación más competitiva, con un futuro más promisorio y un nuevo pacto social.
Deterioro de moral social conduce a pobreza sin esperanzas
El politólogo Belarminio Ramírez Morillo manifestó que el deterioro de la moral social que padece la humanidad está conduciendo a la pobreza sin esperanzas. Adujo que la moral social del pueblo dominicano se ha deteriorado considerablemente en las últimas tres décadas.
El profesor universitario dijo que a diario, comunicadores y religiosos reaccionan alarmados ante escándalos públicos diciendo que el pueblo dominicano ha perdido la capacidad de asombro.
Expresó que la pérdida de la capacidad de asombro es consecuencia directa del resquebrajamiento de la moral social, ya que la búsqueda insaciable de riquezas ha conducido a que los antivalores del pasado se conviertan en los valores del presente.
El abogado y político hizo un llamado a la reflexión y la participación para cambiar las actitudes presentes y evitar que las mayorías de las personas sean embargadas por la pobreza sin esperanzas.
Adujo que el liderazgo nacional está en el deber de cambiar su forma de actuar, puesto que es normal que los ciudadanos escojan a sus líderes como paradigmas y modelos a seguir. “Cuando el comportamiento del liderazgo es desviado de la cultura y valores sanos, es de esperarse que se desvíe el comportamiento y la conducta de las mayorías, y eso es lo que está pasando precisamente en la humanidad.” Dijo el escritor y pensador político.
Un cambio de rumbo amerita de un cambio en la cultura. Es necesario asumir una conducta pública que enarbole la honradez, la solidaridad, el sacrificio, el trabajo, el esfuerzo.
Calificó como preocupante el hecho de que políticos, comunicadores y líderes sociales en vez de asumir un esfuerzo para el cambio de rumbo, opten por convertirse en promotores y vendedores del pesimismo y el fatalismo.
Dijo que la crisis de valores se ha debido fundamentalmente a que los pueblos aceptaron resignadamente una globalización basada únicamente en criterios económicos. Expresó que ahora es necesario actuar priorizando la dignidad, y promoviendo la cultura de la solidaridad para que los pueblos y las personas no caigan en una pobreza sin esperanzas.
Adujo que tanto desde las esferas de poder público y privado como desde la comunidad se debe promover la transformación del dramático cuadro de desigualdad e injusticia social, removiendo los obstáculos que limitan la igualdad y la libertad de las personas. Dijo que esa es la única vía para erradicar el vicio perverso de la reproducción de la pobreza a través de las generaciones.
El profesor universitario dijo que a diario, comunicadores y religiosos reaccionan alarmados ante escándalos públicos diciendo que el pueblo dominicano ha perdido la capacidad de asombro.
Expresó que la pérdida de la capacidad de asombro es consecuencia directa del resquebrajamiento de la moral social, ya que la búsqueda insaciable de riquezas ha conducido a que los antivalores del pasado se conviertan en los valores del presente.
El abogado y político hizo un llamado a la reflexión y la participación para cambiar las actitudes presentes y evitar que las mayorías de las personas sean embargadas por la pobreza sin esperanzas.
Adujo que el liderazgo nacional está en el deber de cambiar su forma de actuar, puesto que es normal que los ciudadanos escojan a sus líderes como paradigmas y modelos a seguir. “Cuando el comportamiento del liderazgo es desviado de la cultura y valores sanos, es de esperarse que se desvíe el comportamiento y la conducta de las mayorías, y eso es lo que está pasando precisamente en la humanidad.” Dijo el escritor y pensador político.
Un cambio de rumbo amerita de un cambio en la cultura. Es necesario asumir una conducta pública que enarbole la honradez, la solidaridad, el sacrificio, el trabajo, el esfuerzo.
Calificó como preocupante el hecho de que políticos, comunicadores y líderes sociales en vez de asumir un esfuerzo para el cambio de rumbo, opten por convertirse en promotores y vendedores del pesimismo y el fatalismo.
Dijo que la crisis de valores se ha debido fundamentalmente a que los pueblos aceptaron resignadamente una globalización basada únicamente en criterios económicos. Expresó que ahora es necesario actuar priorizando la dignidad, y promoviendo la cultura de la solidaridad para que los pueblos y las personas no caigan en una pobreza sin esperanzas.
Adujo que tanto desde las esferas de poder público y privado como desde la comunidad se debe promover la transformación del dramático cuadro de desigualdad e injusticia social, removiendo los obstáculos que limitan la igualdad y la libertad de las personas. Dijo que esa es la única vía para erradicar el vicio perverso de la reproducción de la pobreza a través de las generaciones.
sábado, 18 de abril de 2009
Politólogo califica como un teatro discusión sobre el aborto
El politólogo Belarminio Ramírez Morillo manifestó que hasta el más niño de los televidentes pudo darse cuenta que el debate sobre el aborto producido en la Asamblea Revisora de la Constitución, no fue más que un puro teatro.
Expresó que legisladores que no saben rezar un Padre Nuestro; asambleístas que nunca han pisado la puerta de un templo, quisieron presentarse ante la ciudadanía como los enviados del cielo para detener un atentado o una trama en contra de la vida humana.
El profesor universitario dijo que muchas personas se rieron y hasta se burlaron de congresistas farsantes y fariseos, quienes hablaron cosas que no sienten, ni padecen, ignorando que estaban siendo vistos por la ciudadanía, y más aún, por los compueblanos que les conocen muy bien, y saben lo que predican y no predican, lo que hacen y no hacen.
El abogado y político expresó que muchos de esos sacrosantos asambleístas han pagado abortos por montones. “Con esas plegarias de simulación, mentiras y fantasías no ganarán nada. No confundirán a ciudadanos que les conocen por que la República Dominicana es un patio; no engañarán a Dios, pero tampoco engañarán a la Madre Santa Iglesia, que está siendo dirigida por personas sabias.” Subrayó.
Dijo que el debate de los asambleístas sobre el aborto pareció más bien un circo, donde todos estaban de acuerdo en lo mismo, pero debían actuar.
Expresó que todos los asambleístas sin excepción están de acuerdo con el principio elemental del derecho a la vida como lo consagra el artículo 30 del Proyecto de Reforma Constitucional sometido por el Presidente Leonel Fernández.
Dijo no entender el por qué no aprueban el artículo tal como y está, para que la ley adjetiva, sea el Código Penal u otra producida para tal caso, establezca las excepciones.
El profesor de derecho constitucional dijo esperar que en los debates pendientes, los asambleístas sean cautos, comedidos, coherentes y sabios. “Es conveniente que primero unifiquen criterios en los bloques.”
Calificó el proceso de discusión sobre la reforma constitucional como un acontecimiento trascendente para la historia democrática de la Nación. Pidió a los congresistas que no dañen esta brillante e irrepetible oportunidad, que no monten un espectáculo vergonzoso, que hablen con el corazón y con la verdad.
El escritor y político dijo que el momento amerita que se renuncie a la demagogia y politiquería barata.
Calificó como positivo el hecho de que los medios de comunicación estén transmitiendo los debates en vivo, con pelos y señales. “Este ejercicio servirá para que los ciudadanos evalúen al sistema político y a sus representantes, y determinen si vale la pena que muchas de estas personas continúen en el Congreso más allá del año venidero.”
A juicio del estudioso de la política, estamos adentrándonos a un nuevo capítulo de la historia democrática de la Nación. Precisó que nunca antes, un debate sobre la reforma constitucional había suscitado tanto interés como en el presente. “Precisamente, por que en el pasado no habíamos contado con una ciudadanía tan bien edificada, tan bien informada, y con el desarrollo tecnológico y mediático que tenemos hoy día.”
Expresó su esperanza en que los asambleístas adquieran consciencia plena de la responsabilidad que la historia coloca en sus manos, y que en los debates pendientes, sean más cuidadosos, para que no caigan en simulación, en hablar por hablar, en exposición repetitiva y vaga, como sucedió en la discusión sobre el aborto.
Expresó que legisladores que no saben rezar un Padre Nuestro; asambleístas que nunca han pisado la puerta de un templo, quisieron presentarse ante la ciudadanía como los enviados del cielo para detener un atentado o una trama en contra de la vida humana.
El profesor universitario dijo que muchas personas se rieron y hasta se burlaron de congresistas farsantes y fariseos, quienes hablaron cosas que no sienten, ni padecen, ignorando que estaban siendo vistos por la ciudadanía, y más aún, por los compueblanos que les conocen muy bien, y saben lo que predican y no predican, lo que hacen y no hacen.
El abogado y político expresó que muchos de esos sacrosantos asambleístas han pagado abortos por montones. “Con esas plegarias de simulación, mentiras y fantasías no ganarán nada. No confundirán a ciudadanos que les conocen por que la República Dominicana es un patio; no engañarán a Dios, pero tampoco engañarán a la Madre Santa Iglesia, que está siendo dirigida por personas sabias.” Subrayó.
Dijo que el debate de los asambleístas sobre el aborto pareció más bien un circo, donde todos estaban de acuerdo en lo mismo, pero debían actuar.
Expresó que todos los asambleístas sin excepción están de acuerdo con el principio elemental del derecho a la vida como lo consagra el artículo 30 del Proyecto de Reforma Constitucional sometido por el Presidente Leonel Fernández.
Dijo no entender el por qué no aprueban el artículo tal como y está, para que la ley adjetiva, sea el Código Penal u otra producida para tal caso, establezca las excepciones.
El profesor de derecho constitucional dijo esperar que en los debates pendientes, los asambleístas sean cautos, comedidos, coherentes y sabios. “Es conveniente que primero unifiquen criterios en los bloques.”
Calificó el proceso de discusión sobre la reforma constitucional como un acontecimiento trascendente para la historia democrática de la Nación. Pidió a los congresistas que no dañen esta brillante e irrepetible oportunidad, que no monten un espectáculo vergonzoso, que hablen con el corazón y con la verdad.
El escritor y político dijo que el momento amerita que se renuncie a la demagogia y politiquería barata.
Calificó como positivo el hecho de que los medios de comunicación estén transmitiendo los debates en vivo, con pelos y señales. “Este ejercicio servirá para que los ciudadanos evalúen al sistema político y a sus representantes, y determinen si vale la pena que muchas de estas personas continúen en el Congreso más allá del año venidero.”
A juicio del estudioso de la política, estamos adentrándonos a un nuevo capítulo de la historia democrática de la Nación. Precisó que nunca antes, un debate sobre la reforma constitucional había suscitado tanto interés como en el presente. “Precisamente, por que en el pasado no habíamos contado con una ciudadanía tan bien edificada, tan bien informada, y con el desarrollo tecnológico y mediático que tenemos hoy día.”
Expresó su esperanza en que los asambleístas adquieran consciencia plena de la responsabilidad que la historia coloca en sus manos, y que en los debates pendientes, sean más cuidadosos, para que no caigan en simulación, en hablar por hablar, en exposición repetitiva y vaga, como sucedió en la discusión sobre el aborto.
miércoles, 8 de abril de 2009
Obama como respuesta a la crisis de credibilidad
Dudo que durante el transcurso del siglo XXI pueda repetirse otro acontecimiento de mayor trascendencia y significado histórico que el arribo a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica del afroamericano Barack Obama.
Diez años atrás, ninguna mente humana por visionaria que fuera se atrevería a pronosticar que hoy tendríamos a un hombre de raza negra dirigiendo a la nación más poderosa del mundo. Una visión de esa naturaleza solo era posible en la ficción que caracteriza al mundo del cine.
El arribo de Obama a la presidencia de los Estados Unidos se ha debido a dos razones fundamentales: Primero por que se produjo una crisis económica que estimuló cambios en la cultura política; y segundo, por que Obama encajaba dentro del perfil del candidato ideal que demandaba la sociedad norteamericana para hacer frente a los grandes retos y desafíos.
La guerra de Irak y los desaciertos económicos de la administración Bush hicieron que la política perdiera credibilidad.
La crisis de confianza en que cayó la política en los Estados Unidos creó una coyuntura favorable para que se produjera el fenómeno Obama.
¿Por qué un tipo que parece tan decente como tú se mete en algo tan sucio como la política?
A esa pregunta tuvo que responder Obama en varias ocasiones.
¿Cuántos millones de estadounidenses se harían la misma interrogante?
En la medida en que los ciudadanos norteamericanos fueron conociendo el pensamiento de Barack Obama, su vida y su obra, se dieron cuenta que este era el político ideal para encargarse de las riendas de la Nación en medio de una crisis aguda que había hecho que millones de familias perdieran sus empleos y sus viviendas.
Su origen mismo y su historia de vida, les aportaban herramientas para que su discurso político fuera distinto al de sus contendores.
Su presencia en la contienda política desde que fue tras la búsqueda de la candidatura presidencial del Partido Demócrata dividió al electorado norteamericano en dos bandos. En un bando estaba la clase política estadounidense responsable de la crisis económica y deterioro del sistema en su conjunto, y que incluye a republicanos y demócratas; y del otro lado estaba Barack Obama, el político sin ataduras y con la disposición de realizar las reformas y cambios necesarios para frenar el problema.
Durante toda la campaña electoral el discurso de Obama fue crítico, pero constructivo. Es una invitación al cambio, a la construcción de una mejor nación.
Diez años atrás, ninguna mente humana por visionaria que fuera se atrevería a pronosticar que hoy tendríamos a un hombre de raza negra dirigiendo a la nación más poderosa del mundo. Una visión de esa naturaleza solo era posible en la ficción que caracteriza al mundo del cine.
El arribo de Obama a la presidencia de los Estados Unidos se ha debido a dos razones fundamentales: Primero por que se produjo una crisis económica que estimuló cambios en la cultura política; y segundo, por que Obama encajaba dentro del perfil del candidato ideal que demandaba la sociedad norteamericana para hacer frente a los grandes retos y desafíos.
La guerra de Irak y los desaciertos económicos de la administración Bush hicieron que la política perdiera credibilidad.
La crisis de confianza en que cayó la política en los Estados Unidos creó una coyuntura favorable para que se produjera el fenómeno Obama.
¿Por qué un tipo que parece tan decente como tú se mete en algo tan sucio como la política?
A esa pregunta tuvo que responder Obama en varias ocasiones.
¿Cuántos millones de estadounidenses se harían la misma interrogante?
En la medida en que los ciudadanos norteamericanos fueron conociendo el pensamiento de Barack Obama, su vida y su obra, se dieron cuenta que este era el político ideal para encargarse de las riendas de la Nación en medio de una crisis aguda que había hecho que millones de familias perdieran sus empleos y sus viviendas.
Su origen mismo y su historia de vida, les aportaban herramientas para que su discurso político fuera distinto al de sus contendores.
Su presencia en la contienda política desde que fue tras la búsqueda de la candidatura presidencial del Partido Demócrata dividió al electorado norteamericano en dos bandos. En un bando estaba la clase política estadounidense responsable de la crisis económica y deterioro del sistema en su conjunto, y que incluye a republicanos y demócratas; y del otro lado estaba Barack Obama, el político sin ataduras y con la disposición de realizar las reformas y cambios necesarios para frenar el problema.
Durante toda la campaña electoral el discurso de Obama fue crítico, pero constructivo. Es una invitación al cambio, a la construcción de una mejor nación.
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