Un tema logra manifestarse cuando personas valientes apuestan por él y lo difunden
"En política no hay nada más difícil que obtener la confianza antes del éxito".-- Napoleón Bonaparte
Existe una importante relación entre los procesos políticos y los medios de comunicación. Los medios fijan las prioridades temáticas y determinan las interpretaciones de la realidad política.
Los políticos deben escoger cuidadosamente los medios de comunicación a través de los que se darán a conocer los mensajes.
En cuanto a las campañas electorales, el periodismo representa el factor decisivo para la formación de la agenda medial. No hay dudas de que las prioridades temáticas de la política se orientan por lo que indica el periodismo. Aunque, en algunos casos, los políticos han logrado imponer su agenda en una campaña electoral. La experiencia Reagan es una de esas raras excepciones.
El éxito de la campaña electoral de Ronald Reagan en los Estados Unidos es una interesante experiencia que será estudiada por décadas. Michael Deaver, jefe de imagen de Reagan, comercializó a su candidato sirviéndose del siguiente reconocimiento: "Noté cómo la gente que dirige las noticias en televisión reducía las cosas a bocados acertados... El único día que me preocupaba era el viernes,...porque es un día aburrido en cuanto a noticias... porque si uno no tenía nada que ofrecer ese día, ellos encontrarían algo.
María Von Harpe relata que Michael Deaver no dejaba nada a la casualidad. En los eventos electorales, se planificaba la escena, el fondo, los colores, el enfoque de la cámara, la música, así como el lenguaje corporal y verbal del orador como si se tratara de una función de teatro.
En una campaña electoral los partidos y los medios de comunicación llevan su agenda temática por separados. Los asesores en comunicación de los partidos y candidatos deben tratar de imponer su agenda a los medios de comunicación, ó por lo menos, deben tratar de lograr sintonía entre las mismas, que haya un equilibrio, una compenetración.
Los políticos deben conocer con la mayor exactitud posible la agenda temática de los medios. Para lograr este propósito, es necesario contar con personas amigas en las diversas esferas de los medios de comunicación. Una vez conocida la agenda temática de los medios se le debe entregar esta información al departamento de investigación de la campaña, con la finalidad de hacer las investigaciones necesarias, a fin de no ser sorprendidos en el debate electoral.
El buen manejo de los temas de la agenda, como señala Oscar Ochoa, es vital tanto para ganar adeptos como lograr consumar una buena imagen, del candidato, partido o gobierno. La gente piensa más sobre el tema del cual se habla que en su contenido. De ahí que la agenda de temas sea determinante para el clima de la opinión en la formación del espacio público.
Un candidato debe tener colaboradores con buenos contactos en los medios y con excelentes capacidades comunicativas, que sepan calcular el momento crítico en que un tema pueda llamar la atención pública.
Stefan Reiser, aduce que, es precisamente durante las campañas electorales cuando los partidos políticos intentan con frecuencia ejercer influencia masiva sobre la agenda medial. Todas las estrategias de la campaña electoral, o sea las estrategias de relaciones públicas, persiguen imponer la propia selección y ponderación temática en la opinión pública.
Es recomendable para los políticos en cuanto a su campaña medial, el hecho de que privilegien sus actividades, sin recurrir en el error de colocar al adversario político demasiado en el foco de la atención de la opinión pública.
Eso explica el por qué Joaquín Balaguer casi nunca hizo mención de los adversarios. La estrategia debe estar enfocada al logro de una presencia duradera en los medios, evitando lo más posible entrar en una campaña negativa.
Un buen equipo de asesores en el manejo de los medios y del contenido de las informaciones puede incidir de modo que se coloquen en la agenda temas sobre los cuáles su candidato o partido puede salir ganancioso con su discusión.
Se puede sorprender sacando a relucir temas que se discutieron en el pasado, puesto que un tema puede vegetar por mucho tiempo, y de repente evoluciona y forma parte de la agenda política.
Un tema logra manifestarse cuando personas valientes apuestan por él y lo difunden. Aunque, las élites políticas que lo rechazan pueden relegarlo a un plano secundario de los asuntos políticos. Pero, en el caso de que logre adquirir un carácter de urgencia y notoriedad, éste pasa a integrar la discusión pública.
La función tematizadora de los medios de comunicación es decisiva en el ámbito político, y más en tiempos electorales.
Acierta Bárbara Pfetsch cuando señala que los medios de comunicación co-deciden qué problemas de una sociedad se consideran de especial importancia y por ello, cuáles requieren solución y cuáles se desatienden. La mayoría de las personas experimenta la política como un asunto transmitido por los medios de comunicación, que prácticamente no puede revisar a través de experiencias propias.
"En política no hay nada más difícil que obtener la confianza antes del éxito".-- Napoleón Bonaparte
Existe una importante relación entre los procesos políticos y los medios de comunicación. Los medios fijan las prioridades temáticas y determinan las interpretaciones de la realidad política.
Los políticos deben escoger cuidadosamente los medios de comunicación a través de los que se darán a conocer los mensajes.
En cuanto a las campañas electorales, el periodismo representa el factor decisivo para la formación de la agenda medial. No hay dudas de que las prioridades temáticas de la política se orientan por lo que indica el periodismo. Aunque, en algunos casos, los políticos han logrado imponer su agenda en una campaña electoral. La experiencia Reagan es una de esas raras excepciones.
El éxito de la campaña electoral de Ronald Reagan en los Estados Unidos es una interesante experiencia que será estudiada por décadas. Michael Deaver, jefe de imagen de Reagan, comercializó a su candidato sirviéndose del siguiente reconocimiento: "Noté cómo la gente que dirige las noticias en televisión reducía las cosas a bocados acertados... El único día que me preocupaba era el viernes,...porque es un día aburrido en cuanto a noticias... porque si uno no tenía nada que ofrecer ese día, ellos encontrarían algo.
María Von Harpe relata que Michael Deaver no dejaba nada a la casualidad. En los eventos electorales, se planificaba la escena, el fondo, los colores, el enfoque de la cámara, la música, así como el lenguaje corporal y verbal del orador como si se tratara de una función de teatro.
En una campaña electoral los partidos y los medios de comunicación llevan su agenda temática por separados. Los asesores en comunicación de los partidos y candidatos deben tratar de imponer su agenda a los medios de comunicación, ó por lo menos, deben tratar de lograr sintonía entre las mismas, que haya un equilibrio, una compenetración.
Los políticos deben conocer con la mayor exactitud posible la agenda temática de los medios. Para lograr este propósito, es necesario contar con personas amigas en las diversas esferas de los medios de comunicación. Una vez conocida la agenda temática de los medios se le debe entregar esta información al departamento de investigación de la campaña, con la finalidad de hacer las investigaciones necesarias, a fin de no ser sorprendidos en el debate electoral.
El buen manejo de los temas de la agenda, como señala Oscar Ochoa, es vital tanto para ganar adeptos como lograr consumar una buena imagen, del candidato, partido o gobierno. La gente piensa más sobre el tema del cual se habla que en su contenido. De ahí que la agenda de temas sea determinante para el clima de la opinión en la formación del espacio público.
Un candidato debe tener colaboradores con buenos contactos en los medios y con excelentes capacidades comunicativas, que sepan calcular el momento crítico en que un tema pueda llamar la atención pública.
Stefan Reiser, aduce que, es precisamente durante las campañas electorales cuando los partidos políticos intentan con frecuencia ejercer influencia masiva sobre la agenda medial. Todas las estrategias de la campaña electoral, o sea las estrategias de relaciones públicas, persiguen imponer la propia selección y ponderación temática en la opinión pública.
Es recomendable para los políticos en cuanto a su campaña medial, el hecho de que privilegien sus actividades, sin recurrir en el error de colocar al adversario político demasiado en el foco de la atención de la opinión pública.
Eso explica el por qué Joaquín Balaguer casi nunca hizo mención de los adversarios. La estrategia debe estar enfocada al logro de una presencia duradera en los medios, evitando lo más posible entrar en una campaña negativa.
Un buen equipo de asesores en el manejo de los medios y del contenido de las informaciones puede incidir de modo que se coloquen en la agenda temas sobre los cuáles su candidato o partido puede salir ganancioso con su discusión.
Se puede sorprender sacando a relucir temas que se discutieron en el pasado, puesto que un tema puede vegetar por mucho tiempo, y de repente evoluciona y forma parte de la agenda política.
Un tema logra manifestarse cuando personas valientes apuestan por él y lo difunden. Aunque, las élites políticas que lo rechazan pueden relegarlo a un plano secundario de los asuntos políticos. Pero, en el caso de que logre adquirir un carácter de urgencia y notoriedad, éste pasa a integrar la discusión pública.
La función tematizadora de los medios de comunicación es decisiva en el ámbito político, y más en tiempos electorales.
Acierta Bárbara Pfetsch cuando señala que los medios de comunicación co-deciden qué problemas de una sociedad se consideran de especial importancia y por ello, cuáles requieren solución y cuáles se desatienden. La mayoría de las personas experimenta la política como un asunto transmitido por los medios de comunicación, que prácticamente no puede revisar a través de experiencias propias.

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