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Dr. Belarminio Ramírez Morillo
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La enciclopedia del periodismo dominicano


lunes, 6 de diciembre de 2010

Leonel: Un liderazgo integro

Por Belarminio Ramírez Morillo
Escritor, politólogo, abogado y profesor universitario

Liderazgo es sinónimo de integridad. Las personas antes de seguir á alguien, ya sea en el aula, en la batalla, en la sala de sesiones, en la oficia, en el deporte, en la familia, primero deben asegurarse de que esta persona es digna de confiar. John MacArthur en su obra Liderazgo (2006, p.4) plantea que las escases y la crisis del liderazgo en el siglo XXI surgen de una pérdida de integridad.

Francisco Roca en su obra De Jefe a Líder –La metamorfosis- (2008, p.143) hace una acotación interesante cuando señala que “los valores en los que se cree son los que proporcionan las pautas y la lógica adecuada en los comportamientos de la gente, en todos los niveles. Tener valores claramente definidos es renunciar al viejo tópico –demasiadas veces utilizado como defensa de una conducta- de que el fin justifica los medios.”

La integridad es, como plantea Albert Jovell en su obra Liderazgo Afectivo (2007, p.117) la sincronía o armonización entre lo que se dice y se hace. O sea que esta no es más que un compromiso con un conjunto de principios y valores que moldean el comportamiento de los líderes. Cada líder tiene su propio código ético. Unos hacen cosas que a otros jamás les pasaría por su mente realizar, porque van en contra de sus principios.

En la política contemporánea de la post guerra fría, los lideres que han gobernando las sociedades que a cada momento se tornan más complejas, han tenido en ciertas medidas que ser elásticos en los principios y valores. Permanentemente deben poner sus decisiones en la balanza de la ética y la política. Aunque hay momentos en que se ven compelidos a ceder y realizar cosas que no son de su agrado, los líderes políticos han de ser personas con un comportamiento éticamente incuestionable.

El concepto de integridad cada momento adquiere más vigencia y trascendencia en la política. Es necesario revestir la política de ética, principios y valores morales, ya que las conductas poco éticas, no solo afecta a la organización de la que se es miembro, sino a toda la sociedad. El buen gobierno, como plantean López Camps y Leal Fernández en su obra Aprender Liderazgo Político (2005, p.121) exige al político mucha sensibilidad ética para actuar correctamente guiado por un marco de referencia que le permita superar adecuadamente el conflicto existente entre la ética de las convicciones y la ética de las responsabilidades. Los líderes deben adecuarse a esta situación, sin más restricciones que las impuestas por la honradez personal.

Kouzes y Posner en su importante obra Credibilidad (1996, p.23) aducen que “los lideres competentes desarrollan la capacidad de sus organizaciones para llevar a la práctica sus valores. Ellos educan, ofrecen alternativas, informan, estimulan la confianza y crean un ambiente de constante aprendizaje. Los líderes creíbles también liberan al conductor que hay en cada uno, seguros de que todos los poderdantes son capaces de asumir la responsabilidad del perfeccionamiento continuo. Los poderdantes no sirven a los líderes; son estos últimos quienes sirven a los poderdantes. Ambos trabajan en pos de un objetivo común.”

Muchos intelectuales y personas prominentes de la sociedad dominicana han tenido miedo de meterse a la política, por no estar en la boca de un grupo voces agoreras que se dedican a cuestionar la moral de los personajes públicos con el objetivo de dañarle su integridad.

Mientras más grande son los políticos, mientras mayor es su legado y su trascendencia histórica, mayor es el número de persecutores y enemigos gratuitos que toman como tarea dañar la imagen de aquellos que se han colocado en el pedestal donde ellos han querido estar, pero que no han podido. El Padre de la Ciencia Política, pensador florentino don Nicolás Maquiavelo, plantea que la inquina es parte de la naturaleza humana, por tanto debe ser aceptada por los hombres públicos como algo natural. En ese mismo contexto se expresa don José Ingenieros en su extraordinaria obra El Hombre Mediocre.

La inquina, el odio, la envidia, el placer y la satisfacción que reciben alguno cuando contribuyen a destruir a los famosos, es un comportamiento objeto de estudio de la psicología humana. Inclusive, en los Estados Unidos de Norteamérica, donde existe una de las democracias modelo del mundo, se percibe que después que tienen sus ídolos montan todo un plan y una estrategia para destruirlos, hasta el extremo de que en esa Nación, las estrellas terminan siendo víctimas de su fama.

En la República Dominicana sobre los hombres de éxito político se lanzan todos los improperios. Los ataques van desde el cuestionamiento a su “hombría” cuando se trata liderazgos masculinos, hasta el cuestionamiento de su moral. Se recurre a todos tipos de inventivas, pero al final, la verdad se impone.

En el caso dominicano los liderazgos políticos son perseguidos de forma despiadada. Mentes perversas se dedican a tiempos completos a tratar de dañar la reputación de los líderes y de sus familiares. Estos perdedores, anónimos de la historia, actúan sin ningún tipo de reparo. Hay una cultura sustentada en la descalificación de los adversarios, en la negación del reconocimiento de los méritos de las personas que han triunfado, y que merecen ser tomadas como paradigmas y modelos, por el simple hecho de que no son de sus simpatías políticas.

La miseria humana no se limita a dañar el liderazgo político, es abarcadora de todos los estratos de la sociedad. Los empresarios que han triunfado, los artistas, los líderes religiosos, todos son perseguidos por personas que se asfixian y se ahogan en la nada, que no pueden levantarse de sus propias cenizas. Parece que al ser humano se les hace más fácil odiar que amar, descalificar que reconocer. Es como si el triunfo de los demás, en vez de transmitirles alegría, le irradia sufrimiento, pero un sufrimiento tan fuerte que si no lo externan se ahogan en su propio veneno.

A pesar de todas las injurias lanzadas, el liderazgo dominicano trascendente del ciclo de la democracia: Joaquín Balaguer, Juan Bosch, José Francisco Pena Gómez y Leonel Fernández Reyna, constituyen ejemplos de integridad, son liderazgos éticos y referentes morales. La integridad, subrayan John Maxwell y Jim Dornan (2008, p.34), “comienza con una decisión consciente y especifica. Si espera un momento crítico antes de resolver sus asuntos respecto a ella, se prepara para fracasar. Decida hoy vivir con un código moral estricto, y determine seguirlo sin importar qué es lo que pase”. A lo interno de la Era de Trujillo había representantes de familias oligárquicas que no aceptaban que Joaquín Balaguer brillara y se colocara por encima de ellos. En contra de los liderazgos de Juan Bosch y Pena Gómez se percibieron comportamientos similares.

Los liderazgos de Balaguer, Bosch y Peña Gómez lograron crecer y repeler todos los dardos envenenados que lanzaron en sus contra. Se consagraron en la grandeza porque fueron superiores que el resto de los contendientes. Considero que el éxito de los caudillos ilustrados se debió en parte a la integridad y la autenticidad de que estaban revestidos. El escritor norteamericano Nathaniel Hawthorne aportó el siguiente pensamiento: “Ningún hombre puede llevar una cara consigo y otra para la multitud por mucho tiempo, sin que al fin se confunda y no sepa cuál es la verdadera”.

Los líderes reciben tantos ataques, muchas veces con razón y otras veces sin ella, que por muy resistentes que sean son sacados de contexto. En la campaña electoral del 1994, el candidato vicepresidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), licenciado Fernando Álvarez Bogaert quiso cuestionar la moral de Balaguer y de su hermana doña Emma, y el veterano estadista de forma incómoda y enérgica reacciono diciendo: “Si toca esa tecla se hunde.” El candidato presidencial del PRD, doctor José Francisco Peña Gómez en una ocasión cuestionó la moral del caudillo reformista, y este le respondió: “Se hizo pupú fuera del cajón.” El profesor Juan Bosch y el doctor Peña Gómez varias veces se incomodaron con periodistas que se pasaron de las rayas en sus críticas a ellos.

El presidente Leonel Fernández reacciona con mucha más frialdad que como reaccionaban los caudillos ilustrados en este tipo de situaciones. Leonel ha sido tan injuriado y difamado como Balaguer, Bosch y Peña Gómez, pero hasta ahora ha mantenido la cordura, no han podido sacarlo de contexto, y esto lo hace políticamente más poderoso, más temible, puesto que no se deja provocar.

Lo más interesante es que la actitud de Leonel Fernandez hacia ciertos críticos enfermizos nunca ha sido de rechazo. No les guarda rencor. Son tratados por el Primer Mandatario de la Nación como amigos. Al no acumular odios, ni rencores, mantiene su mente potable para cumplir su misión como líder. Francisco Roca (2009, p.116) dice que “si deseas que alguien cambie su actitud hacia ti, cambia primero tú de actitud hacia él, pero sin esperar nada a cambio. Esta es la clave.”

Leonel Fernández logró sobreponerse al resto de sus contendientes políticos tanto a lo interno de su partido como dentro del espectro político nacional, por su integridad y su autenticidad. Leonel es buena gente no con el objetivo de conseguir la amistad y el afecto del prójimo. El presidente Fernández es buena persona, porque esa es su naturaleza, su forma de ser. Su vida política, profesional y familiar procura en primer plano conjugar en lo posible su “yo” público con su “yo” interior.

En varias ocasiones, las circunstancias y la lógica política demandan de decisiones, que aunque muchos la quieren y la desean, él no la toma, porque no la comparte. En ese aspecto, Leonel Fernandez tiene un parecido con Abraham Lincoln, quien en una ocasión dijo: “Cuando deje las riendas del gobierno, quiero que me quede un amigo. Y ese amigo lo llevo dentro de mí”. La integridad y la originalidad de estos líderes son sus mejores amigas, son ellos, a pesar de las circunstancias.

Donald T. Phillips (1992, pp.66-67) en su obra Lincoln on Leadership: Executive Strategies for Tough Times, señala que “es posible que Abraham Lincoln fuera más calumniado, difamado y odiado que ningún otro hombre que haya aspirado al puesto más alto de la nación… En público se le llamó casi cada nombre que la prensa del día pudiera imaginarse, incluyendo mono grotesco, campesino abogado de tercera clase, que antes rompiera rieles y ahora divide a la Unión; bromista vulgar grosero, dictador, simio, bufón, y otros… Como presidente, Lincoln aprendió que, pese a lo que hiciera, habría siempre personas inconformes”.

Con Leonel Fernández en la República Dominicana se ha producido una situación similar a la Lincoln en los Estados Unidos de Norteamérica: Hay un grupo de francotiradores que han tomado como trabajo criticar todo lo que él hace, oponerse a todo lo que el gobernante sugiere, e inclusive, cuando Leonel propone algo que ellos habían sugeridos en el pasado, entonces optan por el silencio, pero jamás reconocen la dimensión y acertada visión de su liderazgo.

El presidente Fernández respeta el parecer de sus críticos, pero en el fondo está consciente de que ellos, por inquina, se opondrán a todo cuanto el haga. Hay de personas que halagos y reconocimientos jamás debe esperar, debido a que ellos sufren sus éxitos, no le perdonan que haya llegado tan alto, a posiciones que consideraban reservadas para los de sus grupos.

A pesar de todos los epítetos y suciedades que lanzan en su contra, y que a veces tratan inclusive de desbordarlas hasta donde su esposa, la Primera Dama, Margarita Cedeño de Fernandez, Leonel como hombre de principios que es, sigue adelante, cosechando el apoyo y calor de su pueblo. Maxwell y Dornan (2008, p.29) en su obra Seamos Personas Influyentes, aducen que “la integridad es su mejor amiga, y también es una de las mejores amigas que jamás tendrán sus amigos. Cuando la gente que lo rodea sabe que es una persona íntegra, percibe que usted desea influir en ella por la oportunidad de añadir valor a sus vidas. No tienen que preocuparse por sus motivaciones”.

Quienes dedicaron sus vidas, movidos por la inquina, el odio y la envidia, a tratar de dañarle la imagen a Balaguer, Bosch y Peña Gómez, terminaron dañándose y enfermándose a sí mismos. Se ahogaron en su propio manantial de odios y rencores, desaprovecharon la oportunidad de dedicar su tiempo a construir su propia gloria y entrar a la historia por sus hazañas, y no por simplemente criticar a los personajes dotados de grandeza. Mientras más despiadadas y perversas eran las criticas, mayor era la confianza y la credibilidad que estos liderazgos cosechaban de su pueblo.

Percibo que hay una generación de personas que algunos califican como “perdedores”, pero que en mi caso las catalogo como victimas afectadas por la dimensión y liderazgos prolongados de los caudillos ilustrados, que ahora buscan sucesores para que continúen con su misión. Ahora no contra Balaguer, Bosch y Pena Gómez, porque ya estos fallecieron, pero si en contra de Leonel Fernández, discípulo aventajado y heredero de los caudillos ilustrados, liderazgo sobre el cual tratan de descargar todas las energías negativas que dirigían a sus predecesores.

Los caudillos ilustrados y Leonel Fernández son liderazgos morales. A su integridad se ha debido en parte su grandeza y perpetuidad histórica. La práctica de servir de modelo, como señalan Kouzes y Posner (2008, p.65) “incluye una clarificación de valores y una capacidad para dar el ejemplo ante los demás. Estas conductas sirven para demostrar la honestidad y la integridad. Confiamos en los lideres cuando vemos que sus palabras coinciden con sus actos.”

Estos cuatro líderes modelo de la historia democrática dominicana, pudieron utilizar su liderazgo y el poder que disfrutaron para acumular fortunas y convertirse en personas económicamente muy ricos, pero no lo hicieron, prefirieron otro tipo de riqueza, que es la riqueza moral y espiritual que les convierte en paradigmas del presente y el futuro.

La nueva ciencia del Derecho Constitucional Dominicano

Por: Belarminio Ramírez Morillo
Tratadista del Derecho Electoral y Constitucional

Hasta hace pocos años, los textos de Derecho Constitucional fueron escritos y la materia constitucional fue impartida por abogados, quienes por lo regular, no le dedicaban mucho tiempo a la investigación. Esa es una de las razones por las cuales a pesar de la importancia que reviste la Ciencia del Derecho Constitucional, durante décadas se utilizaron los mismos textos, e inclusive, los profesores por lo regular se limitaban a transmitirles a los estudiantes los mismos contenidos que ellos asimilaron cuando cursaron la carrera.

La principal ganancia que han tenido los estudiosos del constitucionalismo es que han ganado prestigio en la sociedad política y académica, puesto que en determinadas coyunturas históricas, cuando se coloca sobre el tapete el tema de la reforma a la Constitucion, o cuando se produce una crisis institucional, las opiniones de estos son requeridas por los medios de comunicación.

La especialidad en materia constitucional, hasta ahora ha sido la menos rentable en términos económicos dentro de todas las especialidades del Derecho Público y Privado. Ahí descansan en parte, las razones por las cuales los abogados que se dedican al estudio crítico y profundo de la Ciencia del Derecho Constitucional sean una reducida elite.

La falta de dedicación al estudio de la materia constitucional hizo que la disciplina se achatara, y que los maestros se limitaran a enseñar lo que aprendieron cuando fueron estudiantes. Eso explica el porqué en las universidades dominicanas, a finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI, todavía algunos catedráticos estuvieran utilizando como texto en Derecho Constitucional I, el libro Derecho Constitucional e Instituciones Políticas de la autoría del profesor Maurice Duverger, publicado en Francia a principios del siglo XX. Esto demuestra lo poco que la disciplina avanzó en el contexto crítico, imaginativo y reflexivo.

Mientras que en la asignatura Derecho Constitucional II –que trata lo relativo al Derecho Constitucional Dominicano-, todavía hay profesores que utilizan como texto básico el libro: Notas de Derecho Constitucional, de la autoría del jurista Manuel Amiama, publicado en los años 50 del siglo XX, en pleno imperio de la dictadura de Trujillo.

Díganme ustedes: ¿A caso tiene el algún parecido el Estado Dominicano de hoy con el Estado vigente durante la Era de la Tiranía Trujillista?

¿Acaso tiene alguna similitud la forma de gobierno y el sistema político vigente, con la forma de gobierno y el sistema político imperante durante la Tiranía Trujillista?

Considero que el Estado Social y Democrático de Derecho vigente dista mucho del Estado policía garante del orden público que imperó durante la Tiranía Trujillista y décadas siguientes.

Por tanto, el contenido temático de las asignaturas del Derecho Constitucional que se impartían en las aulas universitarias en esa época de nuestra historia afortunadamente ya superada, no debe ser, bajo ninguna circunstancia, el mismo contenido del Derecho Constitucional que se enseñe en los actuales momentos.

A partir del 26 de enero del 2010, fecha en que entró en vigencia la Carta Magna que postula a la República Dominicana como un Estado Social y Democrático de Derecho, la enseñanza de la ciencia del Derecho Constitucional deberá ser objeto de un cambio profundo, ya que el contenido temático de la misma deberá tener sintonía con la nueva Constitucion, con el Derecho Constitucional Comparado y con El Derecho Internacional Humanitario.

La reforma constitucional del 2010 dividió a la historia del constitucionalismo dominicano en un antes y un después. La Ley Sustantiva que el constituyente legó al pueblo dominicano el 26 de enero del 2010, día del natalicio del Padre de la Patria, don Juan Pablo Duarte, fue el producto de un proceso reformador llevado a cabo de manera reflexiva, fríamente evaluado y pensado, en el que la ciudadanía tuvo una participación tan genuina y espectacular, que hicieron de ese proceso reformador, un momento constituyente sin precedentes en la historia dominicana.

Por primera vez, el liderazgo político dominicano, dando muestra de una madurez y de un compromiso con la democracia sin precedentes, fue capaz de concertar con todos los sectores la sociedad, un proyecto de Constitucion que implica un profundo rediseño del Estado, en procura de fortalecer su institucionalidad, mejorar su eficiencia y crear las bases institucionales para caminar en la construcción de una República Dominicana donde existan oportunidades y condiciones materiales más justas para el desarrollo, progreso y bienestar de sus hijos.

Las nuevas instituciones creadas en la reforma constitucional del 2010, entre ellas El Tribunal de Garantías Constitucionales, les darán un significativo empuje a la Ciencia del Derecho Constitucional. Inclusive, algunas universidades ya están impartiendo Maestrías en Derecho Constitucional y Electoral.

El abogado constitucionalista, a partir de ahora, tendrá la oportunidad de hacer un ejercicio que no se limitará a la labor docente. La creación del Tribunal Constitucional y su puesta en operación requerirá de abogados diestros y formados en los pormenores del procedimiento constitucional.

Liberalismo versus conservadurismo en el constitucionalismo dominicano

Por: Belarminio Ramírez Morillo
Tratadista del Derecho Electoral y Constitucional

En América Latina durante el proceso de luchas por la independencia y definición de los nacientes Estados, el liberalismo se vio claramente confrontado con las tendencias conservadoras de la época que pretendían seguir bajo el protectorado de las grandes potencias. En el caso dominicano, esa lucha se mantuvo durante la Primera República.

Roberto Gargarella señala que “las constituciones liberales aparecidas en dicha época pueden verse como una reacción frente a dos alternativas más bien opuestas acerca de cómo organizar la vida institucional de la comunidad. Por un lado, una concepción constitucional perfeccionista o conservadora, y, por otro, una concepción colectivista o radical”.

En la elaboración de la Constitución de 1844 hubo una lucha entre las dos corrientes políticas existentes en el momento: Liberales y Conservadores. En ciertas medidas, el texto representó una transacción entre las ideas liberales del grupo patriota orientado por Juan Pablo Duarte y la de sus antagonistas el grupo conservador que escogió como guía al general Pedro Santana.

Wenceslao Vega precisa que la Comisión de redacción, al rendir su informe al pleno de la Constituyente el 22 de octubre de 1844, optó por recomendar una posición ecléctica, entre idealismo y realismo.

En ese mismo contexto, acierta Leonel Fernández cuando aduce que “el Patricio había concebido un proyecto de Constitución, el cual representaba un aval contra la arbitrariedad, el abuso, el atropello y el despotismo en el ejercicio del poder.”

Aunque la Constitucion de 1844 era una, en el parecer de los actores del momento, habían dos modelos constitucionales o constituciones imaginarias distintas: Unos creían y estaban apegados a principios liberales, como eran Los Trinitarios, y otros, veían en el liberalismo una amenaza, “un fantasma peligroso” y estaban aferrados al conservadurismo. El texto aprobado el 6 de noviembre de 1844 se inscribía tanto dentro de los principios liberales como conservadores. Mientras el articulo 1 decía que “Los Dominicanos se constituyen en nación libre independiente y soberana, bajo un gobierno esencialmente civil, republicano, popular, representativo, electivo y responsable”. Es bien sabido en los anales de la historia que se produjo un tranque después de elaborado el texto constitucional, y para que el mismo fuera aprobado por la Asamblea Constituyente, primero hubo que agregar el artículo 210 que legalizaba la dictadura de Pedro Santana, y contradecía todo lo señalado anteriormente.

Los defensores del modelo constitucional conservador, tanto en República Dominicana, como en el resto del Continente, proponían una severa concentración del poder (Ejecutivos dotados de poderes extraordinarios, irresponsabilidad política de los funcionarios del Ejecutivo incluyendo al Presidente de la República, Congresos muy débiles, sistemas de organización territorial centralizados y apego a la religión católica, entre otros), al mismo tiempo que subordinan toda la estructura de los derechos fundamentales a la preservación de aquellos valores.

El liberalismo propugnó por un modelo constitucional contrapuesto al conservadurismo, planteando la necesidad de separación real de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial –para evitar la dictadura-, la descentralización del poder, el respeto a las libertades públicas y derechos individuales, entre otros.

Relata el historiador don José Gabriel García que después de ser elegido Presidente de la República por el Congreso Nacional, el general Pedro Santana amenazó con renunciar si no se le conferían poderes que legalizaran el régimen autoritario que pretendía instaurar. Aduce el Padre de la Historia Dominicana que el artículo 210 “equivalía a destruir todos los principios proclamados para crear una dictadura irresponsable, debilidad que pagaron muy caro muchos de los que la aconsejaron, y que ha dejado la útil enseñanza de que los pueblos no deben sacrificar nunca su soberanía ante el poderío de un hombre, pues que por grande que este sea, siempre es inferior a las instituciones, que son los únicas a que debe rendirse fervoroso culto.”

Es bueno aclarar que la incorporación del artículo 210 a la Carta Magna no fue una elección de los asambleístas, fue una imposición, y de estos no acatar la petición, el desenlace hubiera sido funesto tanto para los miembros de la Asamblea Constituyente como para la naciente República.

Precisa el historiador Frank Moya Pons, que “Santana había enviado a San Cristóbal, que era el lugar donde seguía reunida la Asamblea Constituyente, un batallón de soldados que rodeo’ amenazadoramente la casa donde los diputados estaban deliberando y les hizo saber la conveniencia de acatar los deseos de su jefe.”
Ese artículo –el 210-, como plantea Juan Manuel Pellerano Gómez, no es una simple compensación al general Pedro Santana por sus exigencias de que la República fuera dirigida por un militar. “Es el trasplante del poder absoluto del Rey español al nuevo jefe de Estado, el Presidente de la República. Esto es así, no sólo porque era la única forma del ejercicio del gobierno hasta entonces conocida, sino, además porque los principios filosóficos que otorgan la soberanía del Poder a la nación eran desconocidos por los dominicanos, ya que no pasaron de ser una mera conceptualización de ideas foráneas”.

Otro aspecto que requiere de un análisis, es que por un lado la constitución no consagraba la reelección presidencial, y por otro lado establecía que el ciudadano escogido como presidente de la república podía juramentarse por dos períodos consecutivos, como en efecto lo hizo el general Pedro Santana.

Veamos lo que dice el Artículo 210 de la Constitución de San Cristóbal: “Durante la guerra actual y mientras no esté firmada la paz, el Presidente de la República puede libremente organizar el ejército y armada, movilizar las guardias nacionales, y tomar todas las medidas que crea oportunas para la defensa y seguridad de la Nación; pudiendo en consecuencia, dar todas las ordenes, providencias y decretos que convenga, sin estar sujeto a responsabilidad alguna”.

Basta con darle una lectura a los 211 artículos de nuestra primera Carta Magna para darnos cuentas que la República Dominicana nació amparada en una ficción jurídica.
Lograr la coherencia entre la normativa constitucional y el funcionamiento real del Estado, todavía es una tarea pendiente en la República Dominicana a 165 años de su fundación. Ese será el objetivo fundamental del Tribunal Constitucional que deberá instalarse en cumplimiento con la Constitucion del 26 de enero del 2010.

La conducta del general Pedro Santana tiene sus defensores en los anales de la historia dominicana. Figuras del fuste de Manuel Arturo Peña Batlle son del parecer de que actuó en ese contexto para evitar que el Estado Nacional deviniera en un natimuerto frente al empuje de la violencia y la anarquía. El autor de la Isla de la Tortuga adujo que “la primera Constitución dominicana, si bien puede ser calificada como un monumento de sabiduría, previsión y técnica democrática, fue preciso intercalar en el texto de aquella Carta el artículo 210, destinado a mantener la dictadura como único medio posible de contener el espíritu de expansión de los haitianos.”

El reputado jurisconsulto define el artículo 210 como “expresión y fórmula de un reaccionarismo tan útil entonces a la salud de la patria como la amplia corriente de sentimientos liberales que se desbordó por los cauces de nuestra primera Constitución.”

El magistrado Julio Ibarra Ríos describe la lucha por el control del poder político en el escenario de 1844 aduciendo que “los redactores de la Constitución de 1844 realizaron una encomiable labor a favor del país, pero quien gobernaba era el hatero de El Seibo, Pedro Santana, hombre de ideas primitivas y quien se consideraba alguien igual a los gobernadores españoles que tuvo Santo Domingo, por lo cual el único freno que tenía en sus aspiraciones era su propia voluntad.”

La rebelión del general Pedro Santana en contra del Congreso Constituyente no fue una simple rebeldía como relatan algunos historiadores. La incorporación del artículo 210 legalizó el autoritarismo. Cambió el enfoque de gobierno civil y democrático que le había dado al texto la comisión encargada de su redacción, por el de un gobierno militar y autoritario. Lo que significa que las luchas entre conservadores y liberales surgieron con el nacimiento mismo de la República.

Es necesario acotar, que ante el estado de guerra que vivió el país durante la Primera República, la vigencia de la Constitución fue restringida. En ciertas medidas, en esa realidad encuentra justificación la visión del general Pedro Santana, de que lo procedía era un gobierno militar.

En 1844 los conservadores tomaron las riendas en la organización política del Estado Dominicano. El historiador Franklin Franco subraya que “los conservadores reaccionarios colonialistas sin fe en el destino del país, dominaron la escena política desde la fundación de la República, registrándose durante el siglo XIX sólo dos grandes instantes en que vieron amenazada la continuidad de su mandato. El primer instante fue entre 1957 y 1958 con el intento de instaurar una Constitución de corte liberal, conocida en la historia como la Constitución de Moca; y el segundo instante fue durante la Guerra de la Restauración, un documento publicado el 10 de enero de 1864, bajo el título de “Principios Políticos de la Restauración.”

En el debate de reforma constitucional que culminó con la Carta Magna del 26 de enero del 2010, hubo sectores interesados en presentar la discusión como una lucha entre conservadores y liberales, pero estos fracasaron en su intento, debido a que la sociedad en que vivimos no se ajusta a este tipo de encasillamientos.

Estudiar la historia y analizar los procesos socioculturales, políticos y económicos apelando a luchas de clases o encasillamientos tipológicos izquierda-derecha y conservador-liberal, es un método de estudio no aconsejable en los actuales momentos.

El debate que culminó con la Constitucion del 2010 no debe ser encasillado como una batalla entre conservadurismo y liberalismo, debido a que el principal protagonista la reforma, el doctor Leonel Fernández Reyna, es un líder cohesionador de la sociedad, y por tanto a su estilo de liderazgo no se aplican las tipologías izquierda-derecha y conservador-liberal. Leonel es un líder del centro que promueve el pluralismo y la sociedad del conocimiento.

Por tanto, el gobernante se aseguró de que el Proyecto de Reforma Constitucional que depositara en el Congreso Nacional fuera una expresión de la voluntad de los diversos sectores de la vida nacional. Para tales fines, creó una Comisión de Juristas que recibió la encomienda de consultar a todos los sectores nacionales.
Algunos intelectuales, comunicadores y políticos que no se han percatado de que el mundo cambió, pretendieron utilizar el proceso de debates sobre la reforma constitucional para retrotraernos al pasado. Estamos viviendo en la era de la globalización y en la sociedad del conocimiento, y ellos mentalmente se quedaron estacionados en el debate sobre las luchas ideológicas de la época de la Guerra Fría. Por tanto, actuando erróneamente o quizás movidos por una animadversión en contra del liderazgo político y del sistema de partidos, han cometido el absurdo de pretender colocar la Constitucion del 2010 en la balanza entre el conservadurismo y el liberalismo.

La identidad hoy es temática, no ideológica. Esto significa que un líder puede ser conservador sobre un tema en particular, y liberal sobre otro tema. Por tanto, la Constitucion del 2010 no es ni conservadora ni liberal. Es sencillamente, el producto de un pacto político con dimensión social. La Carta Magna que rige al Estado Dominicano es un traje a la medida de la sociedad.

Bibliografía consultada:

Gargarella, Roberto: Historia Constitucional; en “Derecho Constitucional”. Buenos Aires, Argentina, 2004, Editorial Universidad.

Vega B., Wenceslao: Historia del Derecho Dominicano. Santo Domingo, R.D., Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), 1986.

Fernández Reyna, Leonel: Discurso en la Asamblea Nacional de proclamación de la Constitución, Santo Domingo, República Dominicana, 26 de enero del 2010.

García, José Gabriel: Historia de Santo Domingo, Tomo II, 5ta. Edición, 1982, Central de Libros.

Moya Pons, Frank: Manual de Historia Dominicana. Santo Domingo, R.D., 1995, Caribbean Publishers, 10ma. Edición.

Pellerano Gómez, Juan Manuel: Constitución y Política.

Peña Batlle, Manuel A.: Carta a Mañach, Obras, Tom. 1.

Peña Batlle, Manuel A.: Cien años de Constitucionalismo Dominicano.

Ibarra Ríos, Julio: La Constitución de la República Dominicana comentada por los Jueces del Poder Judicial.

Franco, Franklin J.: Historia de las Ideas Políticas en la República Dominicana, Editora Amigo del Hogar, pp. 53-55.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Leonel es el líder, Danilo es el gerente: Deben caminar juntos

En el manejo de los partidos políticos en la República Dominicana, no se ha tenido una diferencia clara entre lo que es liderazgo y lo que es gerencia. Hay personas que han querido ser líder y gerente a la vez, y otros que siendo gerentes han pretendido transformarse en líderes, y por tanto, manejan el cambio, pero no lo lideran.

La confusión entre liderazgo y gerencia es de tal magnitud en el caso dominicano, que los directivos o ejecutivos de los partidos, así como los directores de las campañas electorales, con frecuencia también confunden sus roles. Consideran que el hecho de gerencial la organización o el proceso, les da aval para ir posteriormente por las candidaturas. Muchos son los que se han equivocado, ya que ignoran el hecho de que ambos roles conducen al desarrollo de unas cualidades y definición de una imagen. Una persona puede ser brillante en uno de estos roles, pero sin embargo, no califica o no logra los resultados esperados en el otro.

Los trastornos más trascendentes en la vida interna de los partidos políticos dominicanos se han producido cuando los gerentes han desafiado a los líderes. Para lograr el fortalecimiento del sistema de partidos de cara al futuro inmediato, es necesario hacer una separación en la naturaleza del trabajo político. Los partidos requieren de Escuelas de Formación de Lideres, pero también, de Escuelas de Formación de Gerentes.

La salida de Danilo Medina del lado de Leonel Fernández en el Palacio Nacional, aunque momentáneamente afectó la gerencia del gobierno, contribuyó al engrandecimiento y adecentamiento del liderazgo del gobernante. Quién atendía a los dirigentes del PLD para responder los asuntos del Estado, era Danilo Medina. El dirigente político supo construir la imagen “del compañero que resuelve y da la cara.”

A todas luces, Danilo cometió un grave error, confundió liderazgo con gerencia, consideró que por el hecho de que controlara una parte de la estructura administrativa del Estado, podía desafiar y ganarle a Leonel Fernández. John P. Kotter en su extraordinaria obra “La verdadera labor de un líder” (2007, p.14) aduce que “liderazgo no es lo mismo que gerencia, y la fuerza primaria detrás de un cambio exitoso, de alguna significación, es el primero, no la segunda. Sin suficiente liderazgo, aumenta grandemente la probabilidad de equivocarse y disminuye proporcionalmente la probabilidad de tener éxito.”

Leonel Fernández y Danilo Medina son dos productos diferentes. Ellos se complementan e inclusive desempeñan roles distintos en la propia organización política. No existen razones para que se enfrenten ni en el presente ni en el futuro. Danilo mueve y ejerce influencia sobre una parte de la dirigencia del PLD, pero con facilidad nos damos cuenta del hecho de que Leonel es el líder inclusive de los danilitas. Leonel es fundamentalmente un líder, y Danilo es esencialmente un gerente.

Kotter (p.20) precisa muy bien la diferencia entre uno y otro. “Hablo de liderazgo como desarrollo de una visión y de unas estrategias, conseguir gente que pueda ayudar esas estrategias y delegar poder en unos individuos para que hagan realidad esa visión, a pesar de los obstáculos. Lo anterior contrasta con gerencia, que significa mantener funcionando el sistema existente, planeando, presupuestando, organizando, administrando personal, controlando y resolviendo problemas. El liderazgo se manifiesta a través de las personas y de la cultura. Es suave y cálido. La gerencia funciona a través de jerarquías y sistemas. Es más dura y más fría.”

Por tanto, Danilo Medina erró al enfrentar a Leonel Fernández. Su estrategia debió ser permanecer a su lado gerenciando el Estado, y en el momento oportuno, podría llegar con el apoyo del líder. El momento en que se produciría el apoyo del líder al gerente, es históricamente impredecible, pero se produciría, como sucedió con Álvaro Uribe en Colombia, quien ante la imposibilidad constitucional de reelegirse respaldó a su colaborador Juan Manuel Santos, Ministro de Defensa de su gobierno, quien además había ocupado cargos importantes en otros gobiernos como fue el de Ministro de Comercio Exterior en el gobierno de César Gaviria, y Ministro de Hacienda en el gobierno de Andrés Pastrana.

Juan Manuel Santos estuvo consciente en todo momento de que el líder del Partido Social de la Unidad Nacional, era Álvaro Uribe, por tanto, su candidatura surge y triunfa, por el impedimento constitucional que tuvo Uribe para buscar la reelección por un tercer periodo.

Otro caso reciente que puede ser tomado como ejemplo, es el de Luis Ignacio Lula en Brasil, quien ante el impedimento constitucional para buscar la re postulación por un nuevo periodo, proclamó como su candidata a Dilma Rousseff, quien en el entonces se desempeñaba como Jefa del Gabinete del Gobierno, y anteriormente había sido Ministra de Energía.

Tanto Uribe como Lula participaron en la escogencia de los candidatos que debían sucederles en el poder, y eso facilitó el escenario para que pudieran comportarse, como en efecto lo hicieron, como promotores de esas candidaturas, llegando al punto de hablarles a los electores y pedirles que votasen por estos. La forma entusiasta como los presidentes de turnos presentaron a los candidatos, mandó al electorado un mensaje y una garantía de continuidad de esas gestiones eficaces.

Kotter (pp.20-21) subraya que la distinción entre gerencia y liderazgo no es ni arbitraria ni semántica. “Es, por el contrario, sumamente importante y fuente de gran confusión. El que confunda gerencia con liderazgo gerenciará el cambio, manteniéndolo, en consecuencia, controlado, pero no será capaz de brindar lo que se requiere para dar saltos más grandes y más difíciles.”

Kotter hace alusión a las trampas en que por lo regular caen los ejecutivos que no lideran: a) subestiman la necesidad de una coalición fuerte que dirija el cambio; b) solamente formulan planes o presupuestos, no visiones y estrategias para hacerla realidad; c) no comunican lo necesario casi en ninguna dirección; d) no eliminan bastantes obstáculos para que los subalternos puedan actuar a favor de la visión; e) declaran victoria antes de tiempo; y f) no institucionalizan los enfoques nuevos en la cultura de la organización.

Los planteamientos formulados por Kotter de inmediato me hicieron pensar en el resultado de las elecciones del 2000, en que a pesar del PLD haber hecho un buen gobierno, su candidato Danilo Medina no pudo articular una alianza electoral, ni siquiera alcanzó el 30 por ciento de los sufragios. Aunque los momentos históricos no son los mismos, ya que el liderazgo de Leonel en ese entonces era inferior al liderazgo y la influencia que ejerce hoy en la sociedad. Es importante recordar que el presidente Leonel Fernández respaldó la campaña electoral de Danilo Medina en las elecciones del 2000. Inclusive, el mandatario firmó un spot donde presentaba al candidato del PLD como un político capaz, portador de agudeza y velocidad mental.

Las aseveraciones de John P. Kotter, prestigioso estudioso del liderazgo, de inmediato me indujeron a pensar en los pronunciamientos de los presidentes y directivos de los partidos integrantes del Bloque Progresista que concurrieron aliados al PLD en las elecciones del 2004 y 2008, quienes han condicionado su alianza con el PLD para el 2012, a que Leonel Fernández sea el candidato. Pero, donde este reputado estudioso del liderazgo aflora luces que se relacionan con el caso objeto de este análisis, es cuando dice: “No se trata de que lo que llamamos liderazgo sea bueno y lo que llamamos gerencia sea malo. Simplemente son cosas distintas que sirven para cosas distintas. El propósito fundamental de la gerencia es mantener funcionando el sistema existente. El propósito fundamental del liderazgo es producir un cambio útil, especialmente no cuantitativo. Es perfectamente posible tener mucho o muy poco de cada uno de los dos. Con mucho liderazgo y poca gerencia se arriesga el caos; la organización puede desempeñarse. Con mucha gerencia y poco liderazgo la organización tiende a fosilizarse en una burocracia letal.”

Muchas veces me he preguntado, y les he requerido a dirigentes del PLD, que me expliquen las razones por las cuales esa organización política no implementa un plan de crecimiento que les permita asimilar al liderazgo social, político, profesional, religioso, empresarial y comunitario que les ha dado apoyo a su candidatura presidencial, y que ha sido determinante en los triunfos electorales del 2004 y 2008. La respuesta que he recibido en las mayorías de los casos, es que a Danilo Medina, quien tiene el control de una parte importante de la burocracia partidaria, no le interesa una apertura del PLD para que esas personas entren, ya que en sus mayorías son seguidores de Leonel Fernández.

Leonel Fernández ganó fácilmente las elecciones del 2008 sin tener a Danilo Medina a su lado. Danilo Medina, ni ningún otro candidato del PLD, por lo menos en el futuro inmediato, podrá ganar unas elecciones si no recibe un apoyo decidido, un endoso del liderazgo de Leonel Fernández.

Los líderes endosan respaldo, endosan simpatías y popularidad, única y exclusivamente cuando se sienten a gusto y son corresponsables de la escogencia de la candidatura. Los casos recientes de Colombia y Brasil, en que dos líderes se apoyaron en dos gerentes para darles continuidad a sus obras, deben ser ejemplos a tomar en consideración.

En el 1995 Jacinto Peynado fue escogido candidato presidencial en unas primarias del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), sin el respaldo del líder de la organización, el doctor Joaquín Balaguer, y la candidatura ni siquiera pudo despegar, ya que en los escenarios en que el líder estuvo presente, aunque quiso presentar el producto candidato con el propósito de persuadir a sus correligionarios para que les dieran el voto, se percibió que no se sentía a gusto, ni tampoco cómodo con el pedimento. Aunque Balaguer quisiera asumirlo, Peynado no era su candidato, y por tanto no era posible que lo hiciera ganar.

Dos años después de la derrota de 1996, fue que Jacinto Peynado comenzó a darse cuenta de que él había sido el responsable de su derrota, puesto que en vez de hacer los esfuerzos de lugar para ganarse la confianza y el apoyo del líder, lo que hizo fue desafiarlo.

Cuando se acercó el proceso electoral del 2000, el primero en proclamar a Balaguer como su candidato presidencial fue Jacinto Peynado, y de inmediato Balaguer reciprocó escogiendo a Jacinto como su compañero de Boleta.

Desafiar al líder principal de una organización es el error más grave que puede cometer un dirigente que aspire a convertirse en su relevo. Todos los que se han comportado de ese modo en la política dominicana, han fracasado. Jacobo Majluta enfrentó a José Francisco Peña Gómez, luego fundó un nuevo partido y terminó reducido. Fernando Álvarez Bogaert desafió a Joaquín Balaguer, abandonó al PRSC, y terminó reducido a la nada. Danilo Medina cometió el error de competir y desafiar al liderazgo de Leonel Fernandez, y aunque permanece en su partido, no tiene posibilidades de ganar las elecciones, aunque sea proclamado candidato, si no cuenta con el aval y padrinazgo de Leonel Fernández.

Danilo Medina es un hombre joven que puede esperar, es un político con muchas cualidades, y no debe apegarse a una fecha precisa en el calendario electoral, como su única o su última oportunidad. Pudiera ver hecho realidad su propósito de llegar a la presidencia de la Republica, siempre y cuando obre del modo siguiente:

Primero: Debe admitir que cometió un error;

Segundo: Debe hacer los esfuerzos de lugar para entenderse con Leonel Fernández y recuperar la confianza, armonía y amistad que existió entre ambos; y

Tercero: Debe sacar sus aspiraciones del calendario electoral, de modo que no se constituya en una retranca para que el PLD concurra en cada proceso electoral con el candidato candidata mejor indicado para competir y ganar.

En caso de que Danilo Medina reflexione y obre de manera inteligente, tomando en cuenta las sugerencias anteriores, pudiera llegar en su momento, a la Presidencia de la República. Por el contrario, de seguir actuando en disonancia con Leonel Fernández, seguirá siendo un dirigente importante dentro del PLD, con una cuota importante de control y de poder en la entidad, pero puede olvidarse de su sueño de coronarse como Primer Mandatario de la nación.

Quiero que esto quede bien claro: “En el 2012 el PLD solo gana con Leonel Fernández o con una candidatura cargada por Leonel Fernández, que pueda ser mercadeada como la continuidad de su obra, y que los electores perciban la existencia de un vinculo indisoluble entre el líder y el candidato o candidata. Es como darle garantía y seguridad al pueblo de que el líder seguirá cumpliendo con su misión, aunque la Primera Magistratura de la Nación haya sido transitoriamente delegada a otra persona.”

Cuando damos una mirada retrospectiva a los procesos electorales realizados en America Latina y el mundo en el siglo XXI, observamos que los partidos que ganan elecciones son aquellos cuya dirigencia y militancia no les imponen candidatos a la ciudadanía. Ganan los partidos que estudian minuciosamente al mercado electoral y les presentan el producto candidato o candidata que encaja en sus requerimientos y deseos. Cuando se quiere ganar, se busca que la candidatura tenga el bautismo del pueblo. El error más grave que puede cometer una organización política es cerrarle paso o negarse a presentar la candidatura con el perfil ideal.

Por el futuro del PLD, por el fortalecimiento de la democracia, y para la buena marcha de la Nación, lo más conveniente es que Leonel Fernández y Danilo Medina caminen juntos como sucedió en el pasado. Ambos se necesitan, y ambos se complementan.

Fuente: Taino Digital

Belarminio Ramírez dona libros al ITECO

Cotuí, provincia Sánchez Ramírez. El politólogo y abogado, doctor Belarminio Ramírez Morillo, hizo un donativo de ejemplares de los textos: Derecho Constitucional –Control de la Constitución y Derecho Electoral-, Derecho Constitucional Dominicano –Estado Social de Derecho y Procedimiento Constitucional- y Claves para el Liderazgo Eficaz –Marketing Político y Campañas Electorales- al Instituto Técnico del Cibao Oriental (ITECO.

Las obras que estarán disponibles en la biblioteca de la casa de altos estudios, fueron recibidas por los licenciados: Herminio Vásquez, Vicerrector y Eladio de Jesús Mirambeaux, Director de la Escuela de Derecho.

Estuvieron presentes en la entrega de los textos: el licenciado José de la Cruz, Gobernador de la provincia Sánchez Ramírez y Frank Sánchez Decamps, Decano de Planificación y Desarrollo del ITECO.

Textos sobre Derecho Constitucional serán puestos en circulación en ITECO

Los textos Derecho Constitucional –Control de la Constitución y Derecho Electoral- y Derecho Constitucional Dominicano –Estado Social de Derecho y Procedimiento Constitucional- de la autoría del politólogo y abogado Belarminio Ramírez Morillo, serán puestos en circulación este martes 9 de noviembre en el Instituto Tecnológico del Cibao Oriental (ITECO) de la provincia Sánchez Ramírez.

Estas son las primeras obras de Derecho Constitucional escritas acorde con el contenido temático de la Carta Magna promulgada el 26 de Enero del 2010. A juicio de su autor, la sagrada enseñanza del Derecho Constitucional debe ser objeto de un cambio profundo, ya que deberá tener sintonía con el Derecho Constitucional Comparado y el Derecho Constitucional Humanitario.

La actividad que será realizada en el salón de actos del ITECO, a las 7 de la noche, contará con la presencia de profesores, estudiantes universitarios, autoridades universitarias, políticos, abogados y funcionarios del tren judicial.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Pone en circulacion libro sobre Marketing Politico en Nueva York

Nueva York. El libro Claves para el Liderazgo Eficas -Marketing y Politico y Campan’as Electorales- de la autoria del politologo y abogado, Belarminio fue puesto en circulacion en la Cuarta Feria del Libro Dominicano en esta ciudad de Nueva York, en una ceremonia en que estuvieron presentes importantes person alidades de la comunidad dominicana en Nueva York.

El escritor manifesto que las personas que aspiren a construir carreras politicas exitosas deberan dedicar parte de su tiempo al trabajo social y comunitario como via para construir una Buena imagen.

Adujo que los politicos del siglo XXI deben ser una mezcla entre accion social y dominio de temas, ya que estamos en proceso de desarrollo de una sociedad del conocimiento, en que consegiran la atencion de las personas los actores politicos que dominen apropiadamente los temas de interes colectivo, y sean capaces de sacarle provecho al uso de los medios de comunicacion.

Subrayo que muchos actores politicos estan totalmente fuera de contexto, ya que no entienden que estamos viviendo en la sociedad del conocimiento, y por tanto no hacen esfuerzos por asumir el perfil del politico que demandan estos nuevos tiempos.

En la ceremonia puesta en circulacion del libro Claves para el Liderazgo Eficaz estuvieron presentes importantes person alidades de la comunidad dominicana en Nueva York, entre ellas: el Consul General, lic. Rafael Evans, la vice consul Carmen Dean, Frank Cortorreal, Antonio Burgos, Victor Rivera, Francisco Fernandez, Victor Compres, Tomas Ortiz , Gregorio Morrobel, entre otros.