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martes, 17 de enero de 2006

El legado patriótico de Matías Ramón Mella

Desde su adolescencia adquirió fama de valiente. Tenía destrezas en el uso de la espada y el sable, armas comunes de la época.


Padre de la Patria. Hombre valiente y de espíritu combativo. Nació en la ciudad de Santo Domingo, el 25 de febrero de 1816. Hijo de don Antonio Mella y Álvarez y doña Francisca Castillo Álvarez.


Desde su adolescencia adquirió fama de valiente. Tenía destrezas en el uso de la espada y el sable, armas comunes de la época. En varias ocasiones enfrentó a grupos de ciudadanos haitianos que irrumpían en actos de provocación, en pequeñas fiestas militares y familiares características de la época.


Similar a lo que ocurre con los demás hombres públicos de la época, es poco lo que se sabe de los primeros años de la vida del patricio Matías Ramón Mella.


En 1835, cuando tenía 19 años, fue nombrado “Prepose” o encargado de la común de San Cristóbal. Se dedicaba también, al negocio del corte de madera, actividad comercial que era lucrativa en ese entonces. A los 20 años contrajo matrimonio con la señorita María Josefa Brea.


Se incorporó a la Sociedad Secreta La Trinitaria en el año 1838. Fue uno de los primeros personajes que hizo causa común con Juan Pablo Duarte en esa noble causa que dio nacimiento a la República.


Desempeñó un rol importante en la ejecución de la estrategia diseñada por Duarte para hacer causa común con los grupos conspiradores haitianos que luchaban para deponer al presidente Boyer, quien de forma dictatorial tenia más de 25 años dirigiendo los destinos de esa nación.


En enero de 1843 fue comisionado por Duarte para trasladarse a la villa haitiana de Los Cayos de San Luis, al sur de la isla, para hacer contactos con los adversarios de Boyer. La importancia de la misión refleja la confianza que Duarte le tenia, y el carácter que adornaba su personalidad.


Después de realizar una labor exitosa con los movimientos que derrocaron a Boyer, se trasladó de villa Los Cayos al Cibao Central, y se convirtió en un tenaz y agudo activista propagador del ideal republicano.


La labor de Mella en el derrocamiento de Boyer fue tan significativa que el nuevo presidente haitiano, Charles Herard, en una visita que hizo a la parte oriental de la isla, ordenó la prisión de Mella bajo la acusación de pretender destruir al ejército haitiano.


Después de pasar dos meses detenido en Puerto Príncipe, regresó a la parte oriental en septiembre de 1843, y se encontró con la noticia de que Duarte estaba en el extranjero, y junto a Sánchez procedió a los preparativos de la proclamación de la Independencia de la República.


Trabajó con Sánchez en la preparación del Manifiesto del 28 de Enero o Acta de Independencia.


El 27 de febrero de 1844 se apersonó a la Puerta de La Misericordia, tomó el control del lugar, y en presencia de la multitud reunida, de forma enérgica, audaz e impulsiva, disparó el trabucazo de la Independencia.


Formó parte de la primera Junta Gubernativa presidida primero por Sánchez, y luego por Tomás Bobadilla. Fue designado Gobernador del Distrito de Santiago y Delegado de la Junta Central Gubernativa con rango de Coronel del Ejército Libertador.


En marzo se trasladó a Santiago y asumió sus funciones, convirtiéndose en el jefe político y militar de la región más importante del país.


Consciente de que el peligro haitiano seguiría latente, Mella se hizo acompañar del mocano José María Imbert, a quien designó segundo en mando en la región.


Además de hombre de valentía excepcional, Mella era un gran estratega militar. Redactó un documento en el que están contenidas las reglas elementales de la guerra de guerrillas. Enfatizó en la importancia de la prudencia, astucia y paciencia como factores importantes en una lucha desigual.


A pesar de que los dominicanos combatían en su propio territorio, tenían la desventaja de que el ejército haitiano era más numeroso y poseía armas más efectivas.


Este documento, con fecha 10 de mayo de 1844, refleja que a pesar de sus dotes militares, Mella era un hombre de gran visión política, respetuoso de los derechos y los bienes de las personas. Aconsejaba el convencimiento, apelando a la retórica patriótica, como forma de que los españoles se incorporaran a luchar por la causa republicana.

“Respetará Ud. las propiedades de todos; procurará que reine el orden y la armonía entre todos los españoles bajo su mando, atendiendo principalmente que no se interrumpa el ejercicio del culto divino, mantendrá relaciones de amistad mientras se pueda con los vecinos haitianos de la parte opuesta del río Masacre; procurará que de nuestra parte no se le haga ofensas y finalmente impedirá el pillaje de una y otra parte”.


Ante las contradicciones entre Santana y Duarte, Mella reaccionó de forma impulsiva e inmadura. Proclamó a Duarte como Presidente de la República en un momento en que los republicanos no tenían la fuerza necesaria para imponerse a los sectores encabezados por Santana y Bobadilla.


El 22 de agosto de 1844, Santana declaró como traidores a Duarte, Sánchez y Mella, y luego les envió al exilio. Sánchez, Mella, Pina y otros republico, salieron el 26 de agosto con destino a Inglaterra.


Regresó al país cuatro años después, amparado en la amnistía decretada por el presidente Manuel Jiménez. De inmediato se incorporó al ejército. Tuvo un rol importante en la resistencia contra los intentos de dominación del gobierno haitiano. Se destacó en la batalla de Las Carreras, y enturbió su excelente hoja de servicios a los sanos y sagrados intereses patrios, aceptando el cargo de Secretario de Pedro Santana, entre otras funciones tales como: Comandante de Armas, Ministro de la Guerra, Gobernador y Ministro Plenipotenciario.


En las luchas entre Santana y Báez estuvo del lado del primero, hasta que este decidió anexar la República a España. Este acontecimiento lo enemistó con Santana para toda la vida


En agosto de 1863, se incorporó al Movimiento Restaurador, en el que tuvo una participación espectacular. Tuvo la importantísima misión de preparar el Manual de Guerra de Guerrillas, el cuál puso a circular el 16 de agosto de 1864. En este documento detalló el procedimiento de guerra que debían cumplir los restauradores en los combates para lograr la restauración de la República.

Mella es uno de los hombres públicos más honesto que ha producido la causa nacional. En los momentos en que prestaba los más encomiables servicios a la República, fue atacado por una diarrea que le quitó la vida, el 4 de junio de 1864.

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