Las elecciones del 2008 serán, si los partidos no mejoran su imagen, el último ensayo de un modelo político que se agota.
El 16 de mayo del 2008 el electorado dominicano deberá escoger al presidente que dirigirá los destinos nacionales hasta el 16 de agosto del 2012.
La campaña electoral venidera, debido al perfil de los candidatos en competencia, al deterioro de los partidos políticos y a la desaparición del liderazgo histórico que por más de cuatro décadas mantuvo cautivo al electorado nacional, será una contienda que no despertará muchas expectativas en la población.
Las elecciones del 2008 serán, si los partidos no mejoran su imagen, el último ensayo de un modelo político que se agota.
Por consiguiente, quiero hacer un aporte a la ciudadanía, y sobre todo, a los que administran las pulperías políticas, ya que en eso han devenido los partidos políticos en República Dominicana, donde esbozo el perfil del candidato ideal, con la finalidad de aportarles herramientas para que comiencen a preparar las envolturas de candidatos, que sin temor de equivocaciones, en sus mayorías son productos de pésima calidad.
El candidato ideal es el candidato deseado por la población. Es el imaginario social que de acuerdo con la opinión mayoritaria de los electores, representa la personalidad política perfecta.
El candidato ideal se determina mediante la realización de un sondeo donde se les pregunta a la muestra encuestada sobre las condiciones o perfil que debe tener el candidato deseado para una posición específica.
El perfil del candidato preferido no constituye un molde inmodificable y eterno, ni debe ser considerado como un modelo aplicable a toda elección, presente o futura. Las características que en un determinado momento distinguen al candidato ideal, sólo son válidas para unas elecciones.
En una campaña electoral, las estrategias de marketing político parten del hecho de que los electores tienen un ideal, y estos eligen al candidato que más se acerca a ese ideal.
Cuando el perfil del candidato que pretendemos vender a los votantes tiene cualidades que se acercan a las del candidato perfecto que desean los electores, entonces el producto es fácil de vender, o más bien, resulta fácil persuadir a los electores para que le den el voto.
Los candidatos que resultan ganadores de la contienda electoral por lo regular tienen un perfil que se acerca al del candidato perfecto. En el caso de que el perfil del candidato que vendemos a la población no tenga ninguna coincidencia con el perfil del candidato deseado, es muy difícil ganar las elecciones.
En la mayoría de los casos, una candidatura exitosa no se construye de la noche a la mañana. A veces, se deben utilizar varias campañas para crearle el perfil adecuado al candidato, hasta convertirlo en un competidor con posibilidades de triunfo.
Las cualidades del candidato ideal, tienden a ser las mismas en todos los países. Desde luego, siempre y cuando se trate de campañas electorales en el mismo contexto histórico.
Cada cierto tiempo, debido a los avances en la democracia, la comunicación y los cambios en las actitudes de la población, los votantes agregan nuevos requerimientos que forman parte del perfil del candidato deseado.
Esto hace que cualidades que eran indispensables para los candidatos hace varias décadas, hoy no lo sean. Por ejemplo, en los tiempos de Franklin D. Roosevelt y de John F. Kennedy en los Estados Unidos, los electores no tomaban en cuenta la vida íntima de los candidatos como ocurre en la actualidad, en que varias carreras políticas han sucumbido ante denuncias comprobadas de que estos tuvieron amantes o relaciones extramatrimoniales.
En la República Dominicana como cualquier otro país del mundo, los votantes desean un candidato que sea capaz, honesto y experimentado. El candidato perfecto debe tener: Carisma, carácter, credibilidad, experiencia, capacidad, dinamismo y liderazgo.
El 16 de mayo del 2008 el electorado dominicano deberá escoger al presidente que dirigirá los destinos nacionales hasta el 16 de agosto del 2012.
La campaña electoral venidera, debido al perfil de los candidatos en competencia, al deterioro de los partidos políticos y a la desaparición del liderazgo histórico que por más de cuatro décadas mantuvo cautivo al electorado nacional, será una contienda que no despertará muchas expectativas en la población.
Las elecciones del 2008 serán, si los partidos no mejoran su imagen, el último ensayo de un modelo político que se agota.
Por consiguiente, quiero hacer un aporte a la ciudadanía, y sobre todo, a los que administran las pulperías políticas, ya que en eso han devenido los partidos políticos en República Dominicana, donde esbozo el perfil del candidato ideal, con la finalidad de aportarles herramientas para que comiencen a preparar las envolturas de candidatos, que sin temor de equivocaciones, en sus mayorías son productos de pésima calidad.
El candidato ideal es el candidato deseado por la población. Es el imaginario social que de acuerdo con la opinión mayoritaria de los electores, representa la personalidad política perfecta.
El candidato ideal se determina mediante la realización de un sondeo donde se les pregunta a la muestra encuestada sobre las condiciones o perfil que debe tener el candidato deseado para una posición específica.
El perfil del candidato preferido no constituye un molde inmodificable y eterno, ni debe ser considerado como un modelo aplicable a toda elección, presente o futura. Las características que en un determinado momento distinguen al candidato ideal, sólo son válidas para unas elecciones.
En una campaña electoral, las estrategias de marketing político parten del hecho de que los electores tienen un ideal, y estos eligen al candidato que más se acerca a ese ideal.
Cuando el perfil del candidato que pretendemos vender a los votantes tiene cualidades que se acercan a las del candidato perfecto que desean los electores, entonces el producto es fácil de vender, o más bien, resulta fácil persuadir a los electores para que le den el voto.
Los candidatos que resultan ganadores de la contienda electoral por lo regular tienen un perfil que se acerca al del candidato perfecto. En el caso de que el perfil del candidato que vendemos a la población no tenga ninguna coincidencia con el perfil del candidato deseado, es muy difícil ganar las elecciones.
En la mayoría de los casos, una candidatura exitosa no se construye de la noche a la mañana. A veces, se deben utilizar varias campañas para crearle el perfil adecuado al candidato, hasta convertirlo en un competidor con posibilidades de triunfo.
Las cualidades del candidato ideal, tienden a ser las mismas en todos los países. Desde luego, siempre y cuando se trate de campañas electorales en el mismo contexto histórico.
Cada cierto tiempo, debido a los avances en la democracia, la comunicación y los cambios en las actitudes de la población, los votantes agregan nuevos requerimientos que forman parte del perfil del candidato deseado.
Esto hace que cualidades que eran indispensables para los candidatos hace varias décadas, hoy no lo sean. Por ejemplo, en los tiempos de Franklin D. Roosevelt y de John F. Kennedy en los Estados Unidos, los electores no tomaban en cuenta la vida íntima de los candidatos como ocurre en la actualidad, en que varias carreras políticas han sucumbido ante denuncias comprobadas de que estos tuvieron amantes o relaciones extramatrimoniales.
En la República Dominicana como cualquier otro país del mundo, los votantes desean un candidato que sea capaz, honesto y experimentado. El candidato perfecto debe tener: Carisma, carácter, credibilidad, experiencia, capacidad, dinamismo y liderazgo.

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