El hecho mismo de que seamos uno de los países que menos invierte en la educación en comparación con las demás naciones del continente centroamericano es algo que debe avergonzarnos a todos.
Hoy cuando la educación dominicana languidece por el precario apoyo público, es necesario repasar los aportes hechos por Ercelia Pepín al sistema educativo nacional.
El hecho mismo de que seamos uno de los países que menos invierte en la educación en comparación con las demás naciones del continente centroamericano es algo que debe avergonzarnos a todos.
Ercilia Pepín fue una educadora y patriota que hizo grandes aportes a la sociedad dominicana. Nació en Santiago el 7 de diciembre de 1886. Hija de don José Pepín y doña Edelmira Estrella. Realizó estudios en la Escuela Normal de Señoritas de su ciudad natal, donde se graduó de Maestra a los 15 años de edad.
Dedicó su vida a la enseñanza. Era una de esas personas que nacen para servirle a los demás, dando la ayuda más valiosa que puede existir: “El pan de la educación”.
La brillantez en la enseñanza de Ercilia Pepín llamó tanto a la atención que en 1901, con a penas 16 años de edad, fue nombrada Directora de la Escuela de niñas del poblado de Nibaje.
En 1908 ingresó como profesora en el Colegio Superior de Señoritas de Santiago, donde preparaban a las futuras maestras de la nación.
Ercilia Pepín trabajó arduamente para contribuir al progreso y bienestar de la mujer dominicana. En una época en que la participación de la mujer en las actividades públicas era muy limitada, ella estimulaba a las jóvenes a que estudiaran, a que se formaran maestras para que a través de la educación contribuyeran al desarrollo de su pueblo.
Es una de las primeras heroínas dominicanas en la lucha por la igualdad de género. Les enseñaba a las mujeres que ellas tenían derecho a estudiar y trabajar para salir de la casa y destacarse igual que los hombres.
En la enseñanza priorizaba sobre la necesidad de respetar los símbolos patrios: el Himno Nacional y la Bandera. Fue una de las voces que se levantó en contra de la Ocupación Norteamericana de 1916.
Escribía pequeños libros donde les decía a las personas las cosas malas que hacían los norteamericanos, y dónde les explicaba a los nacionales cuáles eran sus derechos, a fin de que no se dejaran maltratar y exigieran respeto.
Ercilia Pepín fue reconocida en vida por sus aportes a la educación dominicana. En 1925 fue declarada “Hija Benemérita de Santiago” por su lucha contra los invasores y su entrega a la causa de enseñar a quienes no sabían nada.
Falleció en 1939, y en su gloria, varios centros educativos del país llevan su nombre.
Hoy cuando la educación dominicana languidece por el precario apoyo público, es necesario repasar los aportes hechos por Ercelia Pepín al sistema educativo nacional.
El hecho mismo de que seamos uno de los países que menos invierte en la educación en comparación con las demás naciones del continente centroamericano es algo que debe avergonzarnos a todos.
Ercilia Pepín fue una educadora y patriota que hizo grandes aportes a la sociedad dominicana. Nació en Santiago el 7 de diciembre de 1886. Hija de don José Pepín y doña Edelmira Estrella. Realizó estudios en la Escuela Normal de Señoritas de su ciudad natal, donde se graduó de Maestra a los 15 años de edad.
Dedicó su vida a la enseñanza. Era una de esas personas que nacen para servirle a los demás, dando la ayuda más valiosa que puede existir: “El pan de la educación”.
La brillantez en la enseñanza de Ercilia Pepín llamó tanto a la atención que en 1901, con a penas 16 años de edad, fue nombrada Directora de la Escuela de niñas del poblado de Nibaje.
En 1908 ingresó como profesora en el Colegio Superior de Señoritas de Santiago, donde preparaban a las futuras maestras de la nación.
Ercilia Pepín trabajó arduamente para contribuir al progreso y bienestar de la mujer dominicana. En una época en que la participación de la mujer en las actividades públicas era muy limitada, ella estimulaba a las jóvenes a que estudiaran, a que se formaran maestras para que a través de la educación contribuyeran al desarrollo de su pueblo.
Es una de las primeras heroínas dominicanas en la lucha por la igualdad de género. Les enseñaba a las mujeres que ellas tenían derecho a estudiar y trabajar para salir de la casa y destacarse igual que los hombres.
En la enseñanza priorizaba sobre la necesidad de respetar los símbolos patrios: el Himno Nacional y la Bandera. Fue una de las voces que se levantó en contra de la Ocupación Norteamericana de 1916.
Escribía pequeños libros donde les decía a las personas las cosas malas que hacían los norteamericanos, y dónde les explicaba a los nacionales cuáles eran sus derechos, a fin de que no se dejaran maltratar y exigieran respeto.
Ercilia Pepín fue reconocida en vida por sus aportes a la educación dominicana. En 1925 fue declarada “Hija Benemérita de Santiago” por su lucha contra los invasores y su entrega a la causa de enseñar a quienes no sabían nada.
Falleció en 1939, y en su gloria, varios centros educativos del país llevan su nombre.

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