Cada día gana terreno la percepción de que los políticos son una élite que ha perdido el contacto con la gente, una camarilla que lo único que sabe hacer es acusarse unos a otros de ser los responsables de todos los males que padece la población, pero aún así, existe un candidato ideal que es el que está en el sueño de las mayorías, el que desean que llegue y se convierta en mago para que de la noche a la mañana les de respuestas satisfactorias a sus necesidades.
Las estrategias que se elaboran en marketing político parten de la base de que los electores tienen un candidato ideal, y votan por el candidato que más se acerca a ese ideal. El trabajo de marketing estará orientado al acercamiento del candidato a ese ideal.
Los requerimientos del candidato perfecto, tienden a ser los mismos en todos los países, e incluso, el perfil varía poco en el transcurso histórico: Experiencia, honestidad, capacidad, carácter, dinamismo, liderazgo, credibilidad, carisma, entre otras, son por lo regular las cualidades que los votantes desean que tenga el político que le represente o le gobierne.
En la primera encuesta que se realiza como base para la investigación electoral, se indaga en torno al perfil del candidato ideal.
Es imposible que su candidato tenga todas las cualidades del candidato perfecto que desean los votantes. Es común que tenga algunos atributos y que le falten otros. Cuando no tiene ninguno de los atributos del perfil del candidato que quiere la población, es muy poco lo que se puede hacer, siempre y cuando se pretenda ganar las elecciones. Aunque no haya posibilidades de ganar, se puede utilizar la campaña para comenzar a crear la imagen positiva para campañas posteriores.
Una vez identificado el perfil del candidato ideal, y el perfil del candidato que pensamos ofertar a los electores. Entonces procedemos a presentarles a nuestro candidato a los votantes, utilizando los atributos que la población le confiere. En caso de que los votantes digan que quieren a un presidente que tenga honestidad, credibilidad, experiencia y capacidad, y el candidato que usted vende nunca ha ocupado cargos públicos o privados importantes, entonces usted no debe presentarlo como un hombre o mujer con Experiencia.
En la presentación del candidato es recomendable utilizar dos o tres cualidades. No más de tres. En caso de que los tres principales atributos que los electores consideran que debe tener el candidato ideal, también sean los tres principales atributos de su candidato, entonces esa candidatura tiene muchas posibilidades de éxito, puesto que adquiere mucha credibilidad y fortaleza.
En la campaña electoral de República Dominicana en el año 2000, al candidato del Partido Revolucionario Dominicano, Ing. Hipólito Mejía, la población le atribuía tres atributos que eran las tres cualidades fundamentales del candidato perfecto que demandaban los electores: Honestidad, experiencia y capacidad. Resulta que ese mismo candidato fue por la reelección en el 2004, y su equipo de estrategas optó por presentarlo de manera similar a como lo hicieron en la contienda electoral anterior en que salió victorioso, pero en este caso ignoraron que los electores habían cambiado su percepción, de modo que el Hipólito con Honestidad, Experiencia y Capacidad probadas que vendieron en el 2000, no era percibido como tal en el 2004, puesto que los desaciertos de su gobierno y el trato particular que le dio a los temas nacionales, deterioraron su imagen.
Un escenario similar de un candidato con un perfil que encaja con el perfil del candidato ideal se produjo en las elecciones dominicanas del 2004 y 2008, en que el candidato del Partido de la Liberación Dominicana, doctor Leonel Fernández Reyna, tenía mayores índices de credibilidad y fortalezas que sus contrincantes, debido a que su perfil encajaba casi de manera perfecta con el perfil del candidato considerado por ideal por la inmensa mayoría de los votantes. En estas dos campañas electorales quedó evidenciado que Leonel Fernández no era solo un candidato presidencial, era un líder. El liderazgo es algo que no se alcanza de la noche a la mañana, toma tiempo, a veces toma toda una vida, su construcción requiere de perseverancia.
En las elecciones del 1996 se produjo un caso interesante que no se debe dejar pasar por alto en el estudio del marketing político en República Dominicana. El joven candidato del Partido de la Liberación Dominicana, doctor Leonel Fernández Reyna tenía una debilidad que de forma magistral fue convertida en fortaleza por el equipo de publicistas y mercadólogos. El candidato del PLD carecía de una de las cualidades básicas dentro del perfil del candidato ideal que deseaban los votantes: La experiencia. De una forma eficaz Leonel Fernández fue presentado a los electores como el candidato que no tenía experiencia en corrupción, y desde ese momento comenzó a marcar una diferencia con el resto de los contendores.
La estrategia fue efectiva. Convirtió la debilidad en fortaleza, y de ese modo le quitaron a los adversarios: Dr. José Francisco Peña Gómez del PRD, y Lic. Jacinto Peynado del PRSC, el principal argumento que utilizarían en contra del candidato peledeista. El primero, uno de los líderes de masas más grande del siglo XX dominicano, y el segundo, un ex senador, empresario exitoso y actual Vicepresidente de la República.
Al presentar a Leonel Fernández como el candidato que no tenía experiencia en corrupción, sus asesores decidieron jugarlo el todo por el todo y buscar un elemento diferenciador. La corrupción aunque no era un tema dominante en la campaña, era percibida por las mayorías de la población como la principal causa de la pobreza y precario desarrollo del país. El riesgo al poner en práctica la estrategia era que los reformistas se sintieran ofendidos y en una segunda vuelta electoral se rehusaran a votar por el candidato del PLD.
La victoria de Leonel Fernández en la campaña electoral de 1996 para las mayorías de los analistas políticos decía poco, no demostraba nada. Tenía lógica la conclusión de que fue el fruto de una alianza electoral frente a una coyuntura política. Debió transcurrir un período de gobierno con estilo distinto, nuevo, y como es normal reprochado por muchos; debió perder el PLD las elecciones del 2000; debió el país verse al borde del precipicio para que el pueblo diera una mirada retrospectiva en el horizonte y valorara en su justa dimensión el liderazgo sano y la obra constructiva del Presidente Leonel Fernández.
El reto mayor que enfrenta un consultor político es: ¿Cómo vender a un candidato con un perfil que no guarda relación con el perfil del candidato ideal? En este caso el proceso de persuasión es difícil de lograr. Por lo regular existen dos alternativas: La primera puede ser, atribuirle a su candidato cualidades que no tiene, y esto es muy riesgoso; y la segunda, restarle mérito a los adversario, es la más aconsejable.
miércoles, 10 de junio de 2009
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