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domingo, 10 de abril de 2011

Que se dejan de vaina: Leonel es Leonel

Por Belarminio Ramírez Morillo
Politólogo, Abogado, Escritor y Profesor Universitario

La revelación hecha por el presidente Leonel Fernández de que en 1998 fue invitado por el caudillo y líder del Partido Reformista Social Cristiano a una reunión donde el viejo zorro de la política le aconsejó que creara las condiciones para que optara por la reelección presidencial en las elecciones del 16 de mayo del 2000, es una información histórica de gran significado.

Recuerdo que la reunión entre Balaguer y Leonel produjo fuertes reacciones y temores dentro de los ejecutivos del PRSC, e inclusive, la pretensión de Balaguer fue contrarrestada por un plan audaz de la Comisión Ejecutiva, donde todos los días martes, ofrecía una rueda de prensa, donde fijaba la postura de la organización sobre los temas de la agenda temática.

El dato es muy revelador, y los estudiosos de la historia política no debemos dejarlo pasar por alto, ya que por un lado revela que Balaguer se sentía a gusto con el gobierno que estaba llevando a cabo Leonel, y por otro lado, estaba decidido a consumarlo como su relevo, ya que de Leonel aceptar la reelección, entonces Balaguer optaría por apoyarle y no presentarse como candidato del PRSC en el 2000.

La revelación de lo tratado en esa reunión entre Balaguer y Leonel, consuma la tesis de que el caudillo reformista no percibía a lo interno de su organización la existencia de un liderazgo joven que pudiera asumir el relevo.

El plan de Balaguer era seguir cerrándole el paso al PRD. El caudillo reformista tenia la intima convicción de que un gobierno del PRD sería trágico para los destinos nacionales, como lo habían sido en el pasado. Esa era la visión de Balaguer, y como señalara el presidente Leonel Fernández en su discurso de explicación de las razones por las que no aceptó una repostulación para las elecciones del 2012, la historia les ha dado la razón. El veterano Estadista tenía una apreciación correcta.

El hecho de que Leonel no se dejara seducir por Balaguer, es una señal obvia de que el joven gobernante buscaba la perpetuidad política y la grandeza histórica a su modo.

En la presente coyuntura, Leonel Fernández no sólo es el presidente y líder máximo del Partido de la Liberación Dominicana, es también, el principal líder de la Nación. Leonel encarna un liderazgo muy superior al resto de los políticos de su partido y de la oposición.

Aún así. Teniendo su partido la mayoría en el Congreso Nacional y en los Ayuntamientos hasta el 2016. Teniendo su liderazgo altos niveles de popularidad, agrado, confianza y credibilidad, Leonel no se dejó llevar por el clamor popular de las mayorías y por las manifestaciones de lealtad expresadas por seguidores y aliados.

Reflexionó serenamente y actuó con sabiduría. Concluyó que no debía presentarse como candidato para un tercer periodo consecutivo. Fue coherente con el análisis y los pronunciamientos que hiciera durante la campaña electoral del 2008, de que un tercer período consecutivo no era aconsejable para ningún gobernante en América Latina

Tomó la decisión que considera más saludable para la democracia, la institucionalidad del Estado y el porvenir del pueblo dominicano.

Leonel es un liderazgo con propósitos. Leonel no busca la gloria personal, pero al actuar como lo está haciendo, está logrando su consagración y perpetuidad en la historia.

He dicho en reiteradas ocasiones que Leonel no es un ambicioso de poder, pero su desprendimiento hace que el poder venga hacia él.

La forma como dejará el poder en el 2012 será muy distinta a la forma como salió del poder en el 2000, cuando su partido perdió frente al PRD, y el partido blanco tenía el control mayoritario en el Congreso Nacional y en los ayuntamientos. Pero en el 2000, tampoco Leonel era el líder máximo e indiscutible del PLD y el principal líder de la Nación. No hay que ser un genio político para predecir que después del 2012, el retorno de Leonel al poder estará a la vuelta de la esquina.

Ahora el liderazgo de Leonel es tan inmenso que puede fácilmente lograr traspasar el mando de la Nación a la candidatura del propio partido que él lidera y preside. No hay dudas de que estamos en la Era de Leonel Fernández.

La supremacía del liderazgo de Leonel Fernández no se sustenta única y exclusivamente en el hecho de que sea el Primer Mandatario de la Nación. La dimensión y naturaleza de su liderazgo descansa en una serie de factores y atributos que nosotros analizamos detalladamente en el libro de reciente publicación titulado: Balaguer y Leonel –animales políticos en la jungla dominicana.

Con la decisión tomada el viernes 8 de abril del 2011, Leonel demostró que es un demócrata a carta cabal. Demostró que es un civilista probado. Demostró que es un liderazgo auténtico y original. Demostró que es un liderazgo visionario con propósitos. Que se dejen de vaina, a Leonel Fernández hay que sacarle su comida a parte. Es hora de comenzar a estudiar su liderazgo. Leonel es Leonel.

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