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Dr. Belarminio Ramírez Morillo
Director General

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La enciclopedia del periodismo dominicano


martes, 28 de febrero de 2006

Técnicas de Balaguer para triunfar en la Era de Trujillo (II)

Segunda Técnica: Enriqueció su acervo intelectual para competir.


Balaguer llegó por sus méritos a las primeras dignidades. En el gobierno provisional de Estrella Ureña, Balaguer fue designado Cónsul en Génova, Italia, cargo que nunca llegó a ocupar, debido a que el puesto fue suprimido como consecuencia de los ajustes económicos que se suscitaron como consecuencia de la depresión económica de 1929.


La carrera política de Balaguer arrancó con mucho éxito. A la llegada de Estrella Ureña al poder, apenas tenía 24 años de edad. Quizás fue esa la razón por la cual, a pesar de su prestigio intelectual, de su capacidad política demostrada y de la amistad con el gobernante, no ocupó una posición de primer orden.


Sin embargo, les favoreció el hecho de que sus amigos fueran designados en posiciones clave, debido al predominio de la Región del Cibao en la sociedad política de la época. En el gobierno de Estrella Ureña, cinco de los nueve miembros del gabinete eran del Cibao. En el primer gabinete de Trujillo también, seis de los nueve miembros eran cibaeños.


A pesar del rol importante desempeñado por Balaguer en las contiendas políticas de los años 20 y en la campaña electoral de 1930, el primer nombramiento que recibió del inaugurado régimen Trujillo-Estrella Ureña, puede ser catalogado como insignificante. Fue designado Profesor de Gramática, Sintaxis, Lógica y Moral Social, en la Escuela Normal de Santiago, recinto donde se había graduado de Bachiller con notas sobresalientes.


El joven Balaguer reaccionó disgustado por tan insignificante nombramiento después de haber hecho tan valiosos aportes al triunfo Trujillo-Estrella Ureña. Como dijo Baltasar Gracián, el hombre de grandes pretensiones preferirá las altas posiciones que concitan atención y fama si quiere inmortalizarse.


Es normal que se cometa este tipo de atropello en contra de los jóvenes intelectuales que participan en política. Quizás, ese vejamen se debió a los vínculos que mantuvo con Estrella Ureña, ya que, en contra de algunos de los seguidores del brillante tribuno, se desató una persecución tenaz, como fue el caso de Rafael F. Bonelly, objeto de prisión domiciliaria.


El hecho de que Trujillo estuviera casado con doña Bienvenida Ricardo, tía de Balaguer por el lado materno, contribuyó a que lograra un nombramiento como Abogado del Tribunal de Tierras de Santiago de los Caballeros, y dejara la vacante de maestro a su hermana Emma. Recuerda Izquierdo Navarro que en la mayor parte de las ocasiones, quien decide el ascenso de un hombre no es su superior, sino la esposa de su superior.


De esa forma, Balaguer inició una carrera jurídica en defensa del Estado, noticia que de inmediato llegó al conocimiento de Trujillo, quien autorizó que al joven funcionario judicial se les diera participación en litigios de tierras de gran interés para el gobierno.


A pesar de su juventud, Balaguer demostró que era el más visionario de los colaboradores de Trujillo. Fueron muchos los intelectuales que de inmediato entraron en desgracia con el futuro dictador, porque no supieron moverse en ese nuevo escenario político donde toda la gloria debía reinar alrededor de un sólo hombre, y donde un grupito de espías y adulones se dedicaban a la tarea de poner en desgracia a todos aquellos que tenían virtudes superiores a ellos.


De tales bajezas fueron víctimas el expresidente Federico Henríquez y Carvajal y sus hijos Max y Pedro Henríquez Ureña. Esas personalidades prestigiaban al recién instalado régimen, pero sin embargo, fueron despedidos de sus cargos por chismografías carentes de sentido y de razón, que son muy comunes en la cultura del ejercicio del poder político en la sociedad dominicana.


Parece que en sus meditaciones diarias Balaguer decidió casarse con el poder político y básicamente con la administración pública, y para lograrlo, su primer paso fue interpretar la política como lo que es: la actividad humana donde fluctúan las luchas de intereses.


A Balaguer no le importaba el crecimiento, los alcances o el prestigio de los demás. Ocupaba su tiempo en perfilar su propia imagen, en lograr su propia superación, en alcanzar su propia gloria. Estaba seguro de que tarde o temprano el talento se impone. Para adentrarse y triunfar en la arena política renunció a sus atributos innatos de orgullo que habían moldeado su conducta hasta ese entonces.


A tiempo entendió que la contienda política es objetiva y real, diferente a las guerras poéticas que no son más que simples palabrerías. En el escenario de la política no podía actuar de acuerdo con el Paréntesis de su Tebaida Lírica. Todo lo contrario, debía revestirse de simulación y de otros atributos recomendados por Maquiavelo y Azorín para crecer en un terreno árido, venciendo a todas las malezas y espinas. Y así lo hizo.


Comenzó a cultivar la genialidad política, y siendo un joven adquirió ribetes de genio. Un genio -observa Georges Bernard Shaw-, es una persona que, viendo más lejos y calando más hondo que la demás gente, posee un arancel de valoraciones éticas diferente del común y tiene bastante energía para dar efecto a esta visión más profunda y a sus valoraciones en la manera que mejor conviene a sus peculiares talentos.

Estaba convencido de que Trujillo era un animal de rapiña que iba a convertirse en amo del poder luchando, venciendo y aniquilando. Por esa razón, en esa coyuntura no se manejó como el poeta soñador, no le convenía. Actuó como el visionario político que tenía los pies sobre la tierra. Parece que conocía la aseveración de Oswald Spengler, de que: El noble, el guerrero, el aventurero, viven el mundo de los hechos. El sacerdote, el sabio, el filósofo, viven en el mundo de las verdades.

martes, 21 de febrero de 2006

Técnicas de Balaguer para triunfar en la Era de Trujillo (I)

Y de todos los jóvenes que participaron activamente en el Movimiento Cívico de 1930, Joaquín Balaguer fue el que sacó mayor provecho político.


Ahora, cuando estudiamos con detenimiento el comportamiento asumido por Balaguer en la era de Trujillo, nos damos cuenta, que ese ser humano que merece el calificativo de animal político, no dejó nada al azar.


Todo parece un indicar que Balaguer diseñó su propio libreto, o que actuaba amparado en un plan que solo él conocía, y que nosotros a través de este prestigioso medio de comunicación, como un aporte al estudio de la sociología política dominicana, nos proponemos interpretar.


Al estudiar minuciosamente el comportamiento de Balaguer en la Era de Trujillo, identificamos seis pasos, cuyo entendimiento es fundamental para determinar, ¿cómo Balaguer pudo crecer, sobrevivir y heredar un régimen que se encargó de aniquilar a sus propias criaturas?

Primer Paso: Balaguer entendió el nuevo escenario


El dominio de sí mismo es el primer paso para el dominio de los demás, dijo Arthur Sthal. Y de todos los jóvenes que participaron activamente en el Movimiento Cívico de 1930, Joaquín Balaguer fue el que sacó mayor provecho político. De todos los muchachos de su generación, fue el mejor conocedor de la realidad dominicana, y el que adquirió mejor imagen en el proceso.


Además de sus cualidades de poeta, dirigente estudiantil, redactor de periódicos, estudiante sobresaliente, orador de barricada, muchacho decente y tranquilo; Balaguer empezó a cultivar la imagen del político de ideas y de acción.
Utilizó su acervo intelectual para fustigar la Ocupación Norteamericana y al régimen continuista de Horacio Vásquez. Su participación en ese proceso fue muy importante que, a pesar de que él no se dio cuenta en el momento. Por un lado, escribió un manifiesto de rebelión en contra de Vásquez; y por otro lado, ya Trujillo tenía sus ojos puestos en él con la finalidad de atraerlo para su proyecto.


Balaguer comenzó a consumarse como un político de cuerpo y alma. Además de su presencia en los actos de masas, hacía opinión pública a través de los principales periódicos de la nación, analizando temas políticos de interés nacional.


Era tan acucioso que escribía como si interpretara los síntomas de preocupaciones que afectaban a las grandes mayorías de la población, y con su pluma, siempre orientadora e ilustrativa, trataba de edificar al país sobre acontecimientos importantes.


Poseía cualidades diferentes a la mayoría de los intelectuales de su generación. Tenía la virtud de pensar de forma cónsona con las grandes mayorías de la población. No era de aquellos que trabajan en una campaña electoral pensando única y exclusivamente en ser favorecido con un puesto. Necesitaba un empleo para cubrir sus gastos y los de su familia, pero su espíritu y su corazón seguían latiendo en el seno del pueblo donde tuvo su origen.


Varios historiadores habían expuesto que Trujillo no gozaba del afecto de las clases distinguidas. Por un lado, se argumentaba un problema de conducta delictiva y social, y por otro lado, existía miedo en torno al camino porque éste encauzaría los destinos de la nación. De una forma magistral, Balaguer analizó ese estado de incertidumbre y preocupación, en un artículo que publicó en el periódico “La Opinión”, el 14 de agosto de 1930, titulado “El Miedo al General Trujillo.” En ese análisis, Balaguer utilizó como señala el historiador Rodríguez de León, la estrategia de exponer sus ideas “siempre sincronizadas con la dirección del viento político del momento”.


Balaguer se dio cuenta de que Trujillo repudiaba a los líderes políticos de entonces, y que él -Trujillo- era la antítesis de estos. Al observar que Trujillo había iniciado acciones orientadas al aniquilamiento del caciquismo, de inmediato Balaguer se pronunció en contra del provincianismo.


Comparto con el historiador Rodríguez de León el planteamiento de que Balaguer jugó la carta nacional en contra de la regionalista, en los precisos momentos en que lo hacía Trujillo, lo cual nos lleva a la conclusión inevitable de que, sin negar la sinceridad que dicha postura pueda contener, lo hacía para “sincronizarse” con la posición oficial, buscando el balance político que le permitiera flotar en las turbulentas aguas en que estaban naufragando sus antiguos compañeros: Estrella, Vidal, Bonelly y otros”.


Trujillo llegó al poder en el ciclo histórico adecuado. Durante los ocho años de ocupación norteamericana la sociedad dominicana avanzó en términos institucionales. Después de la desocupación el país cayó en arengas discursivas y pleitos sin sentidos de los caudillos locales que no tenían una visión clara de proyecto de nación.

La población estaba cansada del caos tradicional. En cierto sentido, había cansancio en el espíritu de los dominicanos. Las fuerzas liberales habían perdido, en parte, el interés de luchar. Como nos advirtió Alexander Hamilton, “una nación que prefiere la deshonra al peligro se halla preparada para tener un amo y se lo merece”. En ese entonces, Trujillo encarnaba por un lado el orden, y por otro lado el sentimiento nacional. Por eso llegó al poder con el respaldo de la inmensa mayoría de los dominicanos.

martes, 14 de febrero de 2006

José Martí en el horizonte de la historia

A temprana edad, Martí desarrolló un profundo sentimiento patriótico.


Poeta, escritor y político cubano. Apóstol de la independencia de Cuba. Descendiente de una familia española. Hijo de don Mariano Martí y doña Leonor Pérez. Nació en la Habana, Cuba, el 28 de enero de 1853. A temprana edad desarrolló un profundo sentimiento patriótico.


Estudió en el colegio de San Pablo, dirigido por el poeta Ramón María de Mendieve, quien influyó ampliamente en su preparación. Refiriéndose a Mendieve, José Martí escribió: “Si me siento con fuerzas para ser verdaderamente un hombre, a usted se lo debo, y de usted, y sólo de usted es cuanto de bueno y cariñoso tengo.”


Sus poemas estaban cargados de sentimientos patrióticos y sensibilidad social. Era amigo de los negros, exigía que los esclavos fueran tratados como seres humanos. Publicó algunos de sus versos en varios periódicos de la época. El 23 de enero de 1869, publicó un verso titulado: Patria Libre, y el 4 de abril de 1870, siendo un adolescente con dieciséis años, fue apresado por las autoridades coloniales y condenado a seis años de prisión.


Posteriormente fue indultado y obligado a salir con destino a España, donde se graduó de periodista y abogado. Al término de sus estudios regresó a México, se dedicó a ejercer el periodismo en La Revista, donde laboró como crítico de arte y teatro.


Se trasladó a Guatemala y de inmediato fue nombrado profesor de Historia y Literatura. Estando en ese país, recibió la noticia de que había finalizado la guerra civil en Cuba. El día 26 de julio de 1868 salió con destino a su tierra natal.


La presencia de José Martí se hizo sentir inmediatamente pisó tierra cubana. Debido a su comportamiento, sus ideas y su discurso, se convirtió en el personaje más admirado por sus compatriotas. Era un patriota, un liberal, un hombre sin prejuicios raciales y de ninguna índole.


El punto de mayor atracción de Martí era su oratoria. Corrió la noticia de sus virtudes en la pronunciación de la palabra y encantamiento de las multitudes. Todos querían escuchar a Martí, incluyendo a las autoridades españolas de la isla. Su presencia en tierra cubana se tornó peligrosa para los intereses de la metrópoli española. Fue enviado nueva vez al exilio con destino a España, acusado de ser uno de los forjadores del movimiento independentista cubano.


Desde España se trasladó a los Estados Unidos, y se estableció en Nueva York, donde realizó una importante labor de proselitismo y propaganda por la independencia de Cuba. El 22 de julio de 1882 escribió a Máximo Gómez.


En octubre de 1884 sostuvo una reunión en Nueva York con Máximo Gómez y Antonio Maceo, en la que evaluaron el proceso independentista y trataron de ponerse de acuerdo en las labores a ejecutar.


En 1892 fundó el Partido Revolucionario Cubano, instrumento político que se encargó de propagar sus ideas republicanas y liberales.


Hubo un enfriamiento en las relaciones entre José Martí y el general Máximo Gómez. Habían dificultades para que estos dos patriotas con carácter diferentes se pusieran de acuerdo. En 1888, el general Máximo Gómez retornó a su tierra natal –República Dominicana-, y se estableció en la ciudad de Monte Cristi, donde en tres ocasiones recibió las visitas del apóstol de la independencia cubana. El 25 de marzo de 1895 firmaron el Manifiesto de Monte Cristi, documento que constituye el Acta de Independencia de Cuba.


En Monte Cristi fue que José Martí y Máximo Gómez planificaron la última etapa de la guerra de la independencia de Cuba. El 1 de abril de ese año se embarcaron con destino a Cuba, donde a través del filo del machete y la tea incendiaria llevaron a cabo la lucha más violenta conocida hasta el momento en el continente americano.


Martí fue un amante de Cristo, un cristiano a carta cabal. Optó por la guerra por que no tenía otra alternativa para sacar a su pueblo de la opresión. El contenido de una carta que envió a Federico Henríquez y Carvajal refleja el pensamiento del apóstol de la independencia de Cuba: “Yo evoqué la guerra; mi responsabilidad comienza en ella en vez de acabar. Para mí, la patria no será nunca triunfo sino agonía y deber. Ya arde la sangre. Ahora hay que dar respeto y sentido humano y amable al sacrificio; hay que hacer viable e inexpugnable la guerra;… Quién piensa en si no ama la patria.”


Su obra poética –Ismaelillo, 1882; Versos sencillos, 1891; y Versos libres, 1913-, le convierte en un precursor del modernismo. Sus artículos –Nuestra América- y ensayos reflejan su profundo americanismo y su idea de la libertad basada en un cambio de espíritu con una perspectiva liberal. Dejó un legado de obras que son el reflejo de su grandeza: El presidio en Cuba; La República Española ante la revolución cubana; Bases del Partido Revolucionario Cubano, entre otras.


En plena guerra, mientras sostenía una reunión con los generales Gómez y Masó, discutían planes de campaña y la realización de una marcha al Camaguey, cuando fueron atacados por un batallón del ejército español comandado por el coronel Ximenez de Sandoval. Martí fue herido y su cuerpo quedó en poder de los españoles. Falleció el domingo 19 de mayo de 1895.

José Martí fue el apóstol de la independencia cubana, y es una de las figuras más grande del continente. Es un ejemplo de talento, sacrificio y entrega sin reservas a los sanos y sagrados intereses de la libertad.

martes, 7 de febrero de 2006

El legado de Martin Luther King

En el mundo de hoy hacen falta hombres del sentimiento y la valía de Martín Luther King


En el mundo de hoy hacen falta hombres del sentimiento y la valía de Martín Luther King. Pastor, escritor, líder negro anti-segregacionista de Estados Unidos, premio Nóbel de la paz y prócer de la lucha contra el racismo. Descendiente de una familia humilde. Nació en Atlanta en 1919. Hijo de Martín Luther King, pastor de Ebenezer baptis church y Alberta Williams, profesora.


Creció en un hogar rebozado de paz y armonía. Tuvo una educación privilegiada. Realizó los estudios primarios en la Young street grade school, y los secundarios en la Booker T. Washington high school, donde se graduó de bachiller a los quince años.


Siendo un niño, en sus primeros años escolares, fue victima del racismo imperante en la sociedad estadounidense. Fue a buscar dos niños blancos del vecindario con los que solía jugar en la escuela, y los padres de estos le ordenaron que se fuera a divertir con otros negros. Esa humillación fue un duro golpe que marcó su vida.


En su mundo infantil no podía entender esa actitud. Este hecho obligó a su madre a que le explicara la historia de su raza desde que los primeros negros fueron expropiados de sus tierras y sus familias, pasando por la guerra de secesión, la abolición de la esclavitud y la permanencia de la segregación en los estados sureños.


Este relato contribuyó a que el muchacho adquiriera conciencia, y fue el punto de partida para que consagrara su vida a la lucha por un propósito: “Lograr la igualdad de derechos entre los blancos y negros”.


Posterior a ese acontecimiento, un día iba en un autobús con unos compañeros del colegio y un profesor. Subieron unos niños blancos y el conductor ordenó a los negros que les dejasen sus asientos, a lo que Martín se rehusó. Tuvo que intervenir el profesor para que el joven aceptara, y así evitar que fuera arrojado del vehículo por la fuerza.


Era un joven luchador y rebelde. Tenía un espíritu impulsivo, pero a la vez, era sereno y reflexivo. Era activo, prefería mantenerse ocupado. En su tiempo libre repartía periódicos, vendía bebidas, o hacia cualquier actividad que le permitiese sentirse útil. Su padre fue un defensor de los derechos de los negros, y en ciertas medidas ese fue un ejemplo que contribuyó a su ideal.


Cuando se produjo la segunda guerra mundial, tenía quince años de edad, y le dio seguimiento a los acontecimientos. Cambió su actitud rebelde y se convirtió en un mensajero de la paz. Expresó las siguientes frases, que constituyen la esencia de su pensamiento: “Los hombres no pueden encontrar la paz en el odio. Pienso más bien que lo que hay que reformar son las conciencias. La lucha hay que llevarla en esa dirección: debemos conquistarnos a los blancos, hemos de convencerles de que la justicia de que son víctimas los negros no puede continuar por mas tiempo en un país civilizado.”


Con este ideal, hizo una elección correcta. Decidió convertirse en pastor baptista, y a través del mensaje de Cristo, exigir la justicia y la igualdad de derechos para todos los hombres, sin distinción de clases. En 1948 ingresó en el Crozer theological seminary de Chester, en Pennsylvania, donde realizó los estudios de teología.


Martín tenia de frente una tarea muy grande.


Se propuso cambiar los prejuicios de que los negros eran sucios, rudos y de inteligencia inferior. Su estrategia consistió en presentarse el mismo como ejemplo, como modelo. En el seminario habían cien estudiantes de teología, entre los cuales seis eran negros, y Martín fue el más sobresaliente. En 1951 se trasladó a Boston, Massachussets, y se matriculó en la facultad de filosofía, en la que estudiaban los hijos de los ricos, y pronto se ganó el afecto de sus compañeros.


Estudió la obra de Gandhi, y consideró el método de la resistencia no violenta como un posible camino para conseguir la igualdad de los negros y acabar con la marginación de todos los hombres. En varias ocasiones reiteró: “De mi formación cristiana he obtenido mis ideales y de Gandhi la técnica de acción”.


En junio de 1953 contrajo matrimonio con la joven Coretta Scout, joven de color, natural de Marion, Alabama. A quien Martín describió como una mujer: inteligente, con carácter, personalidad y belleza. Tuvo cuatro hijos: Yolanda Denise, Martín Luther III, Dexter y Bernice Albertine.


En 1955 se doctoró en filosofía y teología en la universidad de Boston. Escogió su puesto de predicador en la iglesia de Montgomery, capital de Alabama, lugar donde estaban más fuertes los prejuicios raciales y maltratos a los negros. Pronunció su primer sermón en enero de 1954. Tenía veinticinco años de edad. Su verbo era fácil y persuasivo, las energías que de el emanaba, hicieron que se ganara el respeto de la comunidad.


En Montgomery vivían 50,000 negros y 80,000 blancos. El 1 de diciembre de 1955 ocurrió un incidente que fue el detonante para que se iniciase un movimiento que habría de alcanzar dimensiones insospechadas. Rosa Parks, una mujer de color de 42 años, fue detenida por no ceder su asiento en un autobús a un blanco. La detenida se puso en contacto con la directiva del movimiento negro, y al día siguiente, acordaron un boicot a los minibuses urbanos, medida de protesta que se prolongó durante 382 días.


El acontecimiento condujo a que los líderes del movimiento negro fundaran la Asociación para el desarrollo de Montgomery, con el propósito de coordinar la lucha por el alcance de los derechos civiles de los negros. Martín Luther King fue electo presidente a unanimidad. Se convirtió en el principal líder del movimiento negro, y pronto empezó a sufrir las consecuencias. El 30 de enero de 1956 fue objeto de un atentado. Una bomba destruyó parte de su vivienda.


En noviembre de 1956, la Corte Suprema de los Estados Unidos confirmo la decisión del Tribunal especial del distrito, mediante la cual las leyes del estado de Alabama sobre la segregación en los autobuses fueron declaradas inconstitucionales. A partir del 21 de diciembre del mismo año, y por primera vez en la historia, blancos y negros viajaban juntos y con igualdad de derechos en los autobuses de Montgomery.


En enero de 1957, los principales líderes del movimiento negro de los diversos estados se reunieron en la Ebenezer baptis church, en Atlanta, y fundaron la Southern Cristian leadership conference con sede en Atlanta. Martín fue escogido como presidente de la nueva organización, y de inmediato inició un recorrido por todas las comunidades, recorrió miles de kilómetros y pronunció más de 200 discursos en ese año.


En sus discursos, exigía el derecho al voto para los negros. En septiembre de 1958 fue detenido en Montgomery, pero de inmediato fue puesto en libertad, a fin de evitar un derramamiento de sangre ante la presión enérgica de la comunidad negra. Días después puso en circulación su primer libro: Marcha hacia la libertad, y el 19 de septiembre, mientras estaba en los almacenes blumstein, de Harlem, firmando ejemplares de su libro, una mujer de color, Izola Curry, enferma mental, se acerco a el y le clavo un estilete en el tórax.


King no permitió que nadie le tocara y permaneció absolutamente inmóvil. Esto le salvó la vida, puesto que el arma rozaba la aorta.


El médico que le hizo la cirugía le dijo a su esposa que: “Su presencia de espíritu y su capacidad de colaboración le han salvado. Su marido es un hombre verdaderamente excepcional…”


En marzo de 1959 vio cumplir uno de los deseos de toda su vida: viajó a la India en compañía de su esposa para conocer la tierra de Gandhi y asegurarse de que su método pudiera ser aplicado en los Estados Unidos. Llegó a la conclusión de que este método podía aplicarse en su país, pero con modificaciones: renunciar al progreso en el país norteamericano era absurdo.


Con su salud recuperada y renovado de energías, en enero de 1960 convocó una reunión con los líderes del movimiento negro, en la que planteó la necesidad de pasar a la acción. Dijo: “Ha llegado el momento de emprender en el Sur una audaz y vasta campaña por la igualdad… Tenemos que preparar a nuestros líderes y jóvenes para que las transformaciones sociales se consigan a través de la resistencia no violenta. Serán necesarios nuevos métodos de lucha, capaces de movilizar las grandes masas.”


El llamado de Martín fue acogido, y los jóvenes comenzaron a sentarse en lugares prohibidos a los negros como bares, estaciones de tren, bibliotecas, parques, aguantando todo lo que le dijesen o hiciesen. Las “sentadas” se extendieron a todo el país, y muchas fábricas temerosas de tener grandes perdidas económicas, aceptaron trabajadores negros y muchas instituciones públicas depusieron espontáneamente las normas segregacionistas.


En octubre de 1960, en Atlanta, Martín fue detenido durante una “sentada” en unos grandes almacenes. Utilizaron como excusa el hecho de que su licencia de conducir estaba vencida y lo condenaron a seis meses de prisión. La campaña presidencial entre Nixon y Kennedy estaba en la recta final.


El candidato Níxon no quiso comprometerse con el asunto, mientras que Kennedy llamó a la esposa de Martín por teléfono y le manifestó su comprensión y apoyo. Al día siguiente, Robert Kennedy, hermano del candidato demócrata gestionó la fianza, y fue puesto en libertad.


La elección de Kennedy como presidente de los Estados Unidos, fue un acontecimiento favorable para los negros. El octubre de 1962 se reunió con el joven presidente. El 19 de junio de 1963, el presidente Kennedy presentó al congreso un proyecto de ley que regulaba los derechos civiles de todos los ciudadanos de los Estados Unidos. Desgraciadamente, Kennedy fue asesinado en Dallas, el 22 de noviembre de 1963, sin ver aprobar la ley de los derechos civiles. Fue el 2 de julio de 1964, cuando el congreso aprobó el proyecto enviado por el difunto Kennedy.


Martín fue nombrado doctor honoris causa por varias universidades y recibió innumerables medallas y reconocimientos de instituciones religiosas y civiles. En 1963 fue elegido el hombre del año por la revista Time. En 1964 publicó su libro: Por que no podemos esperar, y ese mismo año le fue otorgado el premio Nóbel de la Paz. La persona mas joven en recibir ese premio, y tercer negro en lograr esa distinción.


El 9 de febrero de 1965 se reunió con el presidente Johnson, y le solicitó que se reconociera el derecho efectivo del voto para los negros, ya que había obstáculos para que los negros se inscribieran en el padrón de electores. El 6 de agosto el presidente Johnson firmó la ley que anulaba las trabas inventadas por los segregacionistas que entorpecían la inscripción de los negros en las listas de votantes.


El 3 de abril de 1968 pronunció un sermón en el Clayborn temple de la Masón Street de Memphis, en el que dijo: “Vendrán días difíciles…”

El día siguiente, 4 de abril a las seis de la tarde, Martín Luther King fue asesinado por James Ray, mientras se encontraba en el balcón del primer piso del motel Lorraine de Memphis, en el estado de Tennessee.

martes, 24 de enero de 2006

Balaguer, Bosch y Peña Gómez: Pedestales

Estos tres líderes por un lado eran alabados y por otro eran criticados. Se les dio el mote de caudillos, pero con una actitud peyorativa, como si fuera algo malo.


La República Dominicana es uno de los pocos países del mundo que ha tenido la oportunidad de conjugar en el mismo tiempo y espacio a tres líderes políticos con la sensibilidad social, apego a los sagrados intereses nacionales y dimensiones humanas de Joaquín Balaguer, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez.


La estabilidad política y el progreso ininterrumpido alcanzado en República Dominicana en las últimas cuatro décadas del pasado siglo, se debió fundamentalmente a la forma como estos tres prominentes líderes asumieron la responsabilidad de hacer de la República Dominicana una sociedad en la que se pudiera vivir de forma civilizada.


El liderazgo de relevo de Bosch, Balaguer y Peña Gómez, en ciertas medidas, no está asimilando la dimensión de los aportes que estas tres figuras hicieron a la sociedad dominicana. Hemos caído en una fanfarronería barata, en una política de patio sin fundamento y sin sentido. Las luchas políticas se reducen al despilfarro de recursos en una publicidad que por un lado atenta contra el medio ambiente, y por otro lado, debido al pésimo fundamento de sus mensajes, implica un insulto a la inteligencia del dominicano.


Es poco lo que se dice de Balaguer, Bosch y Peña Gómez a lo interno de los partidos: PRSC, PLD y PRD. El legado de estos líderes ha sido lanzado al zafacón de la historia por quienes en el pasado se calificaron como sus discípulos.


Es entendible la actitud de los amos del poder partidario, ya que si comienzan a resaltar las virtudes de grandeza de Balaguer, Bosch y Peña Gómez, entonces ellos quedarían muy mal parados, puesto que son la negación y la antitesis de esos tres gigantes de la política contemporánea.


Balaguer, Bosch y Peña Gómez fueron algo especial, porque en ellos se conjugó liderazgo político con grandeza intelectual y sensibilidad social. El espacio que ocuparon en el escenario nacional e internacional lo consiguieron en base a su propio esfuerzo, fruto de su trabajo, genio y talento.


En el año 1983, mientras estudiaba Ciencias Políticas, pude reflexionar y valorar el privilegio de esta mágica y prosaica isla del Caribe de contar en el mismo tiempo y espacio con tres líderes de tan exquisitas virtudes humanas. A diario leía las noticias sobre las crisis que afectaban la estabilidad y la gobernabilidad en varios países del continente, incluyendo a naciones más desarrolladas y ricas que la nuestra, como fueron los casos de Chile y Argentina, mientras los jóvenes de mi generación teníamos el privilegio de vivir y capacitarnos en un clima de armonía y tranquilidad.


Mientras los jóvenes de otros países del continente, incluyendo a varios de Centro América se alzaban en armas en las montañas, demandando un clima democrático, los jóvenes dominicanos, aunque con nuestros ideales revolucionarios en la cabeza, algo natural en esa época, con una facilidad espectacular teníamos la oportunidad de hacernos profesionales. Inclusive, los jóvenes del interior del país que tenían deseo de progresar, como fue el caso nuestro, encontraron la facilidad de que algún familiar les abriera las puertas de su casa y les diera alojamiento.


En los años 90, debido a las avanzadas edades de Balaguer y Bosch, así como a la enfermedad de Peña Gómez, fue puesta en la agenda del debate nacional la necesidad de forjar un liderazgo de relevo. Estos tres líderes por un lado eran alabados y por otro eran criticados. Se les dio el mote de caudillos, pero con una actitud peyorativa, como si fuera algo malo.


Las mayorías de los intelectuales dominicanos incurrieron en el error de culpar a Balaguer, Bosch y Peña Gómez de la debilidad institucional de sus partidos. Se argumentaba en todos los escenarios de reflexión política, que el carisma y mesianismo de esos líderes impedían el fortalecimiento institucional de las organizaciones partidarias.


Ahora nos damos cuentas que ese fue un juicio erróneo, puesto que la fortaleza de los partidos estaba supeditada a la grandeza de sus lideres. Con la salida física de Balaguer, Bosch y Peña Gómez del escenario, los partidos se han debilitado en el sentido amplio de la palabra. El liderazgo de relevo ni siquiera ha sido capaz de comportarse como liderazgo colegiado.


El nuevo liderazgo partidario, que habrá que hacer un análisis semántica de la palabra líder para determinar si merecen ese calificativo, ni siquiera ha sido capaz de arbitrar procesos internos creíbles de escogencia de candidatos y de directivos.


Mientras el país se cae a pedazos como consecuencia del deterioro de los niveles de vida de los ciudadanos y la población cae en el abismo de la desesperanza, los llamados lideres políticos de este país, han ocupado cuatro meses al cabildeo y maniobras para sostener alianzas de cara al certamen electoral venidero.


En este proceso preelectoral los partidos han quedado al desnudo. No existe discrepancia ideológica ni de ninguna naturaleza entre un partido y otro.


Los actores partidarios protagonistas de los procesos de alianzas políticas sin darse cuenta preparan la misa para el entierro de las organizaciones políticas.
Como los partidos se han igualados, entonces ¿cuál será el discurso de estos después de las elecciones? Cometen un grave error si vuelven de nuevo a la letanía tradicional de culparse uno a otro de los problemas nacionales.


Algún entendido en la materia dirá que en lo adelante las campañas electorales dominicanas serán personalizadas igual que en los Estados Unidos, donde importa más la imagen y el perfil del candidato que el partido que lo postula. Entonces yo me pregunto: ¿Dónde está el liderazgo con las virtudes requeridas para sacar a este país del atolladero en que se encuentra?


Es el momento de volver a las enseñanzas de Balaguer, Bosch y Peña Gómez.
Es el momento de forjar un liderazgo que tenga como meta servirle al país.

martes, 17 de enero de 2006

El legado patriótico de Matías Ramón Mella

Desde su adolescencia adquirió fama de valiente. Tenía destrezas en el uso de la espada y el sable, armas comunes de la época.


Padre de la Patria. Hombre valiente y de espíritu combativo. Nació en la ciudad de Santo Domingo, el 25 de febrero de 1816. Hijo de don Antonio Mella y Álvarez y doña Francisca Castillo Álvarez.


Desde su adolescencia adquirió fama de valiente. Tenía destrezas en el uso de la espada y el sable, armas comunes de la época. En varias ocasiones enfrentó a grupos de ciudadanos haitianos que irrumpían en actos de provocación, en pequeñas fiestas militares y familiares características de la época.


Similar a lo que ocurre con los demás hombres públicos de la época, es poco lo que se sabe de los primeros años de la vida del patricio Matías Ramón Mella.


En 1835, cuando tenía 19 años, fue nombrado “Prepose” o encargado de la común de San Cristóbal. Se dedicaba también, al negocio del corte de madera, actividad comercial que era lucrativa en ese entonces. A los 20 años contrajo matrimonio con la señorita María Josefa Brea.


Se incorporó a la Sociedad Secreta La Trinitaria en el año 1838. Fue uno de los primeros personajes que hizo causa común con Juan Pablo Duarte en esa noble causa que dio nacimiento a la República.


Desempeñó un rol importante en la ejecución de la estrategia diseñada por Duarte para hacer causa común con los grupos conspiradores haitianos que luchaban para deponer al presidente Boyer, quien de forma dictatorial tenia más de 25 años dirigiendo los destinos de esa nación.


En enero de 1843 fue comisionado por Duarte para trasladarse a la villa haitiana de Los Cayos de San Luis, al sur de la isla, para hacer contactos con los adversarios de Boyer. La importancia de la misión refleja la confianza que Duarte le tenia, y el carácter que adornaba su personalidad.


Después de realizar una labor exitosa con los movimientos que derrocaron a Boyer, se trasladó de villa Los Cayos al Cibao Central, y se convirtió en un tenaz y agudo activista propagador del ideal republicano.


La labor de Mella en el derrocamiento de Boyer fue tan significativa que el nuevo presidente haitiano, Charles Herard, en una visita que hizo a la parte oriental de la isla, ordenó la prisión de Mella bajo la acusación de pretender destruir al ejército haitiano.


Después de pasar dos meses detenido en Puerto Príncipe, regresó a la parte oriental en septiembre de 1843, y se encontró con la noticia de que Duarte estaba en el extranjero, y junto a Sánchez procedió a los preparativos de la proclamación de la Independencia de la República.


Trabajó con Sánchez en la preparación del Manifiesto del 28 de Enero o Acta de Independencia.


El 27 de febrero de 1844 se apersonó a la Puerta de La Misericordia, tomó el control del lugar, y en presencia de la multitud reunida, de forma enérgica, audaz e impulsiva, disparó el trabucazo de la Independencia.


Formó parte de la primera Junta Gubernativa presidida primero por Sánchez, y luego por Tomás Bobadilla. Fue designado Gobernador del Distrito de Santiago y Delegado de la Junta Central Gubernativa con rango de Coronel del Ejército Libertador.


En marzo se trasladó a Santiago y asumió sus funciones, convirtiéndose en el jefe político y militar de la región más importante del país.


Consciente de que el peligro haitiano seguiría latente, Mella se hizo acompañar del mocano José María Imbert, a quien designó segundo en mando en la región.


Además de hombre de valentía excepcional, Mella era un gran estratega militar. Redactó un documento en el que están contenidas las reglas elementales de la guerra de guerrillas. Enfatizó en la importancia de la prudencia, astucia y paciencia como factores importantes en una lucha desigual.


A pesar de que los dominicanos combatían en su propio territorio, tenían la desventaja de que el ejército haitiano era más numeroso y poseía armas más efectivas.


Este documento, con fecha 10 de mayo de 1844, refleja que a pesar de sus dotes militares, Mella era un hombre de gran visión política, respetuoso de los derechos y los bienes de las personas. Aconsejaba el convencimiento, apelando a la retórica patriótica, como forma de que los españoles se incorporaran a luchar por la causa republicana.

“Respetará Ud. las propiedades de todos; procurará que reine el orden y la armonía entre todos los españoles bajo su mando, atendiendo principalmente que no se interrumpa el ejercicio del culto divino, mantendrá relaciones de amistad mientras se pueda con los vecinos haitianos de la parte opuesta del río Masacre; procurará que de nuestra parte no se le haga ofensas y finalmente impedirá el pillaje de una y otra parte”.


Ante las contradicciones entre Santana y Duarte, Mella reaccionó de forma impulsiva e inmadura. Proclamó a Duarte como Presidente de la República en un momento en que los republicanos no tenían la fuerza necesaria para imponerse a los sectores encabezados por Santana y Bobadilla.


El 22 de agosto de 1844, Santana declaró como traidores a Duarte, Sánchez y Mella, y luego les envió al exilio. Sánchez, Mella, Pina y otros republico, salieron el 26 de agosto con destino a Inglaterra.


Regresó al país cuatro años después, amparado en la amnistía decretada por el presidente Manuel Jiménez. De inmediato se incorporó al ejército. Tuvo un rol importante en la resistencia contra los intentos de dominación del gobierno haitiano. Se destacó en la batalla de Las Carreras, y enturbió su excelente hoja de servicios a los sanos y sagrados intereses patrios, aceptando el cargo de Secretario de Pedro Santana, entre otras funciones tales como: Comandante de Armas, Ministro de la Guerra, Gobernador y Ministro Plenipotenciario.


En las luchas entre Santana y Báez estuvo del lado del primero, hasta que este decidió anexar la República a España. Este acontecimiento lo enemistó con Santana para toda la vida


En agosto de 1863, se incorporó al Movimiento Restaurador, en el que tuvo una participación espectacular. Tuvo la importantísima misión de preparar el Manual de Guerra de Guerrillas, el cuál puso a circular el 16 de agosto de 1864. En este documento detalló el procedimiento de guerra que debían cumplir los restauradores en los combates para lograr la restauración de la República.

Mella es uno de los hombres públicos más honesto que ha producido la causa nacional. En los momentos en que prestaba los más encomiables servicios a la República, fue atacado por una diarrea que le quitó la vida, el 4 de junio de 1864.

martes, 10 de enero de 2006

El sentimiento patriótico de Francisco del Rosario Sánchez

Fue uno de los pocos fundadores de la Sociedad Secreta La Trinitaria que no era de color blanco y no provenía de un hogar de la clase media urbana.


En los momentos actuales, cuando el destino de la nación dominicana está peligrosamente amenazado por pretensiones de grupos locales y foráneos, quienes se han puesto de acuerdo en el propósito de resolver los problemas del hermano pueblo haitiano a cambio de la disolución de la sociedad dominicana, es necesario hacer un recuento de la historia que nos permita valorar en su justa dimensión el costo en trabajo, esfuerzo, sacrificio, sangre y lagrimas que tiene esta Patria chica que nos alberga.


Varios historiadores han sustentado la tesis de que la forma mas coherente de estudiar la historia de un país es investigando sobre la vida y obra de sus protagonistas. Y en efecto, Francisco del Rosario Sánchez fue uno de aquellos personajes que dedicó su vida entera a luchar por una causa, que en los actuales momentos está siendo poco valorada.


Francisco del Rosario Sánchez fue un hombre de coraje y acción. Padre de la Patria Dominicana. Nació en la ciudad de Santo Domingo, el 9 de marzo de 1817. Descendiente de una familia humilde, fue uno de los pocos fundadores de la Sociedad Secreta La Trinitaria que no era de color blanco y no provenía de un hogar de la clase media urbana.


Hijo de don Narciso Sánchez (de ocupación tablajero) y de doña Olaya del Rosario. Existe poca información sobre la niñez y adolescencia de Francisco del Rosario Sánchez, como acontece con la mayoría de los hombres públicos de su época.


A temprana edad comenzó a trabajar como artesano (peinetero de conchas), y luego como escribiente. Existen documentos de 1839 donde figura firmando actos del estado civil. Tenía una formación intelectual inferior a la de Juan Pablo Duarte, pero poseía la fuerza del coraje. Era un hombre valiente. Jamás se amilanó ni le tembló el pulso al afrontar un hecho o circunstancia.


A pesar de que su nombre no aparece como asistente a la primera reunión de la fundación de La Trinitaria, fue uno de sus principales promotores y organizadores. Fue uno de los activistas más entusiasta de la causa republicana.


Su actitud nacionalista estuvo influenciada por el comportamiento de su padre (don Narciso Sánchez), quien era considerado por las autoridades haitianas como un peligroso enemigo de la ocupación.


Tuvo un papel protagónico en la organización de las actividades conspirativas para derrocar al gobierno de Boyer. Era un activista sobresaliente con virtudes de organizador y dirigente. Fue el hombre clave en la acción. Por eso, poco tiempo después de iniciada la lucha por la separación y la independencia, se convirtió en el segundo jefe del movimiento.


A posteriori del triunfo del movimiento reformista que derrocó al gobierno de Boyer, se enteró de que Charles Herard viajaba a la parte Este de la isla. Siendo aún perseguido por tropas haitianas, Francisco del Rosario Sánchez, logró salir de Los Llanos y llegar a Santo Domingo, cruzó nadando el río Ozama y avisó a Duarte de la llegada de Herard a la región Este.


Las nuevas autoridades haitianas, conocedoras de las virtudes de guerrero de Francisco del Rosario Sánchez, iniciaron una tenaz persecución, a la que pudo evadir, haciendo correr el rumor de su muerte y simulando sus amigos un funeral en el patio de la Iglesia del Carmen.


Ante la ausencia de Juan Pablo Duarte, asumió la dirección del Movimiento Independentista en su etapa más crucial. Desde la clandestinidad dirigió con fina inteligencia el proceso más difícil y peligroso del proyecto.


A pesar de que no era poseedor de un discurso laureado, como el de Duarte, el activismo le ayudó a desarrollar habilidades de liderazgo. Presidió las reuniones del movimiento y estableció contacto con el sector social más influyente de Santo Domingo.


Estando Duarte en el extranjero, firmó el Manifiesto de Independencia del 16 de enero, y a solicitud de Matías Ramón Mella, lo remitió a Tomás Bobadilla, a los fines de su corrección.


En la noche del 24 de febrero de 1844, después de culminar los preparativos de la Independencia de la República, el grupo independentista encabezado por Francisco del Rosario Sánchez, tomó una serie de decisiones trascendentales para la historia de la naciente República.


En reconocimiento a su inteligencia, coraje, jefatura política y militar, el grupo lo escogió como Comandante de Armas con rango de Coronel. En esa reunión estuvieron presentes: Vicente Celestino Duarte (hermano de Juan Pablo Duarte), los hermanos Puello, Jacinto y Tomás de la Concha, Juan Alejandro Acosta, Félix Mercenario, Manuel María Valverde, Manuel Jiménez y Mariano Echevarria.


Investido de la autoridad que le delegó el Movimiento Independentista, la noche del 27 de febrero de 1844 se dirigió a la puerta de El Conde y encabezó las actividades independentistas.


Esa misión, la más grande que se haya delegado en dominicano alguno, la llevó a acabo el joven Francisco del Rosario Sánchez con a penas 27 años de edad, quien en la madrugada del 28 de febrero izó la bandera nacional al amparo de la inmortal consigna: Dios, Patria y Libertad. En ese instante quedó fundada la República Dominicana.


Después de proclamada la Independencia Nacional, se procedió a la reorganización de la Junta Central Gubernativa, y para sorpresa de Sánchez y los demás miembros del Movimiento Independentista, el sector social más influyente de la naciente República, logró imponerse.


De inmediato afloraron las luchas, los intereses grupales y personales para tomar la dirección política del Estado. Los conservadores actuando en representación de los sectores económicos más poderosos, ignoraron las decisiones tomadas por el Movimiento Independentista en la noche del 24 de febrero. Tomás Bobadilla fue designado Presidente de la Junta Central Gubernativa en sustitución de Francisco del Rosario Sánchez. Este último quedó como Miembro de la misma.


La Junta Central Gubernativa tomó de inmediato una serie de medidas, con el objetivo de mantener el control de la situación política, y evitar volver a caer en el dominio de las fuerzas haitianas.


Dentro de las primeras decisiones se pueden señalar: Solicitar el regreso de Juan Pablo Duarte; darle garantía a los haitianos que se encontraban en territorio dominicano de que no serian objeto de persecución, ni tampoco se reestablecería la esclavitud.


Existen documentos históricos que dan testimonios de que pocos días después de juramentada la Junta Central Gubernativa, su Presidente en compañía de otros Miembros, dentro de los que se encontraba Sánchez, visitaron al cónsul francés Saint Denys.


Esa visita al representante diplomático demuestra que el control de la República había quedado en manos de los conservadores, y estos no tenían fe en los destinos nacionales.


Los anales de la historia demuestran que Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, forjadores del Movimiento Independentista bajo la orientación de Duarte, en esa coyuntura estaban solos. Eran Miembros de la Junta Central Gubernativa, pero sin control y sin autoridad.


Ante la crisis política que se produjo pocas semanas después del regreso de Duarte, el 14 de marzo de 1844, Francisco del Rosario Sánchez dio un golpe de Estado a Tomás Bobadilla y se proclamó Presidente de la República. Sánchez no llegó a tomar posesión del cargo, debido a que Pedro Santana tomó el control de la ciudad de Santo Domingo y del gobierno, desconoció al gobierno de Sánchez y a la Junta Gubernativa, y envió a los republicanos a la cárcel.


El 22 de agosto de 1844 Santana declaró como traidores a Duarte, Sánchez y Mella, y luego les envió al exilio. Sánchez, Mella, Pina y otros republico salieron el 26 de agosto con destino a Inglaterra. Duarte partió el 10 de septiembre con destino a Hamburgo.


A la salida de Pedro Santana del poder en 1848, la presidencia de la República quedó en manos de Manuel Jimenes, quien decretó una amnistía general para que Duarte, Sánchez, Mella y otros, retornaran al país.


Francisco del Rosario Sánchez regresó el 8 de noviembre, y de inmediato el presidente Jimenes lo designó Comandante de Armas, cargo que equivalía a jefe militar de Santo Domingo.


En lo adelante ocupó cargos importantes en los gobiernos de Jimenes, Santana y Báez. Algunos historiadores consideran que al trabajar en los gobiernos de Santana y Báez, traicionó a sus principios.


En verdad, su obra bienhechora en bien de la República no debe ser desdeñada por hechos insignificantes. Sánchez abdicó por las circunstancias. El sufrimiento de que fue objeto en cuatro años de destierro le condujo a entenderse con sus adversarios internos. Sencillamente decidió sobrevivir.


A su regreso a la Patria que fundó, dio muestra de que era poseedor de grandes habilidades. Adquirió una apreciable cultura. Era autodidacta. Sabía francés y latín. Era músico y escribía con holgura y brillantez. Era diestro abogado, recibió licencia de la Suprema Corte de Justicia para ejercer el derecho.


En abril de 1855 fue enviado nueva vez al exilio, y regresó en agosto de 1856. En agosto de 1859 fue encarcelado porque se opuso a las gestiones anexionistas de Santana, y por tercera vez, fue enviado al exilio en septiembre de ese año.


Desde el exilio se trasladó a la República de Haití, donde se reunió con el presidente Geffrard, a quien intentó convencer para que le diera apoyo, a fin de dirigir una invasión al territorio dominicano para evitar la anexión de la República a España. De forma coherente argumentó al Presidente Haitiano que la presencia española en la parte Este de la isla no le convenía a ningunos: ni a los haitianos, ni a los dominicanos; y por tanto, lo más conveniente para ambas naciones era que permanecieran dos repúblicas independientes en el mismo territorio.


Aunque en público el presidente haitiano negó el apoyo a Sánchez, y le instó a abandonar su país, en privado lo apoyó. El 1 de junio de 1861 inició su invasión al territorio dominicano, y cayó en una emboscada en San Juan de la Maguana.


Un tribunal sin autoridad legal o militar le hizo un juicio y le condenó a muerte. En el juicio asumió la responsabilidad de los hechos y pidió clemencia para sus subalternos. Grandioso ejemplo de valor, dignidad, sacrificio y solidaridad.

Murió fusilado el 4 de julio de 1861, a las cuatro de la tarde, en el Cementerio de San Juan de la Maguana.